Javier Musa, la pelota y una cancha de fútbol, una sociedad que recorrió el mundo (M. Hut)

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Javier Musa, un futbolista que recorrió el Mundo y conquistó Corea

21|07|20 12:36 hs.

Por Martín Orsili 


"Mi vida, viví y vivo por el fútbol, estoy todo el día mirando fútbol”, así describe Javier Martín Musa su pasión, la cual lo llevó a jugar en el plantel superior de Copetonas con 15 años, emigrar con 16 a Buenos Aires y alejarse de su familia y amigos para jugar en las inferiores de clubes de AFA, debutar en Racing y recorrer el Mundo con la pelota siempre como principal motivador. 

Con una altura de más de 1,90 y un juego simple y eficaz, Musa le dedicó gran parte de sus 41 años al fútbol, porque no dudó en probar más de una vez en clubes de AFA hasta que llegó a Racing, buscó nuevas aventuras en el exterior y hasta se convirtió en ídolo en la lejana Corea, donde hace poco volvió y en uno de sus clubes le hicieron un reconocimiento “muy hermoso”. 

Pero su historia ligada a la pelota no terminó ahí, porque ya de regreso por esta zona, y con apenas 27 años, decidió ponerle punto final a su carrera en el fútbol profesional y regresar a la Liga Regional, donde representó nuevamente a Copetonas, tuvo un paso por Olimpo y Claromecó y reforzó a Huracán para un Federal C. 



Como en todo pueblo, el principal entretenimiento de los chicos era jugar al fútbol, y Javier Musa no era la excepción, jugaba en las inferiores de Copetonas y se destacaba como volante por derecha. Pero su físico, que a los 15 años era similar en peso y altura al actual, lo llegó a pasar directo de inferiores a Segunda para jugar de central, puesto que no abandonó más. 

A esa edad le tocó disputar un partido por el ascenso ante Colegiales, encuentro que quedó filmado, y su rendimiento llamó la atención de Alfredo Lazarte que le consiguió una prueba en Banfield por su contacto con Isidoro Giménez, quien lo representó en toda su carrera. 

Así fue que con 16 años viajó a Buenos Aires, se probó y quedó para jugar en Sexta. “En lo personal fue un cambio muy brusco”, contó Musa, que graficó: “Acá para mí los partidos eran sencillos, se me hacían fáciles, no de sobrar, sino los veía fáciles. Pensaba que hacía las cosas bien acá, cuando llego a Buenos Aires me di cuenta que no sabía nada de fútbol…”. 

El choque de realidades fue duro, pero no bajoneó al copetonense que fue uno de los 6 que quedaron de 44 chicos. “Me choqué con una pared... no entendía cómo jugaba a la pelota acá y allá no sabía cabecear, pegarle a la pelota, parecía que no sabía correr, fueron muy duros los primeros meses hasta que dije 'acá hay que aprender, hay que adaptarse'". Y vaya si lo hizo. 

En el Taladro jugó casi todos los partidos en Sexta, hasta que a fin de año un acuerdo entre clubes cambió el panorama, ya que Banfield dejó libre a casi todos sus juveniles. 

Tras una vacaciones en Copetonas, al año siguiente se probó en Ferro, y volvió a quedar. En el Verde de Caballito el inicio no fue el esperado, ya que “los primeros seis meses no jugué un partido, era solamente entrenar y las veía pasar todas, iba al banco o quedaba afuera”, relató. Pero tuvo un entrenador que lo ayudó, Miguel Tojo, que le inculcó no rendirse y le dijo: “Él decía que si estabas en la pensión era porque el club te veía algo y si te veía algo lo tenías que dar”. 


