La Ciudad

Entrevista a Susana De Francesco

¿Qué valor adquiere la psicología deportiva?

23|09|20 18:09 hs.


Por Luciano Morán

Susana De Francesco es Licenciada en Psicología con especialidad en Deportología. Se recibió en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata en marzo de 1991. Tiene una especialidad en clínica psicoanalítica hecha en Capital Federal, donde también realizó un curso como mediadora oficial y una capacitación sobre adolescencia. En noviembre de 2011 consiguió ser especialista en Psicología del Deporte, tras dos años de cursada en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo). Allí fue el mejor promedio de su promoción. Una gran trayectoria, sin lugar a dudas. 



 -¿Qué es la psicología del deporte y cuál es el rol del psicólogo/a? 
-La Psicología del Deporte es una rama de la Psicología. Es el estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte. Estudia los procesos cognitivos, emocionales y conductuales de las personas en el contexto deportivo. El psicólogo investiga principalmente dos cuestiones: aprender el modo en que los factores psicológicos afectan al rendimiento físico del deportista y comprender la forma en que la participación en el deporte afecta al desarrollo, la salud y el bienestar personal. Contempla también los factores ambientales y fisiológicos que influyen en la actividad física. Asesoramos al deportista, al equipo y al entrenador en la búsqueda de desarrollar destrezas psicológicas con el propósito de mejorar el rendimiento deportivo. 

En los últimos años, se ha planteado la necesidad de expandir la definición de la psicología del deporte para incluir el uso de la práctica en pos de desarrollar y mejorar tanto las habilidades deportivas como las destrezas para la vida, teniendo en cuenta que esta disciplina involucra la utilización del deporte para fomentar la sensación de competencia y promover el desarrollo humano a lo largo del ciclo vital. Estas habilidades pueden ser tanto físicas (por ejemplo, patear una pelota), comportamentales (comunicación efectiva con pares y adultos) o cognitivas (tomar decisiones efectivas). También pueden ser interpersonales (ser asertivo) o intrapersonales (fijar metas). 

 El rol del psicólogo del deporte no solamente abarca el trabajo en deportistas de alto rendimiento, sino también en iniciación deportiva, deporte escolar, deporte en la universidad, deporte en los adultos, instituciones deportivas y grupos. .

-¿Cómo se lleva a cabo la relación del psicólogo/a con quienes practican deportes tanto individuales como colectivos? 
-Nos ocupamos de la asistencia a deportistas, atletas, equipos, entrenadores y profesores de educación física. Nos enfocamos en optimizar los recursos personales del deportista y a contribuir en el progreso de la calidad del manejo táctico y de comunicación. Se realizan perfiles psicodeportológicos para identificar las variables mentales a potenciar. Se instrumentan técnicas para el entrenamiento de las habilidades mentales: concentración, manejo de estrés, control de ansiedad, miedos, confianza, entre otras.Trabajamos sobre las aptitudes mentales básicas como motivación, autoconfianza, autoestima, auto percepción”. 

“El ámbito de trabajo no se limita al consultorio, sino que se extiende al campo mismo de la actividad física. Nuestro consultorio físico es amplio: puede ser una cancha, un vestuario, un bote, el rio, una grada, allí donde el deportista o el entrenador trabajan. El secreto profesional rige del mismo modo que en la parte clínica. Salvo que con el consentimiento del deportista, se intercambie información con el cuerpo técnico con el fin de optimizar las mutuas intervenciones sobre él.” 

 Otro punto trascendental en este contexto, según De Francesco, es que el psicólogo deportivo se adapte a las necesidades del entrenador y de los deportistas. Es imprescindible la formación del profesional también en el deporte en el que se trabaja. Conocer perfectamente la disciplina en la cual se desarrolla la función, saber los reglamentos, los lenguajes que se utilizan, como así también los códigos que circulan en el mismo.  

-¿Cuándo decidiste dedicarte a ésta profesión? 
-Cuando mis hijos comenzaron a transitar la adolescencia observé, que en su mayoría, se hacía abandono de los deportes. Registré que donde entrenaban era casi exclusiva formación competitiva. El deporte es un ámbito donde el adolescente busca su identidad personal, se conoce, aprende más acerca de si mismo, se pone a prueba, recibe información sobre sus fortalezas y debilidades, y adquiere competencias sociales a través de las interacciones con otros. Me parecía un espacio muy importante que abandonaban. Como soy muy curiosa comencé a investigar sobre la adolescencia y el deporte. 

 -¿Por qué es una disciplina joven? 
-Su historia es muy reciente. Fue en 1965 cuando se celebró el 1er Congreso Internacional de Psicología del Deporte en Roma que contribuye a iniciar lo que se considera como la etapa de consolidación de esta disciplina. Concretamente en nuestro país, la Psicología del Deporte nació al amparo de los centros de investigación de medicina del deporte en España. Para Argentina otro hito de gran relevancia es el establecimiento en 1990 del Departamento de Psicología del Deporte dentro del Servicio Médico del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) a cargo de la médica y psicóloga Patricia Wightman.  

-¿Por qué motivos tu especialidad fue tan difícil de insertar en la ciudad? 
-La figura del psicólogo aun es controversial, generando ideas contrapuestas. Acompañada de una sociedad en la búsqueda de respuestas rápidas y casi mágicas. La psicología del deporte puede ayudar a cualquier deportista que tiene sueños, metas, aspiraciones deportivas, o bien a aquel deportista amateur que convierte el deporte en una práctica disciplinada, que busca logros, además de buenos momentos deportivos. Es imprescindible trabajar con la triada deportista-entrenador-padres (si es un niño o un adolescente). Pero todo esto necesita tiempo. 

 -El año que viene cumplís 30 años trabajando en el Hospital ¿Qué sensaciones se te pasan por la cabeza? 
-Un largo camino recorrido. Desde 1991 estábamos tan solo 3 psicólogos atendiendo todo el ámbito local. En la actualidad existe un servicio interdisciplinario con identidad propia. Aquí también el tiempo demostró que es posible. Ha sido y es difícil por lo económico, porque estamos insertos en un mundo que prepondera el modelo médico hegemónico y porque somos el único servicio de agudos con internación desde Adolfo Gonzales Chaves a Monte Hermoso. Pero cada día damos lo mejor que podemos. Volvería a elegir mi profesión, pues es mi vocación y soy afortunada de poder vivir de lo que me gusta. 

 -¿Qué reflexiones haces acerca de la situación crítica que nos atraviesa? 
-Pasé por distintos estados, en un principio con miedo a lo desconocido, a lo incierto, a cómo cuidar de mi gente cada vez que regresaba del Hospital a mi casa, donde he logrado disipar ese sentimiento actuando de manera cauta, con prudencia. Debemos comprender que tenemos que llevar adelante una libertad responsable. Soy un agente de salud y debo estar para colaborar cuando sea necesario. En algunos casos, la atención es vía online, una opción que vino para quedarse. 

Me gustaría, a modo de cierre, dejar el siguiente mensaje: aquí y allá estamos los psicólogos. En nuestro ejercicio casi invisible de la profesión para ayudar en uno de los efectos del virus: el miedo, la ansiedad y la angustia. Presentes para sostener, desde la palabra. Y lo más importante, estamos para escuchar el dolor que cada uno transita. Habitamos muy cerca, a una llamada, a un clic en tu computadora para que logres afrontar tu día lo mejor posible.