El viernes fue el último día de trabajo de José Luis Liébana. Generó afecto y el reconocimiento de s

Sociales

José Luis Liébana finalizó su tarea en el geriátrico

“Viví siempre el hoy, con alegría y una profunda responsabilidad en mi tarea”

31|05|20 09:26 hs.

A los 25 años, José Luis Liébana ya era supervisor de enfermería, en un hospital con un solo supervisor por turno; tenía más de 70 personas a cargo. Recuerda sus inicios en la sala de pensión, donde dice aprendió sobre todo. “Allí veías pacientes quirúrgicos, niños o adultos mayores con las patologías más dispares. Luego fui supervisor en Emergencia, pero siempre quise trabajar con el adulto mayor”, señala.


Habla de Isabel Di Rado la jefa a quien adora y agradece. “Me decía que era muy joven para trabajar en Geriatría –indica-. Sin embargo, al poco tiempo fue mi lugar hasta hoy”. 

Al ejercer su profesión, le dedicó tiempo y cuidado al adulto mayor, área en la que se ha especializado. Compartió esta tarea con el interés por la docencia, a la que paralelamente le dedico 15 años; y es responsable junto a los licenciados Isabel Di Rado, Juan Carlos Caruso y Mabel Elías de la formación de los enfermeros de nuestro distrito. 

Ellos y sus eternas compañeras Nora Vázquez, Viviana Valsano, Matilde Aguirregaberia y Patricia Barrientos son algunas de las personas a las que José Luis elige agradecer muy especialmente en el día de hoy. 

El viernes fue su último día de trabajo en el Geriátrico. Quiere mencionar a aquellos con los que compartió su vida y su carrera. Hoy el equipo interdisciplinario del Geriátrico municipal está conformado por el doctor Benicio Arias como jefe, las licenciadas Vanesa Cranca, Noelia Stornini; y su secretaria Josefa Gómez. 

Trabajan de manera conjunta con 37 personas que completan el staff a cargo de la contención, del cuidado y de la rehabilitación de los residentes.

En el contexto del Covid-19, el personal del Centro de Salud le hace llegar a José Luis su afecto. Define estos tiempos como muy felices. “Uno dedica su vida a lo que quiere y ama, como en mi caso, mi profesión; y cree que nadie ve lo que uno hace. Sin embargo, el reconocimiento que recibí con el Agua Clara y hace pocos días tener en mis manos un libro en el cual se retratan historias de enfermería y en el cual participan prestigiosos colegas de la región. Estar seleccionado, y que una experiencia mía esté en esas páginas, compartidas con la licenciada Isabel Di Rado, máxima referente en nuestro distrito, con Mabel Elías y con Carina Pardiñas; es un mimo al alma. Este libro ‘A viva voz’ es un hermoso cierre a mi carrera”, destaca. 

Anticipa que “ahora disfrutaré de lo que más me gusta: los viajes, el sol, de la familia y de la amistad”. 

Es imposible resumir una vida y un alma tan rica en un texto. Estos párrafos solo tienen el espíritu de reflejar algunas de las sensaciones y sentimientos que expresan quienes lo rodean. Sus compañeros, algunos a través de un video y otros con palabras expresaron lo que sienten por José Luis. 


Con su diploma


Nadie en el Centro de Salud quiere estar ausente. Los de antes y los de ahora. Todos tienen una historia, una palabra o un sentimiento que los une con José Luis. Lo que se reitera en todo aquel con el que pudimos hablar es el agradecimiento.

Los inicios 
Juan Carlos Caruso; reconocido licenciado en enfermería de nuestro medio, al referirse a José Luis es muy concreto; “somos amigos desde hace más de 30 años. Iniciamos la amistad siendo los dos docentes de la escuela de enfermería. Compartimos cuatro horas de lunes a viernes por años. También compartimos una pasión de ambos; los viajes”. 

Cuenta que por años la escuela de enfermería funcionó en un solárium del Geriátrico municipal. Es el lugar con el que se identifica a José Luis, donde se desempeñó hasta el viernes como jefe de enfermería. 

Describe vivencias, anécdotas y valora que José Luis concurrió durante 15 años ininterrumpidos, una vez por mes, a Bahía Blanca a formarse en la enseñanza. 

En este sentido, José Luis indica: “Le pido a los enfermeros que nunca dejen de formarse, de estudiar. No es crecer en la profesión solamente, es cuidar a nuestra comunidad con todas las herramientas que tenemos al alcance. Yo hasta hoy todos los años voy al congreso internacional del adulto mayor, que se realiza en Mar del Plata. Estudiar es algo que debe hacerse durante toda la vida laboral; es inherente a la enfermería. Es uno de los legados que quise dejar como docente y colaborador permanente de la escuela de Enfermería Isabel M. Di Rado”. 


Junto a Mabel Elías y Carina Pardinas. En sus manos tienen el libro “A viva voz”


Nunca faltó, no presentó un certificado médico y tampoco llegó tarde. “Tengo 38 años de asistencia perfecta –dice con orgullo-. No falte ni con el fallecimiento de mis padres; aún ese día vine a trabajar. Este hospital es el lugar que elegí; donde quiero estar”. 

La contadora del Hospital, simplifica lo que todos sienten: “José te deseo lo mejor en esta nueva etapa que vas a comenzar. Gracias por el compromiso y dedicación hacia a nuestro querido hospital y en particular a los abuelos. Un abrazo enorme”. 

La Jefa de personal, Liliana Escudero, expresa que “hace 28 años que lo conozco y siempre fue igual. Amable, generoso, una gran persona”. 