Javier Musa, la pelota y una cancha de fútbol, una sociedad que recorrió el mundo y persiste por estos días con la camiseta de Los Carlitos (foto Marianela Hut)


Perseverar le permitió jugar el segundo semestre todos los partidos, aunque a fin de año nuevamente lo dejaron libre. Tras las vacaciones, otra vez viajó a Buenos Aires, esta para probarse en Racing, donde logró la continuidad y llegó a Primera. “Hice la pretemporada con la Cuarta, el primer semestre no jugaba en Cuarta y jugaba en reserva, era rarísimo, el técnico de Cuarta no me quería y el de reserva sí. Empecé a jugar en reserva en el 98, era un grupo selectivo que entrenaba solo y una o dos veces por semana íbamos a hacer fútbol con la Primera, estaba buenísimo pero yo en ese momento quería estar con mi grupo", contó. 

Musa llegó a la Academia que tenía como técnico a Cappa y figuras de la talla de Latorre, Quiróz, García, Matute Morales, Michelini, Zanetti, Ubeda, el Chelo Delgado, entre otros. En ese momento era solo compartir algunos entrenamientos, hasta que llegó Gustavo Costas a la dirección técnica y así su primera citación con el plantel de Primera. 


En Racing en la previa a enfrentar a Boca en La Bombonera


Fue el 6 de junio de 1999 en Rosario ante Newell’s el debut en Primera División, en una victoria por 2 a 1 de Racing. “Jugué seis minutos. Ganamos 2 a 1, una hermosura”, recordó Musa que a la fecha siguiente le volvió a tocar ser parte del primer equipo, partido que enfrentó a San Lorenzo por la última fecha y la Academia cayó de visitante. 

Ese partido, donde volvió a ir al banco, le hizo perder a Javier el casamiento de su hermano, en el cual iba a ser padrino de la boda; “no pude ir al casamiento y mi familia tampoco pudo ir a la cancha", recordó ya como una anécdota.

Ya en consideración en el plantel superior, fue convocado para hacer en la temporada en San Bernardo, la cual “fue bastante dura. Te levantabas y los más chicos hacíamos gimnasio temprano, después la parte física que era correr -un día llegamos a correr 22 kilómetros- y a la tarde técnica y táctica. Todos los días iguales, estuvimos 23 días, un frío...". 

Sin realizar amistosos, Racing viajó a Brasil para jugar la Copa Mercosur, y el rival fue Palmeiras que había sido campeón de la Copa Libertadores meses atrás. Musa fue al banco, y la Academia perdió 7 a 0. Y la revancha en Avellaneda, más allá de la derrota por 4 a 2, es otra fecha que está en la memoria de Musa ya que fue su primer partido como titular. 

Aunque estaba bien considerado por el técnico, Musa no tenía contrato profesional, ya que era juvenil junto a Diego Milito, Zubeldía, Principiano y su amigo Gastón Harguindeguy con quien se conoció en Banfield e hicieron una carrera similar hasta la Primera. 

En esa temporada Racing fue cambiando de técnico, y el copetonense jugó con todos, Gustavo Costas, Alberto “El Pampa” Jorge, la dupla López-Caballero y finalmente con Reinaldo “Mostaza” Merlo. 

En la cancha todo iba bien, pero en lo institucional Racing pasaba un momento difícil. “Cuando nos mandaron el precontrato, yo había arreglado una cosa de palabra con dirigentes y cuando viene la quiebra nos ofrece el mínimo a la mayoría”, explicó sobre la razón por la cual no continuó en la Academia. 

Con 21 años, y continuando en la consideración de Mostaza Merlo, a Musa le surgió la posibilidad de continuar su carrera en Marítimo de Portugal tras enviar unos videos. Allí firmó por cinco años, y tras finalizar su temporada con Racing viajó al viejo continente… 

En Europa 
Viajar a Portugal le aseguraba a Javier Musa un contrato de cinco años y “no tuve dudas en ese momento”, reflejó. Aunque aclaró: “Me habría gustado quedarme, jugar un poco más en Racing". 


Un muy joven Musa, en su paso por Marítimo de Portugal


El primer año en Marítimo en la Primera de Portugal lo describió como “bueno o muy bueno, jugué muchos partidos”. Esa temporada le tocó jugar la previa de la Copa de la UEFA, y en la fase previa a entrar a los grupos enfrentó al Leeds de Inglaterra (club que días atrás ascendió a la Premier League con Marcelo Bielsa de técnico) que entre otros tenía a Rio Ferdinand, rival al que venció de local 1 a 0 pero perdió 3 a 0 de visitante. 

