Opinión

Carta de Lectores

No querer entender

09|04|20 19:28 hs.


Por Alicia Hurtado

Señora directora:

Esta cuarentena, sin dudas, nos pone a prueba y dice qué clase de sociedad somos. Por supuesto, no es fácil, no estamos acostumbrados a una situación así, nos cambia radicalmente algunos hábitos, de esos con los que hace poco más de un mes nos sentíamos cómodos. Pero se trata de un hecho inédito, para nosotros y para el mundo. 

En nuestro distrito, hasta ahora, vamos invictos y este auspicioso hecho en lugar de hacer que extrememos nuestro celo en cuidarnos y cuidar al otro, parece despertar en muchos vecinos su costado más desagradable. Los primeros días, salvo excepciones, eran pocos los vehículos que pasaban por mi calle, menos aún eran los peatones. Mi perra, que es la mejor alarma, casi no ladraba como acostumbra a hacer cuando pasa gente por la vereda. Pues ayer ejercitó su ladrido a pleno, iba y venía gente a pie, amén de la cantidad de autos que circulaban. 

¿Somos masoquistas y sádicos? ¿Necesitamos que haya enfermos para tomar en serio las recomendaciones de quienes más saben? ¿Es necesario salir todos los días a comprar un paquete de fideos cuando antes hacíamos una compra semanal o mensual? 

Claro que todos preferiríamos poder circular libremente, tomar un café con amigos, ir a la peluquería , pero nuestra realidad es otra y de cada uno de nosotros depende que podamos sobrevivirla de la mejor manera. Además, hay gente que se está exponiendo a diario, son aquellos que sí o sí tienen que salir para que nuestra cuarentena sea más cómoda y segura: personal relacionado con la salud, transportistas, gente que trabaja en la industria alimenticia y tantos más que sería imposible mencionar. También hay mucha gente que tiene sus comercios cerrados, con lo que sus ingresos son nulos mientras que sus gastos fijos continúan vigentes. Por todo ello, reitero la pregunta: ¿qué nos pasa? ¿Somos o nos hacemos los “vivos”, dándole a la palabra su peor sentido? 

Solo si entendemos que el éxito de toda una comunidad depende de la suma de muchísimos esfuerzos individuales en pos del bien común, podremos transitar el largo camino que aún nos queda en medio de esta pandemia con el menor daño posible. No seamos egoístas y mala gente, cuidémonos, cuidemos al otro y respetemos las normas vigentes. Esa es, en cierta forma, la diferencia entre la vida y la muerte.

Te interesaría leer