Deportes

Goleador de las décadas del ’60 y ’70

Rodolfo “Tito” De Ben, un wing que adora la pelota

09|08|20 12:53 hs.

Wing veloz e inteligente, hábil con los dos perfiles y goleador, pueden ser algunas de las cualidades de Rodolfo Alfredo “Tito” De Ben que llegó a La Voz del Pueblo con un cofre reluciente de recuerdos, y apoyado en una memoria envidiable repasó su carrera, sus 115/116 goles, sus principales logros y también dejó ver su pasión por el fútbol. 


Nacido el 28 de marzo de 1946, comenzó a amar el fútbol desde chico, y su pasión lo llevó a jugar con los más grandes en los potreros de su barrio de la cancha de Unión. 

“La pelota para mí era todo, la quería con locura”, asegura el delantero que brilló por las décadas de 1960 y 1970, fue goleador del torneo de Segunda y estuvo cerca de llevar su juego a San Lorenzo de Mar del Plata. 

En su niñez tener una pelota era un lujo que pocos podían darse, y por eso al principio se tuvo que conformar con una de trapo. Luego un tío le regaló una de tiento, y ahí “me la pasaba haciendo chiches con la pelota, y me encantaba”. 


Colegiales campeón invicto de segunda


Su primer club fue Unión, donde jugó algunos partidos en Quinta División y un día el presidente del Tatengue de aquel tiempo Roberto López le dijo: “Vas a jugar un año en Colegiales”. En el Escolar se dio su bautismo de campeón, con 13 años en Quinta División. “Ahí nomás me fue a buscar el Gallego López otra vez para volver a Unión, volví, jugué algunos partidos en Quinta, tres partidos en Tercera y después me pasaron a Primera”. 

Al Tatengue aquel año llegaron jugadores como el Mono Rodríguez de Dorrego, Marcos de Rosario y el Negro Medina, y De Ben recordó qué le decía Rodríguez: “El Mono me decía 'vos Tito tenés unas condiciones bárbaras y sos vivo, porque hay que ser inteligente para jugar a la pelota". 


Con la camiseta de Unión, un de las que más vistió


Con la tricolor jugó hasta los 20 años cuando le tocó hacer el servicio militar, en la localidad de Zapala, y allí también se dio el gusto de jugar tres o cuatro amistosos en Villa Regina. “Estuve casi 13 meses y cuando me dieron de baja me llamaron los de Central (para un torneo de barrio) donde hice 18/19 goles, salimos campeones, estaba el Colorado Cedrón, Sola, Dabién, Omar Fernández”. Luego regresó otra vez a Unión hasta que el club se retiró de la Liga, y ahí apareció la posibilidad de jugar en Huracán Ciclista de Chaves, en 1973. “Me llama Guillen y me lleva a hablar con Adolfo Gonzales Chaves, que era el presidente de Huracán Ciclista, arreglamos ahí y me pregunta qué pretendía ganar, le digo 'algún peso y otra cosa, los botines'. Me dice 'se te va a pagar y se te van a dar los botines'. La gente de Huracán Ciclista espectacular, jugamos la final del Milanesi e hicimos una campaña bárbara". 


Tito De Ben (Foto: Horacio Arbasetti)


Aquel año Ciclista perdió la final del Torneo Milanesi 2 a 1 con Huracán, y jugaban: “Guillen; Blanco, Ghidini, Tavieres, Leonardi, Mendiburu, Maglione, Freydíaz, De la Canal, Sosa de Necochea y yo y Gómez de Sarabia adelante”. 

Tras un año en el Globo chavense, De Ben retornó a Tres Arroyos y a Colegiales. “Los Rodríguez y Di Nezio (el padre del corredor) fueron a Chaves a pedir el pase mío, estaba el Pela (Di Luca), yo, armamos un equipo bárbaro. Vine a Colegiales en Segunda y lo ganamos invicto al campeonato en 1974, ahí fui goleador con 10/11 goles. Estuvimos dos años en Primera y nos fuimos al descenso, es cosa de no creer. Nos fuimos porque algunos no podían ir a entrenar por asuntos del trabajo, y como nos fuimos a Segunda lo ganamos invicto al campeonato otra vez; le ganamos a Copetonas 5 a 0, a Agrario 5 a 1. Y estuve hasta el año 80 en Primera".


