El Ministerio de Salud realizó un protocolo detallado de las prácticas que pueden realizar los odont

La Ciudad

Odontología en tiempos de coronavirus

Como un dolor de muelas aliviado

06|06|20 09:57 hs.

El Covid-19 puede transmitirse directa o indirectamente, por los ojos, la nariz y la boca a través de la saliva y puede ocurrir mediante el contacto con pacientes asintomáticos. 


Por este motivo, se requirió la palabra de los odontólogos Cintia Capalbo y Emiliano Capandegui, quienes son parte del servicio de odontología del Centro de Salud, que lo componen también los doctores Dado Larriestra, jefe, Rodolfo Valentino y Susana Lazzaro. Además en localidades y CAPS se desempeñan los doctores Lucrecia y Roberto Molfese y Marianella Pérez. 

Los tratamientos dentales a menudo implican procedimientos quirúrgicos en los que se usan jeringas de aire o agua, turbinas de alta velocidad, micromotores y raspadores ultrasónicos. 

Estos dispositivos producen aerosoles que contienen agentes potencialmente infecciosos, como aquellos encontrados en la sangre, la saliva y la cavidad oral del paciente. 

La sangre y saliva del paciente se propagan como aerosoles y gotas durante los tratamientos dentales y se consideran fuentes potenciales de contaminación cruzada, pudiendo causar la dispersión del virus no solo en pacientes sino también en el profesional y en el entorno.

Lo complejo de cada consulta 
Al ingresar al consultorio, el doctor Capandegui se prepara para atender. Se coloca doble camisolín, descartable y de hule, cofia, botas de goma y cubrebotas, cofia, barbijo, mascara de protección y doble guante. Este último elemento se descarta por cada paciente atendido. 

Es un proceso se realiza entre dos profesionales para que los distintos elementos queden bien sujetos y cumplan efectivamente la función de protección.

Entre cada uno de los pacientes se decontamina el sillón, con alcohol al 70%. Al siguiente paciente se lo atiende en otro consultorio para dar tiempo a que el desinfectante actúe.

Lo vemos en cada paso que sigue minuciosamente el odontólogo Emiliano Capandegui, asistido por Cintia Capalbo, antes de comenzar con la primera consulta en el consultorio 17 del Centro de Salud. 

El instrumental que deben utilizar los odontólogos es muy variado y todo ello tiene que ser esterilizado para que sea apto para reutilización; todo aquel elemento que lo permita por su práctica específica, lo que no se descarta. Es una limitante en el momento de asignar los turnos. Ya que los elementos son limitados. 

Los odontólogos Cintia y Emiliano cuentan cómo se vio afectado el desempeño de su profesión ante el Covid-19 y cómo deben adecuar el desarrollo de sus prácticas para protegerse y cuidar al paciente. “Nosotros tenemos que ejercer nuestra profesión con muchísima responsabilidad, por lo cual les pedimos a nuestros pacientes lo mismo a la hora de decidir recurrir a realizar una consulta. Pedimos que realmente sea una emergencia”, dice Cintia Capalbo. 

¿Cómo es el protocolo? 
Los profesionales explican que “el Ministerio de Salud realizó un protocolo detallado de las prácticas que nosotros podemos realizar y cuáles no y a este protocolo debemos remitirnos. Solo podemos atender emergencias odontológicas, a fin de impedir procedimientos generadores de aerosol”. 

En este sentido, señalan que “pedimos a los pacientes que nos comprendan cuando evaluamos cada caso; en base a un triage presencial o telefónico y le explicamos que no podemos realizar la práctica. Siempre especificamos que no vamos a poner en riesgo su salud bucal; que se contempla la disminución del dolor y el tratamiento en base a métodos lo menos invasivos posible y con medicación”. 

