Luis Serra en familia, junto a su esposa Rosana Santirso y sus hijas Florencia, Victoria y Paz

Deportes

Entrevista

Luis Serra: una fuente inspiradora en la enseñanza y pasión por el deporte

19|07|20 11:13 hs.

Por Jorge López de Ipiña


“Siempre intenté alcanzar mi mejor versión posible; si eso ha servido para mejorar a alguien, yo soy un bendecido por Dios porque haciendo algo que me gusta pude ayudar. Siempre intenté ser y dar mi mejor versión, ya sea como profesor, entrenador o director de Deportes, y hasta como persona; entonces, si he podido aportar algo desde esa intención, me siento realmente un agradecido”. 

Luis Serra es una de esas personas positivas, que además de aportarle sabiduría y dedicación al progreso de la comunidad, genera un marcado placer a la hora de entablar una charla o simplemente al verlo trabajar con tanta pasión. Su bajo perfil habla de ello, reafirma su forma o estilo; en él se destaca aquello de que es preferible hacer que parecer. Y también quizás por ello, quien se lo cruce y no lo conoce difícilmente pueda ‘armar esa forja de servicio’ que habla, entre otras cosas, de un profesor inspirador para sus alumnos, de un PF que en fútbol consiguió títulos con Quilmes, Villa y Olimpo; como técnico de fútbol lo hizo con El Nacional y Quilmes.


Luis Serra, como entrenador en Quilmes en 1996


El mismo que en básquet fue un destacadísimo jugador, y como entrenador llevó a Costa Sud a la Liga B, pero que también fue parte del crecimiento de Club de Pelota, Estrada, Argentino, y resultara campeón además del Oriverde, con Quilmes. Y como si fuera poco, fue Director de Deportes de la Municipalidad durante 15 años. 

Sus inicios 
La vida de Serra en el deporte “nace” en la calle. “Como la mayoría de los chicos de mi época, donde jugábamos al fútbol. Yo vivía en Brandsen al 300, tenía muy cerca a Club de Pelota y a Costa Sud; todas las mañanas me iba con una pelota de cuero a jugar al básquet, y en el Colegio Jesús Adolescente practicaba el fútbol que también jugaba en Huracán, donde hice todo el babi y llegué hasta la séptima. Yo era y sigo siendo un apasionado del fútbol y del básquet, pero a los 14 años ya alternaba en la Primera de Costa Sud y el técnico de fútbol del Globo, Aquiles Olivieri, siguiendo la política del club, me dijo que tenía que pasarme a Huracán a jugar también al básquet. Simplemente lo miré, no lo entendí, y no volví a jugar nunca más al fútbol; hasta te diría que me separé de la disciplina, me dediqué al básquet hasta que llegué a la educación física y apareció un señor llamado César Luis Menotti, que para mí es quien mejor conceptualiza el fútbol; vuelvo a interesarme, a profundizar sobre el juego en sí. Ahí redescubrí el fútbol, entendí que aún viendo todo intuitivamente, me encantaba…” 


1966. Luis Serra, de buzo, con su equipo campeón de un torneo de baby fútbol


El básquet, como jugador 
Sus inicios se remontan en Costa Sud, a la temprana edad de los 8 años. “Fueron 6 años, donde además de hacer todas las formativas pude jugar en Primera”; era la época del gimnasio viejo, donde actualmente están las pedanas de bowling, con los recordados mosaicos amarillos y negros.

“Tal cual; pasábamos horas ahí. A la mañana iba solo a Club de Pelota, a la tarde concurría a la escuela y después me metía en el gimnasio hasta que se terminaran las prácticas; muchas veces me acompañaba a mi casa caminando el Vasco Goizueta. El era entrenador, una gran persona” recordó Luis. 

En aquel equipo superior jugaban “Terráneo, Antón, Goizueta, Batalla, Mussi, Messina; una linda época, muy buena experiencia. Después, y por mi personalidad, con el tiempo he aprendido que no hay nada malo ni bueno en lo que uno hace, sino que uno hace lo que en ese momento le parece mejor de acuerdo a cómo es o cómo está, me fui a Club de Pelota y por una reglamentación de la ATB debí pasar dos años sin jugar en Primera, por lo que jugué en todas las inferiores. A los 16 volví a jugar en la categoría superior del Celeste hasta los 20 (nació el 7 de Diciembre de 1955), cuando me fui al Servicio Militar”. 