En la segunda temporada su club hizo un arreglo con Badajoz de España y fue a préstamo a cambio de un delantero, pero el atacante decidió volver y Musa también regresó a Portugal. “Estaba cerrado el libre de pases así que me fui a un club de Portugal al continente, a Segunda División, a Leça que está en Porto. En lo personal fue muy bueno, porque siendo defensor fui el goleador del equipo, fue algo rarísimo, muchos goles de cabeza, trabajaba mucho la pelota parada. Ese año fue productivo”, detalló. 

Tras terminar la temporada retornó a Marítimo, pero al no jugar buscó una alternativa para jugar, y en el horizonte apareció Suwon Samsung de Corea. “Mi representante conocía al ayudante de campo y me fui a Turquía 10 días a hacer la pretemporada con ellos a fines de enero, les gustó y me dijeron que para fichar recién podían en junio/julio”, con la nueva posibilidad, arregló su salida del club portugués y para no quedar parado regresó a Argentina. “Hice una pretemporada en Reta y en Copetonas solo y después me fui a Buenos Aires a hacer la parte técnica/táctica 10 días”, contó. 

Idolo en Corea 
Elegir un fútbol como el coreano estando en Europa y con 25 años no es algo habitual, pero Javier Musa lo toma con naturalidad. “Yo quería jugar al fútbol, no me importaba dónde. Es el día de hoy que me gusta agarrar e ir a cualquier lado”. De aquel país sabía poco, pero llegar al Suwon Samsung terminó siendo una decisión acertada. “Pienso que cada jugador o persona tiene su lugar en el mundo y ese club creo que fue para mí, mi lugar”, afirmó. 


En Suwon, donde aún le reconocen su trayectoria


El insertarse al equipo fue rápido. “Llegué al mediodía, me fui a la concentración porque jugaban, me presentaron, almorcé con ellos y fuimos al estadio. Al otro partido arranqué a jugar de titular". 

El cariño de Musa con el club coreano es recíproco, y perdura por estos días. “Hace dos años fui para allá y la verdad... terrible. Me hicieron un reconocimiento, fue algo muy hermoso. Fue algo espectacular, la gente llamándome para hacerme entrevistas o darme cosas. Son muy generosos, muy respetuosos sobre la persona, si vos te brindas ellos se brindan”, describió. 

El cambio cultural, el idioma y demás cuestiones pueden ser una barrera para muchos, pero no fue así para el copetonense que “era un coreano más, uno más de ellos”. Para eso hay una razón, y así la explica: “En Portugal quise ser argentino, mantener mi cultura, mi forma de ser. Y al tercer año cuando ya había tomado la decisión que no quería estar más ahí porque no la estaba pasando bien, había otro chico argentino que me hizo un clic, me dice 'vos viniste acá, tenés que ser un portugués más' pero ya era tarde”. 

Para ejemplificar ese cambio, contó: “En la concentración en Corea había brasileros, un chico de Hungría y ellos pedían comida aparte, yo no, si comían pescado, chancho, pollo, no tocaban la carne (vacuna) pero pedía cuando comía en mi casa. Era uno más de ellos”. 

Con el idioma la adaptación también fue rápida, y en un año y medio ya leía el diario, “la parte de deportes”, aclara. “Lo había aprendido un montón, lo hablaba, no todo pero me podía comunicar con los jugadores, con el técnico, y lo leía”. 

En la parte deportiva, la historia también fue buena, ya que en el Suwon los títulos y alegría fueron varias. “Ganamos todo lo que jugamos, no alcancé a jugar la fase final de la Liga de Campeones de Asia. Ganamos como 6 ó 7 campeonatos, la Liga de Corea dos veces, la Copa de Corea, dos copas internacionales”, recordó. 


