Para Noemí Rivas esto es un trabajo de día a día (foto Horacio Arbasetti)

La Ciudad

Noemí Rivas, directora de Cultura municipal

“La agenda virtual va creciendo y vino para quedarse”

05|07|20 20:00 hs.

La situación de la cuarentena impuesta por el Covid-19 hizo que la mayoría de las instituciones locales se reconvirtiesen. Una de ellas fue la Dirección de Cultura y Educación municipal y la encargada del área, Noemí Rivas, dio detalles a LA VOZ DEL PUEBLO de la forma en la que fueron adaptándose a la circunstancia. 


Porque para ella “Cultura es una de las áreas más postergadas. Porque su situación en La Estación es similar a la de los colegios debido a la masiva concurrencia de personas de todas las edades a las diferentes asistencias técnicas. Nosotros tuvimos que hacer un trabajo previo con las redes ‘amigarnos como yo digo’, porque lo usábamos como una opción más pues nuestro trabajo pasaba por otro lado. Fueron muchas reuniones, muchas discusiones, ver y repensar cómo usarlo, cómo llegar, porque la idea es hacerlo a todas las edades y a través de todas las redes". 

Aquí Rivas detalla que se hizo un estudio sobre quién y cómo se usan las redes tales como Facebook, Instagram y Twitter, cuáles son los mayores usuarios en cada una por edad; “ese era el gran desafío. No somos muchos en el área pero sí el lujo de tener un equipazo como digo yo, hace diecisiete años que estoy acá y esto es un desafío y agudizar la creatividad”.

Un trabajo pensando en todos 
Por ello y poniéndose manos a la obra surge esta idea de hacer una agenda virtual con dos contenidos diarios por semana, de lunes a sábados, “pensando en el adulto, el adulto mayor, en el adolescente. Tenemos ‘la perlita’ del estudio de grabación; entonces invitamos a artistas locales que vengan, que muestren lo suyo, que se presenten. Todo esto es para que sigan visibilizándose, la diferencia que tienen las redes es un alcance que vos no sabés hasta dónde llegan”. 

Aquí recuerda Noemí que como venían del verano la cantidad de asistentes técnicos era muy básica. Todo esto es porque comienzan siempre desde el 1º de abril o 1º de mayo al 30 de noviembre, esto es “el grueso, alrededor de cien talleristas”. 

Todo esto englobando a la ciudad y las localidades. “En el verano las asistencias se acotaban a las bibliotecarias de las bibliotecas barriales, atención a museos, algo más reducido. Cuando pasa todo esto en marzo nosotros no alcanzamos a darles el alta a ese grupo de asistentes técnicos, lo mismo pasó en el área de Deporte” señala. 


“Ver este Centro Cultural vacío da tristeza pero hay que ser muy prudentes”


En el caso de la Dirección de Cultura se trabaja en conjunto con los referentes y las trabajadoras sociales de los barrios, que son quienes determinan requerimientos o necesidades, “por ejemplo podés tener telar en Benito Machado pero no en Villa Italia donde tenés música. Sí es decisión política desde hace varios años de apoyo escolar e inglés en todos los lugares para acompañar la trayectoria escolar. Hay varias cuestiones que analizamos: que los chicos de los barrios no cruzan las avenidas o la ruta; otro que toman de referencia a la biblioteca del barrio; otro tema es que ir a particular tiene un costo alto. Entonces ahí nosotros tenemos docentes, profesores, profesores de inglés, los bibliotecarios son de carrera, con título habilitante, cuidamos eso en el tema educación; el resto son idóneos por supuesto, en tejido, telar. Este trabajo de entrevistas y selección quedó todo truncado”. 

Reconvertirse 
Organizar las tareas por las redes estuvo a cargo de un análisis sobre como cada asistente había seguido dando clases virtuales. Viendo que no era lo esperado y tratando de darle otro formato convocaron a Jésica D’Annunzio que trabaja en el equipo de prensa municipal en cuanto a métodos audiovisuales. 