En aquel Club de Pelota sus primeros compañeros fueron, “Genaro Lezcano, Juan Carlos Milanessi, Mario Capristo, Nelson Duhalde, Carlos Rubio, Juan Rodríguez, Mingo Aguirre, Oscar Perales; después se sumaron César Goizueta, Romagnoli, Sabatini. En el 75 fuimos campeones de la ATB ganándole a Huracán”. 

Entre tantos buenos nombres, Serra se ganó un lugar por ser un jugador con una gran marca, “en la vida para mí es importante la defensa; es valioso marcar límites, defender la dignidad” reconoce. Y quizás por ello relacione tan directamente al deporte con la vida de las personas.


En 1975 Luis Serra (abajo a la derecha) fue campeón del Oficial de Primera División de básquet con Club de Pelota


Serra también mostraba una gran habilidad tanto para dominar la pelota como para meterse en ‘tierra de gigantes’ y anotar con sus mandadas, o para asistir a un compañero. En esa época la selección juvenil de Tres Arroyos tenía un gran equipo. “Acá había un gran nivel, perdimos por 1 punto con Bahía, quien terminó siendo la base de Buenos Aires campeón argentino”; precisamente a Serra y a Berterreche los convocaron como refuerzos, pero por cuestiones personales desestimaron la propuesta. 

La “Colimba” le abrió la posibilidad de jugar “en Boca y la selección de Tandil. Era marzo del 76, pleno golpe de Estado, yo tenía número bajo (74) pero nos llamaron a todos. Fueron 13 meses “de Colimba” y volver a dar el examen de ingreso en Olavarría. 

Fue una época “hermosa, de las mejores de mi vida”, afirmó; pero él quería ser abogado y Roberto Goizueta le cambió de parecer. “Yo dirigía básquet en Club de Pelota y Roberto ya estudiaba; un día le pregunté cómo era, qué hacían en Olavarría, cuál era la historia esa de la educación física. Cuando me dijo que se enseñaba para precisamente enseñar los deportes, me abrió la cabeza; a mí me ayudó muchísimo esta carrera para ser entrenador; ojalá que a mis dirigidos también”, desea entre risas. 

Tres Arroyos-Buenos Aires 
Serra tuvo un fugaz regreso a la ciudad. “Estuve 2 años en Estrada siendo jugador y técnico, además de ser profesor en el Colegio Adolescente; me puse de novio con quien es mi esposa, Rosana (Santirso), que estaba estudiando farmacia en Buenos Aires y me fui a vivir allá. Dejé todo, renuncié a todo acá y me fui”. 


1978. Profesorado de Educación Física - Olavarría.


En CABA dirigió en Obras Sanitarias, jugó en Banco Nación y Becar, tuvo mucho trato con Alberto Finger y Guillermo Vecchio (ambos DT de la selección nacional); trabajó en distintas escuelas hasta que Grillo Goizueta le ofreció volver a Costa Sud. “Ahí es como que empezó todo de nuevo; en el 86 dirigí la selección de mayores de acá. Con el Oriverde hicimos una gran campaña; Carlos Spaccesi armó una estructura muy buena y dejó un proceso para prolongar que a mí me tocó disfrutar como DT”. 

Con su estilo emprendedor, “de dirigir un equipo de Liga B me fui a un Argentino Junior que estaba armando su estructura, pero estaba Grillo y mucha gente de mi afecto. En 5 años pudimos hacer mucho, faltaban hacer un montón de cosas, pero cómo se aprende. Y yo lo hice con la vocación siempre a mi lado, y cumpliendo mí trabajo”. 


1986. Con Costa Sud logró el ascenso a la Liga Nacional B de Básquet


El escalón siguiente lo depositó en Quilmes, un lugar muy especial para el Turco (apodo que le pusieron en la primaria en el Jesús Adolescente, en medio de un “picadito” y “de la nada”, pero que quedó para siempre). “En el primer año, en el 92, perdimos el título en una definición ante Costa Sud tras haber empatado en puntos en el campeonato”. 

La temporada siguiente sería la última como jugador. “En el 93 ya me di cuenta que debía retirarme, los rivales no se preocupaban ni de marcarme (risas); eso demostró mi destino y dije adiós con 37 años; me faltó algo, me sacaron disfrutar de un gran placer y si bien seguía en el ambiente, ahí empezaron mis problemas de salud”, confesó. Pero el Cervecero siguió siendo su lugar hasta el 96 “y las vivencias fueron increíbles, siendo campeones en muchas categorías”. 