Feliz y múltiple campeón en Corea


Tras una temporada en el Suwon Samsumg, donde el club cortó una larga racha negativa sin títulos, llegó el llamado del Ulsan Hyundai, club más poderoso de Corea que también buscaba ganar la Liga tras varias temporadas imposibilitado. “En seis meses salimos campeón de la Liga, me vengo de vacaciones, tenía contrato de dos años, y cuando vuelvo habían contratado otro central extranjero y no me gustó la actitud”, contó. 

Con un año y medio más de contrato, viajó con su equipo a China a hacer una pretemporada y “se da la posibilidad que Beijing Guoan necesitaba un central, lo llamé al representante mío, se vino a China, hizo las tratativas y me fui...”. 

A China 
Una nueva decisión arriesgada tomó Musa en aquel momento y decidió mudarse al fútbol chino. “Eso fue una aventura, fue una lotería. No tenía problema de cambiar de un lado para otro, y salió la posibilidad ésta. No tenía ni idea del fútbol chino”, aseguró. 

La travesía por el gigante asiático duró un año, y ya lo pudo hacer acompañado de su familia. “En Beijing creo que me fue bien, una lástima que me rompí el tobillo (fisura y rotura de ligamentos)”. 


En su paso por China


Al principio Musa intentó evitar la operación, pero finalmente no tuvo más opciones. Se rehabilitó y apareció una nueva propuesta del fútbol chino; “hice una pretemporada en enero con otro equipo y estaba para arreglar el contrato, y sentí una molestia en el tobillo que me había operado”, molestia que lo llevó a desistir, aunque con dos meses de tratamientos “nunca más tuve un problema. Me podría haber quedado”. 

La lesión en ese tobillo terminó siendo el detonante que con 27 años le ponga fin a su aventura por el Mundo. “Tenía la opción de operarme allá o venir acá, me vine a operar acá y no quise volver más, hacía 10 años que había estado afuera de mi casa”, explicó. 

Regreso a Copetonas 
Nuevamente en su pueblo, primero hizo cuatro meses de gimnasio en Tres Arroyos “para agarrar fuerza en el tobillo y una vez que me sentí cómodo me volví a vivir a Copetonas a jugar en Segunda". Sí, de la Primera de China al ascenso de la Liga Regional. 

Al consultarle la razón, explicó: "Estaba cómodo acá, la familia, los amigos, se dio eso. Desde el día que me lesioné y volví a Argentina, como que no quise salir más a laburar afuera. Había encontrado la comodidad de los amigos, la familia, tenía el nene, mi mujer”. 


Javier Musa, con el plantel de Olimpo de nuestra ciudad


Ya en la Liga Regional, Musa disputó un par de temporada con Copetonas hasta que el club dejó de tener fútbol, luego pasó a Olimpo para jugar en Primera, dejó un año, se incorporó a Claromecó, reforzó a Huracán para un Federal C y terminó su carrera nuevamente en Copetonas cuando el club de su pueblo reincorporó el fútbol y quiso aportar su granito de arena transmitiendo su experiencia a los más chicos. 

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Contra los gigantes europeos 
En su estadía en Corea tuvo la posibilidad de enfrentar a dos gigantes de Europa, el Barcelona de España y el Chelsea de Inglaterra. 

Contra el conjunto catalán Javier Musa fue titular y terminó con más que tres puntos, ya que el Suwon se impuso por 1 a 0, pero él no pudo terminar el partido por un fuerte golpe en la cabeza que lo derivó al hospital, lo obligó a estar un día internado y le dejó una marca que aún lleva sobre su ojo izquierda. 


Domina Musa. Lo marca un tal Xavi Hernández


En aquel Barcelona jugaron de titulares: Valdés; Belletti, Puyol, Oleguer, Sylvinho; Gerard, Xavi, Van Bronckhorst; Giuly, Ronaldinho y Larsson. Luego ingresaron, Gabri, Mora, Márquez, Iniesta y Luis García. Lionel Messi viajó esa pretemporada con el plantel, pero en ese partido no estuvo entre los convocados.



