Sociales

Polio

“La ciudad quedó silenciosa y triste”

05|04|20 09:52 hs.

Marta Lamas vive de 1952 en el barrio del Hospital Pirovano, frente a la Ruta 228, y recuerda muy bien el transitar del año ‘56 cuando la epidemia de poliomielitis echó un manto oscuro sobre Tres Arroyos, el país y algunos países del mundo.


“La polio dejó a toda la ciudad silenciosa y triste. El hospital tenía apenas una luz y una sola ambulancia. Los chicos que se enfermaban los enviaban a Bahía Blanca, pero nunca fue tan brutal ni hubo tantas muertes como con esta pandemia del Covid-19”, dijo. 

Mencionó que a pesar de ser chica en su casa hablaban de la vacuna que ya estaba en vías de salir y de que “la enfermedad venía de otros países”. 

Agregó que “todos los enfermos se derivaban al hospital e íbamos a clase normalmente, no recuerdo que se hayan suspendido”. Vivir frente al hospital hizo que el movimiento del lugar fuera parte de lo cotidiano. “No había respiradores para el tratamiento, porque la polio atacaba a los pulmones y eran muy necesarios”. 

Mencionó que “nunca vi algo igual y tampoco usé tanta lavandina para higienizar, ni siquiera cuando todas mis hijas se enfermaron de sarampión”. 

“A mi vecindario llegó una niña de mi edad que había contraído polio mientras vivía en Buenos Aires. Tenía dificultades para caminar, pero con ejercicios y masajes se fue recuperando, es lo que había al alcance en ese momento”, indicó. 

Al finalizar su comentario manifestó: “No me parece que la polio fuera tan contagiosa como el coronavirus. Nunca vi algo tan terrible, estar esperando que pase cualquier cosa y que haya tantos muertos”.