Después de un impasse producto de su carga horaria de trabajo en Dirección de Deportes que lo llevó a dejar de dirigir básquet, regresó en 2011 a Costa Sud. “Hoy puedo decir que esta segunda parte me marcó una evolución total. A los equipos que dirigí, entiendo, les fue muy bien, con Costa Sud fuimos subcampeones en esa primera temporada marcando una gran evolución; y al año siguiente tuvimos la chance de darle al club otra consagración”. 


2012. Con Costa Sud fue campeón del Torneo Oficial de ese año


Tras la inesperada y sorpresiva salida del Oriverde apareció una nueva alternativa, como resultó ser Huracán “donde viví una experiencia que le aportó enriquecimiento a mi ser”. 



Su salud no le permitía estar al cien por ciento, pero tras dos años Quilmes le propuso otra oportunidad. “Tenía ganas, me animé porque la medicación parecía que me estaba haciendo bien. El grupo trabajó mucho, revirtió alguna confusión de juego, mejoramos en cada partido y llegamos al título armando un gran grupo. Pero recuerdo, un día teníamos que viajar a Monte Hermoso y yo no me sentía bien; empecé a ir para atrás con mi cuerpo, la última temporada me costó mucho. Lo mismo que al equipo porque se fueron varios jugadores y si bien los chicos que quedaron jugaron un gran básquet, con gran entrega y respeto, no teníamos la fuerza ni experiencia para más. Me encantó como jugaron pero ni a los playoffs pudimos llegar. Fue una satisfacción distinta”, donde el título fue el proyecto cumplido, el proceso realizado. 

El fútbol 
Entre estos dos juegos “con tantas similitudes”, Serra ofrece la alternativa que en el fútbol “nunca dirigí inferiores; sólo lo hice en Primera y Segunda”. En 1986 el Turco se introdujo en el ambiente como PF. “Y fue con el ascenso de Villa a Primera después de 17 años”, con Domínguez-Hobiague era la dupla técnica. 

Pero su participación sufrió un bache hasta el 89, cuando regresó “junto a García y en el 90 pasé a Olimpo donde con Roque D’Annunzio logramos ascender”. 

Con un paso por Boca, Serra abrió en el 93 las puertas de Quilmes hasta 1996 inclusive. “En el primer año junto a Mario Epherra como DT salimos campeones, en las temporadas siguientes anduvimos prendidos arriba y en el último año perdimos una final increíble con Huracán que se definió por penales”. 

Cuando el curso de técnico nacional de fútbol llegó a Tres Arroyos, la pasión de Serra encontró un nuevo desafío. Y como no podía ser de otra manera se graduó con su particular estilo. “Yo dirigía el básquet de Quilmes, pero en el fútbol seguía Epherra y no era ético pretender nada. Yo quería dirigir, El Nacional me ofreció el cargo y hablé con Orfel Fontán, un gran dirigente, con él siempre me sentí protegido y considerado; me dio su aval, y nunca hubo un problema. Lo concreto es que asumí en el 97 faltando una fecha para terminar el Apertura, estábamos últimos, a 5 puntos del más cercano que era Villa. Y nos salvamos en la última fecha y en la última pelota, donde le ganamos a Ciclista como visitante” destacó sobre su primera prueba como DT. 

Pero hasta con más alegría, o al menos lo que le despertó una gran sonrisa, mostró el recuerdo de “cuando fuimos al Complejo a enfrentar a Quilmes, los jugadores del Cervecero me regalaron una plaqueta recordatoria” y El Nacional le ganó 2-1… 


2001. Campeón de 2da división con El Nacional. Con ese plantel sería campeón del año también en Primera


El objetivo siempre fue el motor impulsor para Serra, quizá por eso trata de tomar sin notoriedad los logros conseguidos en El Decano. “Después de salvarnos estuvimos un año más y no me renovaron, creo que erróneamente; pero bueno, eso lo hablé en su momento. Como me sorprendieron negativamente ahí, después lo hicieron positivamente cuando me vinieron a buscar después de haberse ido al descenso; no creí que la misma dirigencia me hablaría... Y fueron dos años maravillosos, ascendimos dos fechas antes del final y después nos consagramos campeones del año en Primera practicando un gran fútbol, y con un convencimiento de todos en respetar nuestras formas y seguir un proceso que en la enseñanza pedagógica se llama aprendizaje significativo, que es ni más ni menos que darle sentido a lo que haces. Esa es la función de un entrenador, de un técnico, de un profesor; en definitiva, es la función de cualquiera de los que queremos transmitir algo y pretendemos darle conocimientos para que se manejen con autonomía”, valoró. 