Presentados por el utilero, Musa y el actual “10” del Barcelona dialogaron un largo rato, compartieron mate y arreglaron intercambiar camisetas, cambio que nunca se concretó por el golpe que recibió el copetonense en el partido. 

Al año siguiente Musa enfrentó a otro grande europeo, el Chelsea de Inglaterra. Aunque en ese caso fue derrota 2 a 0, tuvo el gusto de jugar ante otro club de gran resonancia mundial y que por esos años era animador habitual de los torneos europeos más importantes. 

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En la Senior, de selección
Ya retirado de la acción profesional, Javier Musa se mantuvo activo en el fútbol en la Liga de Veteranos con la camiseta de Los Carlitos. Su pasión por el fútbol le impedía dejar la pelota, y su juego lo disfruta cada sábado en una competencia más recreativa.


Cabeza levantada para buscar el pase limpio. Su nivel en el Senior de Huracán le abrió las puertas de la selección argentina



Mientras que a la par se formó el equipo Senior de Huracán, el cual le dio la chance de jugar en la selección argentina de la categoría. “Nos dio la posibilidad de ir a jugar a Buenos Aires varios partidos y tuvimos la suerte de jugar con la selección argentina y eso me abrió una puerta más. Tuve la posibilidad de ir con ellos a Uruguay que estuvo demasiado bueno, lo disfruté mucho y es el día de hoy que tengo el contacto, hablo con ellos”, describió. 


Javier Musa, la pelota y una cancha de fútbol, una sociedad que recorrió el mundo y persiste por estos días con la camiseta de Los Carlitos


En la categoría Senior el disfrute es más amplio que solo en la cancha, ya que “jugás el partido y después tenés el tercer tiempo”. Y Musa lo graficó: “Cuando fuimos con Huracán a Buenos Aires que jugamos contra la selección de Córdoba y la selección argentina, terminamos y nos fuimos a un restaurante a comer todos los planteles, estuvo muy bueno”. 

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La familia 
Desde chico Javier Musa se acostumbró a vivir solo y alejado de su familia, al punto que se fue de su casa a los 16 años y recién en su última temporada como profesional en China pudo disfrutar de la compañía de su mujer. "Al principio me costó mucho, Banfield fue muy difícil, lloraba. Escribíamos muchas cartas. Fue durísimo, venía cada tres meses. Jugábamos el sábado, llegaba el domingo y el lunes me volvía. Me venía por un día”, relató sobre la vivencia en la pensión jugando en inferiores. 


Sobre el final de su carrera, Javier se reencontró con Copetonas. En la foto, con su hijo en brazos


La diferencia de extrañar más o menos la hacía la pelota. “Si jugaba no tenía problema, yo tuve problema los últimos dos o tres meses en Portugal que no jugaba, ahí sí empecé a extrañar porque lo único que hacía cuando no jugaba era agarrar el auto e ir a conocer o pasear, siempre solo", contó. 

La conformación de su familia también tuvo su particularidad, ya que conoció a su mujer mientras se preparaba para jugar en Corea en una salida con amigos. “Vine de vacaciones a hacer la pretemporada y no era de salir a bailar, iba una vez cada tanto. Salí una noche, fuimos a Oriente y conocí a mi mujer que es de Oriente, hablamos, empezamos a salir y yo en junio/julio me fui”, recordó. 


foto Marianela Hut


Pero eso no quedó ahí, ya que “me voy a Corea, y cuando estoy allá me avisa que estaba embarazada, ahí empezamos a planificar nuestra historia. Pasamos las vacaciones juntos, me vuelvo a Corea solo y ella tiene a mi hijo acá y lo conozco con seis meses, pido dos semanas y me vine 10 días, lo conocí y me volví solo. En Corea yo tenía contrato de trabajo pero mi mujer podía estar por tres meses porque no estábamos casados, cuando sale lo de China pregunté y me dicen que sí, hice la pretemporada, me vine y los busqué. Ahí me acompañó un año".