Central campeón en el Torneo de los Barrios De Ben anotó 19 goles


Al principio de los ’80 llegó el cierre de su carrera, y su último club fue Juan Eulogio Barra. “Arreglamos con Pichón Lara de Barra para ir a jugar allá, que estaba en Segunda. Nosotros teníamos 33/34 años jugando Liga Comercial en el Nacional. Ahí también me pagaban y me daban los botines. Nos fue bien, había unos tipos de Buenos Aires que estaban poniendo unos caños y no sabés lo que jugaban, los dos delanteros y uno era impresionante la patada que tenía. No ascendimos". 


Rodolfo De Ben celebra el gol de Colegiales ante Cascallares, en un partido en el que el Escolar se impuso por 4 a 3


Al papi fútbol 
Con 35 años Rodolfo De Ben se retiró del fútbol de la Liga, pero se mantuvo activo unos años más jugando al papi fútbol y torneos de barrio, donde se dio el gusto de seguir gritando goles y dando vueltas olímpicas. 

 “Jugué otro torneo en Central medio veterano y salimos subcampeones. Ahí hice 17 goles. Después jugué en Barracas un campeonato de barrio también, el último partido no lo pude jugar porque sufrí un desgarro en la cintura por el que estuve un mes en cama. Y un nocturno en El Nacional, jugaba con Murillo adelante, me tiran una pelota larga, encaro, me sale el arquero con la rodilla y me pega... no me pude levantar, derecho al sanatorio. Tuve dos accidentes terribles”, recordó Tito sobre sus últimos partidos, donde también jugó en San Mayol con el Pela Di Luca “una liga de 4 ó 5 equipos”. 

Su último torneo fue en Olimpo, y con el equipo de Yamó dio su última vuelta. “Jugaban el Turco Yitani, el Gordo Alvarez, Gutiérrez, Rubio, Vizcacha Rodríguez, el Colorado Cedrón, y salimos campeones. Me retiré campeón", cerró con orgullo y una sonrisa Tito De Ben, aquel wing rápido, inteligente y goleador. 


En la reinaguración de Unión con su familia



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La pelota de trapo, un amor con más de 50 años

La pelota de trapo, esa que tanto cuidaba y adoraba Tito De Ben lo sigue acompañando. A La Voz del Pueblo llegó con su recuerdo de la infancia, y una anécdota casi increíble. Es que de niño un día decidió enterarla bajo un puente, y 50 años más tarde se acordó, la buscó y la pudo reconstruir.


La pelota de trapo que reconstruyó De Ben con los trapitos que encontró tras 50 años enterrados (Foto: Horacio Arbasetti)


 “Yo iba a la Escuela 14, iba mi hermana, dos muchachos más y estábamos cruzando las vías de la Maltería en Güemes, yo vivía por Avenida del Trabajador. Resulta que uno me dice 'que te parece si no vamos nada al colegio y nos vamos al puente de la vía'. Agarramos por la vía. Yo llevaba la cartera y la pelota de trapo”, recordó sobre aquel día de cuando era niño. 

Uno de sus compañeros le propuso enterrar la pelota, y comenzaron la tarea. “Encontramos un pedazo de varilla, hicimos un pozo, después fuimos a los silos subterráneos a pedir una chapa, nos dieron un pedazo, lo metimos todo dobladito en el pozo, agarramos pedazos de ladrillos, le hicimos un piso, metimos la pelota, le metimos más piedra arriba y le pusimos más tierra”.