Con ella organizaron esto pues “La agenda virtual está sostenida por asistentes técnicos pero además por todas otras cosas que no tienen que ver con Cultura. Por ejemplo se pensaron en entrevistas con personajes de Tres Arroyos a los que no les conocés que tienen una veta artística. Cuando hará tres semanas se abrieron las bibliotecas lo mismo hicimos con las nuestras con el protocolo que les permite, con visitas, en horario acotado pero están presentes en los barrios. Los diferentes actos patrios fueron el reflejo de algo nuevo, todo fue un aprendizaje y un desafío que nos sacó de la zona de confort. Lo que vemos es que la agenda virtual de a poco se va instalando, va creciendo y vino para quedarse”. 

Para ver la forma en que viene desarrollándose la actividad de la agenda, nosotros -cuenta Noemí- todos los viernes hacemos reuniones de equipo y vamos evaluando con mediciones de cada cosa viendo que el rango etáreo que marca tendencia es el de 20 a 45 años”. 

Lo más postergado 
En cuanto al futuro Noemí piensa que “Cultura es lo más postergado y lo último que va a volver como era antes. Muchos de nuestros artistas viven de esto exclusivamente, aunque hay algunas áreas que permiten reinventarte. En la agenda hay días que tenemos muestras virtuales, en esto insistimos a los artistas que exhiban lo que están haciendo porque esto posibilita hacerse conocer o encontrar a quien venderle su obra. En lo personal es lo que me preocupa porque es muy difícil prever cómo se va a salir de esto, cuándo y de que forma va a haber eventos o recitales”. 

“Ver este Centro Cultural vacío da tristeza pero hay que ser muy prudentes; hace unos días arrancamos con un protocolo para danza, tenemos en estudio teatro y otras disciplinas. Mucho de lo nuestro va a ir atado al protocolo de la educación formal para que vuelva a funcionar con normalidad; no es fácil. Imagináte que nosotros llegamos a tener más de quinientas personas en todos los horarios que concurrían al Centro Cultural de lunes a viernes y ahora esto está vacío. Pero seguro que se volverá a repoblar” cuenta en el final. 

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La labor del asistente técnico 
La directora de Cultura señala que año a año se realizan estudios de cada barrio para no reiterar las asistencias y así brindar diferentes alternativas. 

Todo esto teniendo en cuenta la población pues “hay barrios en los que hay más adolescentes, otros en los que hay más adultos mayores. Entonces las propuestas van variando, trabajamos con los centros de jubilados, con Salud Mental, con el Geriátrico municipal ahí hay asistencias técnicas también; el año pasamos lo hicimos en veinticinco instituciones en Tres Arroyos”. 


La directora de Cultura viendo libros para enviar a las bibliotecas barriales (Ph. Horacio Arbasetti)


Con la caída marcada por la pandemia sólo quedaron unos treinta talleristas, la mayoría eran de bibliotecas barriales. Noemí destaca que uno de los trabajos fundamentales del asistente técnico es “el social, de contención. Porque el formato de asistente técnico surge años atrás como una excusa donde se trabaja, por ejemplo, cuerpo a cuerpo con el personal de una salita barrial. Allí va el asistente técnico junto con el social a compartir dos horas de tejido donde te podés cruzar en charla con una adolescente embarazada que quizá no se haga los controles pero lo vas haciendo desde otro lugar. Es un trabajo en red que a veces hasta permite ver otras cosas en el diálogo”, cuenta refiriéndose a casos de violencia doméstica o de género. 

Esto de hacer un seguimiento, capacitar a los talleristas en cuanto a la detección de casos de violencia o problemáticas de este tipo era lo pensado para este año. “Esto iba a servir para empoderar y fortalecer a los talleristas pero con esto quedamos ahí, a medio camino por la pandemia. Además de trabajar mucho en conjunto con el área de Salud y de Salud Mental, psiquiatras, psicólogos. Esto sirve para que se traten tanto en un taller, una charla o a través de un mate, el día que no me emocione más me voy a cuestionar que estoy haciendo acá. Me sigue movilizando ir mucho a los barrios, yo arranqué como asistente técnico, después coordiné las asistencias, son como mi debilidad ese trabajo que se hace en los barrios… es maravilloso”.