Opinión

Por Claudia Torres

Estereotipos: ¿cómo influyen en nosotros?

20|09|20 10:22 hs.

Septiembre… se nota ya algunos cambios en el ambiente. Septiembre, distinto… pero casi el mismo. 


Camino un día disfrutando del sol y el viento, no hay otra manera que intentar amigarme con el viento de la zona. 

Formo fila para ingresar a un comercio, como todos en ésta época y a pesar del distanciamiento social, escucho un comentario que resuena en mí y simplifico en estas dos preguntas: 

“¿Qué hace esa mujer jugando al fútbol?” “¿Por qué dejás que tu hijo juegue con muñecas?”. 

Estas y otras son frases que casi con seguridad todos hemos escuchado o dicho en alguna oportunidad. Y me atrevería a decir, que fue casi con asombro, ante un hecho que, quizás, esté fuera de nuestro pensar cotidiano. 

Estamos hablando de estereotipos, tan ligados a los prejuicios y a su vez a la discriminación, que muchas veces no podemos individualizarlos. 

Ahora bien, intentemos definir ¿qué es un estereotipo? 
Es una imagen mental muy simplificada, con pocos detalles, acerca de un grupo de personas que comparte ciertas cualidades y características. Suele ser un conjunto de creencias compartidas socialmente sobre las características de una persona que suelen exagerar un determinado rasgo que se cree que tiene un determinado grupo. 

Los estereotipos son ideas semejantes a los prejuicios. Estereotipar consiste en simplificar, en asociar un conjunto simple de ideas sencillas, generalmente adquiridas de otro. Asumir como propios prejuicios y estereotipos supone dejarte llevar “por lo primero que escuchás” y considerarlo verdadero sin contrastarlo o buscar más información. 

Los estereotipos se diferencian de los prejuicios. 

Dijimos que el estereotipo se trata de un conjunto de ideas y se suelen atribuir a grupos de personas. 

 El prejuicio es un juicio o valoración sin experiencia directa o real, generalmente negativo. También implica una emoción de carácter negativo sobre un grupo o persona. Es individual, es decir, propio de una persona. 

Un juicio u opinión, generalmente negativo, se forma sin motivo y sin el conocimiento necesario. Supone tener una actitud negativa y hostil hacia una persona que identificamos como perteneciente a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a ese grupo. 

El estereotipo es una imagen mental muy simplificada. Es colectivo. No se puede estereotipar a una persona, ya que se trata de una imagen compartida por una colectividad. Es la concreción del prejuicio. 

 Los prejuicios y los estereotipos son la base de actitudes discriminatorias y pueden tener graves consecuencias en la convivencia hasta convertirse en un absurdo móvil para emplear la violencia y la agresión hacia otros seres humanos. 

¿Cómo influye en nuestra vida diaria este tema de los estereotipos?

 Prestemos atención, por ejemplo, a los juguetes que les damos a nuestros hijos, en lo referente a los valores que representan y que transmitimos. 

 Si tomamos la publicidad de figuras de acción, veremos que tienen mayor porcentaje de personajes masculinos asociados a valores como competencia, individualismo, habilidad y desarrollo físico, creatividad, poder y fuerza. Sin embargo, los anuncios de muñecas tienen mayor porcentaje de personajes infantiles femeninos y éstos se asocian a cánones de belleza y maternidad, estando apenas presentes los anteriores valores. El género masculino es presentado más sabio, activo, agresivo e instrumental que el femenino. 

 Estos usos por parte de la publicidad infantil contribuyen a la formación de discursos sociales que podrían promover diferencias entre habilidades y cualidades asociadas a cada género, o lo que es lo mismo, desigualdades de género fomentando unos valores asociados a las niñas, como la atención personal, de la casa, la afectividad, la belleza, y estereotipos muy diferentes en los niños, como el valor, la competitividad y el liderazgo. 

Otro aspecto a tener en cuenta es la utilización de la belleza como valor asociado, casi exclusivamente, al género femenino, puede promover un mensaje social que asocie belleza y mujer como realidad inseparable, sin tener en cuenta aspectos internos de belleza como inteligencia o personalidad. 

 Esto fomentaría desde muy chicas, la idea de que la mujer debe estar perfecta diariamente, que para ser “linda” es necesario maquillarse, tener un cuerpo que cumpla con el famoso “90, 60, 90”. Demostrar emociones “negativas” puede generar rechazo social, etc. Por contraposición, en el caso del género masculino: ellos tienen que cuidar su poder y fuerza.

 El tema que nos ocupa también puede influir en los roles de género en relaciones de pareja, quién trae el dinero a casa, quién se ocupa de los niños y en la equidad-paridad sobre todo en tareas domésticas. 

Los juguetes juegan un rol, por tanto, no fomentemos esa desigualdad, respaldemos la paridad y fomentemos que el juego sea un contexto de entrenamiento para los futuros roles sociales adultos donde, hombres y mujeres dedican el mismo tiempo a tareas del hogar y cuidado de los hijos, donde hombres puedan encargarse exclusivamente de las tareas de casa o las mujeres realizar otros trabajos que no sólo sean el de la crianza y el cuidado. 

En definitiva, intentemos darles a nuestros hijos la posibilidad de disponer del amplio abanico de opciones para que puedan elegir que quieren ser cuando sean mayores y que se crean capaces de llevarlo a cabo. Así como también, nosotros los adultos, flexibilizar nuestro pensamiento y de ésta manera aceptar la diversidad que nos hace tan ricos como personas.  

Lic.Claudia Eugenia Torres 
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