Opinión

Política Nacional

Por Fernández: juego de agendas

16|02|20 11:20 hs.

Por Roberto Barga

Se cumplieron dos meses desde que el Frente de Todos gobierna la Argentina. Dos meses evidentemente es poco tiempo para sacar conclusiones definitivas, pero hay trazos gruesos que marcan improntas. 

En momentos de mucho ruido y de operaciones de todo tipo para distraer, es conveniente poner sobre la mesa los hechos y a partir de estos, sacar conclusiones, que por supuesto serán discutibles. Porque como decía Rodolfo Walsh (para muchos el padre del periodismo de investigación en la Argentina), los hechos son sagrados, las interpretaciones son libres. 

En un racconto grosero de acontecimientos, Alberto Fernández, desde que se convirtió en virtual presidente, esto es a partir del 11 de agosto del año pasado, marcó agenda internacional a partir de una alianza hipotética con el presidente López Obrador para recrear una suerte de Unasur, de segunda generación. 

Esa alianza o quedó postergada o duerme el sueño de los justos. Es probable que el presidente mexicano, no esté interesado más allá de las palabras, en acuerdos regionales que lo distraigan de su objetivo de fondo, que no es otro que la relación con el vecino del norte, tan condicionante para el destino de la tierra de Zapata y Benito Juárez. 

También en campaña y con el resultado puesto, fruto de la paliza que el Frente de Todos le dio a Macri en las primarias, Cristina en los días del rutilante éxito construido al calor de la presentación de Sinceramente, planteaba la necesidad de revisar el origen de la agobiante deuda. Se habló de una suerte de Conadep de la deuda. Parece que el gobierno ha decidido privilegiar un acuerdo más o menos rápido con los acreedores externos, antes que discutir la legitimidad de la misma. Pero también es un hecho que Fernández de Kirchner recupera esta discusión. Parece que los vahos habaneros son fértiles para las reivindicaciones combativas de cuño nacionalista. En la Feria del Libro de la capital cubana y ante la atenta mirada del presidente cubano Díaz - Canel, Cristina llamó a, no sólo revisar el origen de los préstamos, sino a saber a dónde es que fueron, y puso nombres propios, preguntándose qué hace Federico Sturzenegger viajando por el mundo dictando cátedra. 

Otro eje que se pensaba, sería central en la gobernanza del Frente, era la construcción de un gran acuerdo económico y social. En la larga transición de agosto a diciembre, Alberto Fernández, repetía como una letanía que el Consejo Económico y Social, se pondría en práctica casi como medida inaugural del gobierno que estaba por venir. 

Tal vez fueran de las iniciativas que más se extrañan, tomando en cuenta el contexto de alta inflación, con tarifas congeladas y dólar quieto. Estos acuerdos, no son ni más ni menos que un pacto de rentas, donde los distintos actores discuten y se ponen de acuerdo en cuanto están dispuestos a ceder o perder. Esto es: sindicalistas resignando actualizaciones salariales y empresarios y formadores de precios cediendo renta en beneficio una futura estabilidad. 

Los re manidos Pactos de la Moncloa de lo que mucho se habla y poco se sabe, fueron eso. Claro que allí hubo altura de miras, mucho por ganar y también por perder si las cosas salían mal. El Partido Comunista, jugó todo su prestigio ganado al calor de la resistencia al franquismo y la patronal entendió que la mejor manera de ensanchar el mercado era consolidar a España como una democracia moderna, capaz de tener ratios de calidad de vida homologables al resto de los países de la Europa occidental.

Volviendo a estos pagos y al día de la fecha tenemos un gobierno que debutó con una fuerte restricción en el gasto vía jubilaciones que superaran la mínima y unas probables paritarias por abajo del ritmo de la inflación. Esto preanuncia un lento o nulo recupero del consumo, cierto es que tarifas y combustibles congelados y dólar quieto juegan a favor de la demanda agregada. 

Alberto Fernández, pudo presumir en el viejo mundo, de seriedad fiscal y obtuvo promesas de apoyo. Pero como dice el refrán, el dinero es miedoso. Esta semana el Ministerio de Economía, declaró desierta una licitación de títulos públicos ante la falta de oferentes. Falta saber cómo jugará el amigo americano, que seguramente pedirá gestualidades y hechos. 

El Presidente de la Nación, comienza a cabalgar las contradicciones, esas que le imponen una coalición con sensibilidades diferentes (presos políticos sí, presos políticos no). Y tal vez la contradicción más importante, la que impone la correlación de fuerzas y la realpolitik. 


Roberto Barga