Pilar Leoni, trabajadora social que integró el primer equipo interdisciplinario del geriátrico junto con la terapista ocupacional Mirta Rodríguez y el doctor Benicio Arias, relata que “lo primero que siempre me viene a la memoria es la alegría con que realizábamos la tarea diaria. Compartimos este tiempo con la terapista ocupacional, Mirta González”. 

Ambas mencionan las mismas experiencias y enumeran los proyectos que juntos llevaron adelante en el área socio-preventiva, que aún continúan, como los festejos de cumpleaños, la costura y visitas por diversos lugares (Parque Cabañas, museo, teatros, entre otros).

La recorrida por la Fiesta del Trigo se convirtió en un clásico anual, con los preparativos que empiezan varios días previos. Todo con el apoyo de la comisión de damas. “Otro acontecimiento que disfrutamos -comenta Pilar- fue ir al cine para ver la película argentina que se filmó en Orense y San Mayol. No había evento en Tres Arroyos que no asistiéramos, siendo José Luis el principal impulsor y acompañante en todas las propuestas”. 

De todas formas, tenía una expresión chistosa a modo de complicidad: “¡Ustedes proponen paseos y salidas y ¿quién cincha? ¡Enfermería!”. Es una historia de empeño, de trabajo incansable, pero sobre todo de alegría. 

El equipo
Vanesa Cranca, Noelia Stornini como trabajadora social y terapista ocupacional con la continuidad del doctor Benicio Arias forman actualmente el equipo interdisciplinario del Geriátrico. Comparten el día a día con José Luis desde hace 6 años, y resaltan idénticas cualidades. 


Con algunos de sus muchos compañeros


El aprendizaje recibido, y que guardarán para siempre el trabajo en común; como también el disfrute por todas las iniciativas desarrolladas por el bienestar de los residentes y sus familias. 

Cada salida, cada evento y cada actividad fueron realizadas con todas las ganas y a través de un verdadero trabajo en equipo dedicado al cuidado integral. 

Ni aún atravesando un inconveniente de salud que la mantenía internada Vanesa quiso estar ausente, porque quería mostrar a través de las palabras el cariño a José Luis. En tanto, Noelia y Vanesa afirman: “Gracias por tu tiempo, tus saberes y tu entrega -como vos siempre decís- las 24 horas de los 365 días”. 

Desde el corazón 
Matilde Aguirregaberia, compañera de sala cuando ambos eran enfermeros de pensión y quien durante todos sus años de trabajo compartió el inicio de sus mañanas y el final con José Luis como un ritual ya que Matilde llegaba antes de su horario para cambiarse en geriatría; una excusa para el encuentro y la charla diaria; destaca lo mismo. “Lo que me llevo de José Luis es lo que nos divertíamos y la alegría con la que trabajábamos”, valora.

Patricia, jefa de Enfermería, y Viviana Valsano, supervisora de Enfermería en cirugía, coinciden en señalar que “es un excelente profesional que dedicó su vida a la gestión, pero es una mejor persona. Nuestro hermano del alma”. 

Hace 12 años, Silvia Alessandroni, ingresó como mucama y hoy es licenciada enfermería gracias a su apoyo. “Tuve muchos jefes, pero José Luis no es un jefe, es un líder a quien admirar, seguir y en quien apoyarse”, señala. 

El doctor Luciano Matta le otorga relevancia a su honestidad, moral, pero también la capacidad de escucha con el equipo, los residentes y sobre todo las familias de los abuelos. 

Por su parte, la licenciada Mabel Elías, considera que “para ser ‘buen enfermero’ se debe ser un buen oyente. Escuchar a los pacientes es decisivo para determinar la mejor manera de cuidar de ellos. Cuando pienso en José Luis, ‘recuerdo tantas veces llegué a su servicio y lo encontré, sentado junto a la cama de algún residente, escuchando su historia de vida con toda la admiración y cariño. Cada uno de ellos, era único y especial para José Luis y de esta forma los trataba”. 

Al ser consultadas, las autoridades de Salud expresaron su agradecimiento a su excelente labor, a su dedicación y a toda una trayectoria basada en la escucha y el cuidado. Expresan que ha sido un honor compartir parte de su tiempo. “Buena vida José Luis”, fue el cierre del licenciado Diego Rodríguez, en un sentido aplauso. 

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Lo más importante: los residentes y sus familias 
Estefanía Basualdo tiene 101 años. Desde 2003 se aloja en el Geriátrico y se internó por voluntad propia. Antes estuvo en varios geriátricos, pero quería permanecer allí. Ella lo había visitado y José Luis le había prometido su lugar. Esto no sucedió de inmediato, pero Claudia –su nieta- cuenta que Estefanía no se sentía bien en ningún otro lugar. Cada tanto iba de visita hasta que seguramente lo ganó por cansancio, hubo una vacante y fue para ella.

“Mi abuela tiene locura con José Luis. Ella está muy bien, siempre está tejiendo algún cuellito o algo para él”, dice Claudia. Y agrega que “durante los festejos de cumpleaños bailan juntos. Esto es el Geriátrico y esto construyo José Luis, una familia cálida y muy numerosa”. 

Hoy con 25 residentes y sus familias más un equipo de 37 personas a cargo del cuidado. José Luis Liébana señala, en el transcurso de la entrevista, que “cuando empecé a trabajar a los 22 años mi familia estaba completa. Hoy mis padres ya yo están. Mi lazo más fuerte es con mis dos hermanos y mis siete sobrinos”. 

Estos testimonios demuestran que el Centro de Salud y el Geriátrico Municipal serán siempre su casa y tiene una enorme familia de más de 500 personas. Son lazos que se construyen después de 38 años de ser generoso, honesto, alegre y hacer del cuidado un arte.