Claro, Reta y Orense

Claromecó

La cerradura, una invitación al teatro poético

28|02|20 18:17 hs.

Este Sábado 29 de febrero el Espacio de Arte Quelaromecó cierra el mes con la presentación de “La cerradura”, una obra teatral creada por cuatro jóvenes mujeres: la tresarroyense Valeria Piscicelli, Verónica Feuring, Alejandra Buitrón (actrices), y Anabella Sarrías (dramaturga y directora). La operación técnica de iluminación y sonido estará a cargo de la tresarroyense Celeste Aranegui. 


La cita es a las 22.30hs y promete el encuentro de los espectadores con las profundidades ocultas en la relación de las personas con los objetos y el paso del tiempo. ¿Qué significa ser parte de…algo? La obra pone en escena este interrogante, a partir del cual se tejerán historias, diálogos y complicidades.

La construcción de los propios mundos 
Valeria, Verónica, Anabella y Alejandra son un grupo de actrices residentes de las Ciudades de Buenos Aires y La Plata, que se conocieron estudiando juntas en “El cuervo”, el estudio de Pompeyo Audivert, en el año 2015. De aquellos entrenamientos, ensayos y presentaciones comunes surgió una amistad y la intención de trabajar juntas y generar una producción poética propia. Como ellas mismas lo expresan, La cerradura nace de “la necesidad de crear una propuesta que represente nuestros mundos, que provenga de nosotras”.


Anabella Sarrías, Valeria Piscicelli, Verónica Feuring y Celeste Aranegui


A partir de una convocatoria de Anabela, que también es fotógrafa, hicieron una producción de fotos y encontraron en esa serie de imágenes la posibilidad de contar una historia. “Empezamos a pensar cómo armar relato a partir de lo que los cuerpos componían en esa propuesta fotográfica y estética, con ese vestuario particular, y en ese espacio específico, que originalmente fue una casa, llamada “La llavi”, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, recuerda Valeria Piscicelli. 

De las fotos que les interesaban armaron secuencias espaciales, físicas, y empezaron a preguntarse qué contaba cada foto, sobre qué hablaba. “En todas ellas había una relación con los objetos y con el tiempo que se repetía, y la relación entre ellas llevaba a un mismo interrogante que tenía que ver con “el ser parte de”; con cómo las personas interactuamos en el espacio, con los objetos, y somos parte de eso y nos relacionamos y convivimos en sociedad”, explica Anabella, directora de la obra.


Foto: Anabella Sarrías


Todo este proceso llevó a la construcción de pequeños mundos, que luego se complementaron con una selección de textos breves de Clarice Lispector, y otros de Maeterlinck – de “La Inteligencia de las flores”-, que funcionaron como disparadores para armar las secuencias sobre las cuales empezar a construir la obra. 

El proceso de ensayos fue de aproximadamente 6 meses, en el que se priorizó la búsqueda del impacto visual, y la creación de verbalizaciones y movimientos fuertemente estéticos. 

Mujeres auto gestionadas 
El grupo de actrices de La cerradura funciona colectivamente y trabaja de manera autogestiva. La escritura y dirección, la puesta en escena, la generación de la propia difusión de la obra, y la participación a convocatorias teatrales, son tareas de las que estas cuatro mujeres se encargan personalmente. Para poder llevarlas a cabo tuvieron que aprender y desarrollar habilidades desconocidas que hacen a la presentación de una obra, como lo son, por ejemplo, las cuestiones técnicas específicas de la iluminación.

“Nos sostenemos no solo como artistas sino como mujeres, buscamos aprender aquello que necesitamos y hacerlo posible”, cuenta Valeria Piscicelli, quien también hizo referencia a que la comodidad y confianza que se fue construyendo en el grupo fué lo que permitió que se puedan acompañar y sostener mutuamente en la búsqueda de generar una obra profunda, sensible.

Verónica Feuring también se expresó al respecto: “Creo que una de las cosas más lindas que tiene la obra es que, al ser amigas, y a su vez muy distintas entre nosotras, pudimos diferenciarnos en los roles y defender una propuesta común y sacarla a la calle, estando orgullosas. Nos enseñó a trabajar colectivamente, que no es fácil en una sociedad que todo el tiempo te está pidiendo que sobresalgas”. 


Foto: Anabella Sarrías


Trayectorias 
Las actrices creadoras de “La cerradura” tienen diversas trayectorias personales y profesionales que confluyen, a partir de sus estudios con Pompeyo Audivert, y se reúnen para hacer posible esta primer obra conjunta.

La tresarroyense Valeria Piscicelli es actriz, directora y profesora de teatro, graduada de la Escuela de Teatro de La Plata, y formada con estudios paralelos e intensivos en Entrenamiento Actoral, Corporal, Performance, Iluminación, Gestión y Producción Escénica. Desde el 2018 es integrante de “Una escena propia”, encuentro Nacional de Directoras Provincianas, y actualmente realiza una Maestría en Dirección Teatral en la Universidad de Arte de Tandil. 

Verónica Feuring se formó como actriz principalmente con Andrés Chan, Darío Levy y Martín Khan. También tiene una formación en danza Butoh. Alejandra Builtrón, por su parte, estudió actuación con Ricardo Brtís y Mariano González, entre otros. Ambas han participado como actrices en diversas obras en la Ciudad de La Plata y Buenos Aires. 

La directora de la obra, Anabella Sarrías, es actríz, fotografa y abogada, graduada de la facultad de derecho de la UBA. Además, estudió dibujo y pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes y es reconocida por su obra plástica con su pseudónimo “AnT”. 

En la combinación de estos mundos diversos es que se gestó, ensayó e hizo posible la obra teatral que estos días llega a Claromecó, una mixtura interesante de mujeres artistas que buscan nombrarse en un gesto poético.