Dirigir, enseñar, armar proyectos, desandar procesos siguen siendo su gran instinto, por lo cual no lo cierra las puertas a su regreso, ya sea en básquet o fútbol. “La verdad es que yo tengo que terminar de recuperarme bien para encarar el trabajo diario con el deportista que es tan lindo, pero a su vez exigente. Si se da esto de volver a trabajar sé que lo haría con mucho gusto y determinado porque sigo viendo cómo puedo ser el mejor medio para transmitir aprendizajes". 

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La familia   
“Uno de los grandes desafíos que tenemos los seres humanos es capacitarnos para saber amar mejor, y no echarle la culpa al otro. Con Rosana llevamos, gracias a Dios, 37 años de casados; nos damos cuenta que cada uno ha renunciado a ciertas cosas desde lo personal, pero siempre tratamos de concentrarnos en lo bueno del otro; si vemos eso, todo es más fácil”, resumió Serra sobre la familia, en especial sobre la suya en particular. 

¿Notaste que alguna vez te faltó darle más tiempo a tus hijas?
“Seguro, fui un desastre; no tuve la presencia necesaria ni la que yo deseaba porque trabajaba de lunes a lunes. Victoria y Florencia tuvieron ‘menos padre’ y no está bueno; pero sí estoy seguro que fui el mejor padre posible desde la calidad, aún con mis errores. Con mi esposa tenemos la tranquilidad que nuestra intención siempre fue la mejor. A partir de saber eso y cuando pude ver las cosas desde otra situación, en mí hubo una modificación. Ahora, mi forma de transmitirles mi presencia es estar ante la necesidad que tengan, de cualquier tipo, y en forma constante. Mejor dicho, infinitamente constante”, destacó. 



La actividad de Luis tuvo incidencia en sus hijas con el básquet como protagonista. “Las tres practicaron este deporte, las tres vistieron la camiseta N°7; María Paz (22 años) sigue jugando actualmente en Club de Pelota y estudia maestra inicial; María Victoria (hoy cumple 37) vive en La Plata y es diseñadora de indumentaria y moda; María Florencia (30) estudia música y canta” detalló con orgullo. 

Luis es hijo de Héctor Serra y Laura Dellano. “Hasta que mis padres se separaron, cuando yo tenía 16 años, sentí, percibí y me ayudó tener una muy buena familia. Siempre consideré que fueron muy buenos padres para lo que yo percibí y necesité; obviamente que se me desarmó la familia, la pasé muy mal, pero por suerte a los 18-19 años apareció Dios en mi vida y fue determinante hasta hoy en día”. 

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La política
Buscando acentuar su idea de aportar algo para el desarrollo, crecimiento y progreso en el deporte comunal, Luis Serra aceptó la propuesta de ser director de Deportes de la Municipalidad de Tres Arroyos, función que desempeñó entre 1998 a 2012. “Creo que la política es muy importante porque de cada acción, según hacia donde se desarrollen, va a mejorar la calidad de vida de más o de menos gente. Y no solamente para los que menos tienen y más necesitados de apoyo están, sino también para dar posibilidades”. 

¿La política puede ayudar al deporte? 
-Muchísimo, a todos puede ayudar. La política es la madre del crecimiento de la calidad de vida de los seres humanos.   

-¿Quedaste conforme con el desarrollo de tu función en la Dirección de Deportes? 
-Totalmente, y en el buen sentido. Yo no estaba pensando en actuar en política cuando me lo propusieron; pero con 42 años y siendo mi área, entendí que podía ser útil. Armé un proyecto general que no fue ni más ni menos que el del Barón Pierre de Coubertin, que decía: “Si querés que 100 personas practiquen deportes, tenés que tener 20 que lo hagan bien y 5 muy bien”, de ahí resurgieron los JJOO. Esto es dicho en forma general, a lo cual hay que agregarle infraestructura, procesos, y ahí creo que todavía es donde debemos seguir mejorando. Se ha crecido muchísimo, se han conseguido muchas cosas, pero falta mucho aún. Las horas de educación física en las escuelas son importantes, pero tendría que haber más. Hay estudios que confirman que un alumno aprende más si después de estudiar hace actividad física; y está el tema del sedentarismo, la obesidad, la salud en general… 

