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Carta de Lectores

Escribe Alicia Hurtado

Protocolicemos inteligentemente

25|07|20 10:47 hs.

Señora directora: 


Leo en una red social las desventuras de una amiga para acceder al cajero de un banco. Al margen del caso particular, no es la primera vez que sabemos de casos semejantes. 

Lo cierto es que, localmente, uno puede tomarse un café en Sorti, cómodamente sentado en un ámbito cálido, y, si tiene la desgracia de necesitar acudir a un cajero automático, salvo alguna excepción que desconozco, tiene que hacer la cola al viento y al frío, rogando que quienes nos preceden puedan hacer su trámite con rapidez. Del mismo modo, podemos entrar a una confitería a comprar un postre, y, si lo que necesitamos es un medicamento, lo más seguro es que, también, debamos hacer cola a la intemperie, en la vereda de la farmacia. 

Todos sabemos que estamos enfrentando una situación inédita, para la que nadie estaba preparado, ni los ciudadanos de a pie ni los más encumbrados dirigentes, pero quizás no sea tan disparatado que pretendamos que quienes tienen la responsabilidad de fijar el protocolo a seguir, tengan la lucidez de evaluar la mayoría de las variables para evitar caer en disparates, como es que una persona deba hacer cola en la vereda, un día de temperaturas extremas, frías o cálidas, para adquirir una medicina, o para retirar dinero de un cajero. 

Es mucho menos complicado jugar un partido de tenis que adquirir algo esencial. Claro que todo importa y todo es necesario, pero pareciera que hay protocolos que necesitan una vuelta de tuerca para, precisamente, simplificar algunas acciones indispensables para quienes, en esta instancia, son los más vulnerables. 

La Real Academia de Letras define protocolo como la secuencia detallada de un proceso de actuación científica, técnica, médica, etc. Quizás, entonces, nos falte ajustar esa secuencia detallada para facilitar la vida, ya de por sí complicada por la pandemia, de cada habitante.

Alicia Hurtado