 Así estuvo durante 50 años, hasta que un día Tito se acordó de su tesoro. “Se me dio por ir a buscarla hace 8/9 años. Cuando la fui a buscar no sabía en qué palo estaba, sabía que estaba del primero al tercero. Escarbé el primero, el otro palo menos y ya agarraba la bicicleta y me venía y dije 'voy a escarbar acá'. Escarbé contra el palo y nada, y escarbé para el costado y siento las piedras, empiezo a escarbar y empezaron a aparecer piedras y algunos pedazos de ladrillos y en el fondo estaban la chapa re podrida y de la pelota de trapo lo único que había quedado eran las tiritas. Empecé a juntar todos los trapitos, en casa los lavé y con eso la volví a hacer, le puse un poco más de papel...”, relató sobre una historia que lo une con la niñez, su pelota y grandes recuerdos.   

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Con Gema, a Rosario

Tito De Ben con la camiseta de Cosechadoras Gema


En su época jugando los torneos comerciales y nocturnos, Tito De Ben integraba el equipo de Cosechadoras Gema, y en un campeonato con más de 35 equipos fueron subcampeones. “Teníamos un equipazo, y perdimos la final porque nos echaron 2 jugadores”, recordó. 

“Dejamos como 8/10 equipos porque era eliminación directa y llegamos a la final con De Biazzi y nos ganó, y en ese interín se comunicaron con un tipo de Gema de Rosario y dice: 'quiero que venga ese equipo a jugar a Rosario'. Fuimos 4 días, cómo nos atendieron. 


El equipo de Gema que viajó a Rosario


Jugamos contra Tiro Federal que jugaba en torneos de AFA. Perdimos porque muchos salieron de noche, al otro día el partido era a las 9 de la mañana, yo me fui acostar temprano, nos acostamos 4 ó 5, los otros salieron todos. Perdimos 6 a 2 o 6 a 1. Nos quisimos morir”, contó sobre ese inolvidable viaje. 

Aquel día también tuvieron la posibilidad de ir a ver el partido Newell's-Gimnasia de La Plata, pero todo terminó mal porque “se armó una podrida... era en el Parque Independencia, había 200/300 personas de Gimnasia y se agarraron con la hinchada de Newell's”. 

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Los pases que no fueron

A Tito De Ben lo tentaron San Lorenzo de Mar del Plata y Huracán, pero su traspaso no se dio


Colegiales vs. Boca. Blas María, Destéfano, De Ben (9) y Giganda


Rodolfo “Tito” De Ben se llevaba todas las miradas en los partidos, porque con su velocidad, la posibilidad de jugar de los dos lados de la cancha y su aporte goleador era figura. Por esa razón, en dos oportunidades lo tentaron para pasar a equipos más importantes, pero uno no quiso y la otra Unión le negó el pase. 

Jugando para Unión, y con 16 años, a De Ben le tocó convertirle 3 goles a Independencia en una goleada por 5 a 0. “Estaba la cancha que se venía abajo. Yo entraba por Deán Funes porque tenía 150 metros a mi casa, estaba al 1400 de Deán Funes. Me bañé, salgo con 3 ó 4 y cuando cruzo la calle me llama un tipo de un Torino, me acerco, saludé y me dice 'yo soy de Mar del Plata y te he visto jugar dos veces, una de wing derecho y otra de wing izquierdo, hiciste goles contra Boca e hiciste tres acá contra Independencia. ¿No querés ir a jugar a San Lorenzo?'. Había tres adentro del Torino, y le digo 'no, no quiero dejar a mi viejo, mi hermana y mi mamá'. Me dice 'vas, te probás, jugas un partido en Tercera, podés morder la Primera como jugás que sos ligero, vivo, te metés siempre en los espacios libres'. El tipo había mirado todo, y me dice 'te voy a dar el número de teléfono, me llamás, te vas allá a mi casa'. Le dije que iba a ser difícil. Le dije a mi viejo y me dijo 'qué vas a ir a Mar del Plata'”, recordó sobre ese pase que no se dio. 

Pero no fue el único, porque Roberto Lorenzo Bottino también lo fue a buscar para pasar a Huracán. “Le daba seis jugadores de la Tercera Especial y quería tres jugadores de Unión: Sola, Fernández y yo. Y Roberto López dijo que no, no quiso saber nada. Teníamos 15 años y no nos dio el pase”, remarcó.