-Seguramente esta función te permitió meterte o conocer más de cerca un perfil del deporte tresarroyense no tan explorado por vos.
-Sí, y fue maravilloso. Dentro del presupuesto y del apoyo que fue muy bueno, conseguimos muchas cosas, todo de la mano del Intendente Carlos Sánchez. Yo fui el primer director de Deportes de Tres Arroyos, nuestro municipio fue el último en sumar el área entre los municipios de la Provincia. Se reactivaron y mejoraron muchas actividades, y se sigue profundizando todo ese crecimiento. 

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Su salud
En su último año como técnico de básquet en Quilmes, a Serra no se lo veía en su plenitud física… “Me hicieron dos ablaciones de arritmia. Me sacaron la arritmia y para mí eso fue determinante. Al principio me controlaban con medicación, pero llegó un momento que no fue suficiente. A mí me ayudó muchísimo esa intervención; después tuve dos operaciones de caderas, también sufrí apnea de sueño, lo cual me quitó mucha energía. Me estoy recuperando gracias a Dios, fueron varios años de no estar bien; viví un proceso desgastante por mi trabajo y mi salud, en el cual seguramente no le presté la atención adecuada. Este proceso va bien pero lleva su tiempo”.

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La autoestima
“Si bien el deporte me enseñó a reafirmar la idea, desde mi personalidad entiendo que la autoestima es muy importante, y es lo que ayuda a la felicidad de la gente. Esto contribuye a la posibilidad de obtener logros, según lo han dicho los profesionales; claro, ahora la sociedad ha estandarizado o jerarquizado los logros… Para mí hacer bien un huevo frito es un logro, e internamente debo reconocérmelo; no voy a salir por la calle diciéndolo, verdad. Por eso, la gente debería valorar más sus logros para tener una mayor autoestima, y quien más la tiene, es más feliz y ayuda a que los que estamos alrededor seamos más felices, que entendamos más al otro, apoyemos al prójimo y, en definitiva, estaremos siendo mejores seres humanos y formaremos una mejor sociedad. No necesitamos ser ni Mahatma Gandhi ni Teresa de Calcuta, pero sí la mejor persona posible, encontrar lo mejor de nosotros, en el lugar donde estamos”.

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Dos grandes triunfos 
Cuando Olimpo de Bahía fue a jugar “la primera o segunda final de la Liga Nacional en el 86 ante Ferro, pasó por Tres Arroyos y nosotros con el Costa Sud que se había clasificado para la Liga B le ganamos. En ese Olimpo estaban entre otros, Esteban Pérez, el Loco Montenegro, Merlini, un equipazo. Otra victoria resonante fue en el 87 ante la Selección de Uruguay que vino, entre otros, con Fefo Ruíz. Costa Sud tenía los americanos Scales y Williams que eran muy buenos, pero había grandes jugadores acá”, recodó Serra.   

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Dixit
.- “No podés trasmitir nada ni perdurar en un lugar de trabajo como este si vos no sentís algo, si no has estado en esos lugares; más allá de los conocimientos tiene que existir la pasión”. 

.- Por defender los roles, hasta se ha ido de clubes tras ser campeón. “Es mi rol, es mi trabajo; cada puesto cumple un rol y no cualquiera puede tener intervención en otras áreas. Y la mejor forma de proteger a quien me contrató para determinada función y de defender mi trabajo es exigiendo se cumplan los roles”.



.- “Si vos no le das algo al jugador, sino le explicas, si no le das sentido a tus indicaciones, el jugador no te da bolilla. El deportista respeta cuando se le da algo para cumplir con el objetivo”..- “No importa si sos ‘cola de león o cabeza de ratón’, lo que sea. Si te llevan para algo, tenés que hacer lo mejor posible para cumplir con eso. La alegría está ahí”.

 .- “Dirigir no es fácil porque son seres humanos a los que tenés enfrente. Es un trabajo de orfebres; minucioso, hay que insistir, perseverar y mantener el proceso hasta que el equipo haga ese clic especial y encuentre su mejor expresión”. 

.- “El deporte es una introducción a la vida seria, es la mejor forma de aprender a vivir en la parte formal de una persona en la sociedad”.