Puntualizan que “realizamos los tratamientos que no puedan ser postergados más de 60 días”. Cintia detalla todo aquello a lo que el paciente debe prestarle atención: “Que la persona tenga hinchado dentro y/o fuera de la boca y que comprometa la posibilidad de respirar. Traumatismos que involucren huesos faciales, la clásica fractura por accidente. También se incluyen las caries muy grandes que llegan al nervio. La erupción de la muela de juicio, que puede infectarse y llegar a una pericoronaritis”. 

Deja en claro que “tenemos que trabajar con tanto cuidado porque nosotros utilizamos de manera muy frecuente la turbina o lo que la comunidad conoce como torno. Esto en contacto con la saliva, el diente y la sangre genera un aerosol, un vapor, que se esparce muy fácilmente en el ambiente y que es altamente contagioso. Por lo cual es importante recalcar, que en pandemia, el Ministerio prohíbe realizar cualquier tratamiento en el que debamos usar la turbina (torno). Esto quiere decir que no autoriza a hacer ningún tipo de lo que comúnmente denominamos arreglos”. 

Los riesgos son similares “que un médico de terapia intensiva. Para hacer un paralelismo podemos decir que es el mismo aerosol que se genera cuando el médico de terapia realiza la intubación de un paciente”. 

Cintia vivenció lo que es tener que realizar una hora de atención con un barbijo N95 colocado. “Cuando finalicé el tratamiento y lo retiré; la paciente me hizo notar las marcas en la cara. Este hermetismo es necesario porque el mínimo contacto con el virus contagia. El periodo de 14 días de incubación del coronavirus, hace que aunque en Tres Arroyos no hay casos, debamos proteger al paciente como si lo hubiera; porque en realidad no lo sabemos”. 

Por tal motivo, apela a la conciencia del paciente y “que no concurra por tratamientos estéticos o por cuestiones que no le generen dolor”. 

Observan que “nos parece importante explicar cuales son los alcances de nuestra profesión en este momento. Por ello es que las obras sociales no cubren las prácticas odontológicas en pandemia de coronavirus”. 

Destacan que “en ningún caso se pone en riesgo a un paciente o se lo deja con dolor. Se realizan todas las prácticas tendientes a evitar la reagudización de un cuadro y el manejo de todas las situaciones que requieran tratamiento inmediato para evitar el dolor, de la forma menos invasiva posible”. 

La derivación la evalúa el médico de guardia y da la orden de atención para que concurran al servicio. Se busca evitar que asistan de manera espontánea, para lo cual apelan a la responsabilidad de la comunidad. “En nuestros consultorios privados le pedimos a nuestros pacientes que se comuniquen primero por teléfono, allí le realizamos el triage y evaluamos si es indispensable citarlo”, sostienen. 

Los niños 
En el caso de los niños, si hay dolor se debe concurrir a la guardia odontológica o consultar telefónicamente al odontólogo de la familia. Es decir, siempre –reiteraron- se debe consultar. Aún más se debe concurrir en caso de traumatismos. 

En mayores de 2 años se indica el uso de barbijo. Tanto el adulto como el niño deben lavarse bien las manos, el adulto tiene que colocar el barbijo; no volverlo a tocar de no ser indispensable, concurrir al odontólogo y volver inmediatamente al domicilio y allí retirar el barbijo. “No debe aprovecharse la salida a la consulta para concurrir a otros lados ni tampoco manipular el barbijo en espacios públicos”, especifica la odontóloga. 

Nunca automedicarse 
Los odontólogos piden a la comunidad no automedicarse en ningún caso. “Recalco esto –expresa Cintia- porque mucha gente cree que los odontólogos siempre recetamos lo mismo y ante un dolor recurren, muchas veces, a algún medicamento que tienen de otra consulta. Esto no debe hacerse nunca, porque es poner en riesgo la salud”.  

Acciones a destacar 
Los odontólogos Dado Larriestra y Emiliano Capandegui, desde que se inició la readecuación de la atención y se implementó el triage general al ingreso del Hospital Pirovano, están presentes, al igual que otros profesionales que le sumaron esta acción a sus tareas habituales realizando esta categorización tan importante para cuidar la salud de toda nuestra comunidad, en estos momentos de pandemia.