La Ciudad

Productor agropecuario

Sebastián Deym: “La demanda de comida nunca cayó”

18|08|19 17:19 hs.

Sebastián Deym es un productor agropecuario nacido en Buenos Aires y que en 2001 decidió radicarse en Alejandro Roca, una pequeña localidad del sur de Córdoba. Fue allí que en 2005 junto a una veintena de colaboradores concibió la primera Chocleada. “En plena crisis de 2001 escuché a Mónica Carranza, la creadora de la Fundación Los Carasucias en el conurbano bonaerense, decir ‘una cosa es hablar del hambre y otra cosa es sentir el hambre’. Ella le estaba gritando al país que por falta de plata peligraba el alimento de miles de chicos de su comedor. La frase siempre me quedó dando vueltas en la cabeza, entonces me puse a pensar cómo hacer para darle una mano”, recuerda como gestó la movida solidaria que hoy ya es una marca registrada. 


La décima Chocleada de Tres Arroyos motivó que Sebastián volviera por estos campos y su visita sirvió para que en una rica charla con LA VOZ DEL PUEBLO deje su visión sobre la situación que está viviendo el país. 

- ¿Hay similitudes con la situación de 2001 lo que estamos viviendo hoy? 
- Todavía no, pero quedan cuatro meses muy largos… Creo que tenemos una base estructural un poco más armada que aquella vez y que el Gobierno que entre no va a querer que esto explote. Sí te das cuenta que hay muchos argentinos que no la están pasando bien, pero no de hambre, sino porque no llegan a fin de mes. Esto es realmente una crisis, aunque el escenario no es tan desesperante como en 2001. Aquello fue tremendo y fue lo que originó la Chocleada. 

- ¿Qué te genera ver que a 14 años estamos en otro momento tan complejo en lo social? 
- El otro día estaba pensando, nosotros empezamos en pleno gobierno de Néstor Kirchner, después los dos períodos de Cristina y ahora Macri, y la demanda fue creciendo y creciendo. Es decir, la realidad es que la demanda nunca cayó. De 2005 para acá nunca cayó la necesidad de alimentos y ahora está más exacerbada. 

- ¿Y los demandantes siempre son los chicos? 
- Eso ahora cambió. Antes nosotros sabíamos que llegábamos a cada vez más comedores infantiles y ahora ya la noticia que nos dan a través de los Bancos de Alimentos es que los padres ya se estaban quedando también a comer en esos comedores infantiles. Eso es todo un síntoma, que creo que lamentablemente este Gobierno no lo vio, y las demandas son cada vez más grandes. 

- ¿Esto puede cambiar en algo la metodología de trabajo de las Chocleadas? 
- Hace unos meses que estamos empezando a investigar en las mismas comunidades donde hacemos las Chocleadas qué comedores nos pueden llegar a dar trazabilidad y que sean serios, para tratar de que el producto cosechado no se vaya de la comunidad, se quede. No tiene ningún sentido, irnos a un Banco de Alimentos a cientos de kilómetros si tenemos necesidades a 10 minutos de la hectárea que estamos levantando. 

-¿Y eso cómo surgió? 
- En algunas localidades nos empezaron a pedir si podíamos dejar parte de los choclos o del maíz ahí, y nosotros encantados de que así sea. Porque además tiene que ver con lo que les decimos a los chicos, que la Chocleada es una excusa, y que se sientan identificados con esa ayuda que están generando. Y eso se potencia si lo que cosechan va para un vecino. Porque nosotros lo que queremos es armar una red de redes, y así generar valor agregado social. 

- ¿Cómo hacen para comercializar el maíz seco que cosechan? 
- Juntamos todas las bolsas de las Chocleadas, nos sentamos con el máximo beneficiario, que es la Red Argentina de Bancos de Alimentos, y le preguntamos cuál es el banco más complicado. Entonces, vamos a ese banco, nos entrevistamos con los que lo manejan y le preguntamos qué productos son los que más necesitan. Por lo general es leche en polvo y aceite. Le giramos la plata a un proveedor local que se encarga de distribuir los productos. 

- ¿Cuál es la misión de Movilizarse, la ONG en al que se enmarcan las Chocleadas? ¿Ha cambiado con el paso del tiempo? 
- Cuando a mí me preguntan cuál es la misión de Movilizarse siempre digo lo mismo, desaparecer. Yo quiero desaparecer, que no me necesiten más. Pero ya no me lo planteo… La Chocleada es una red rarísima y es difícil de explicar lo que hacemos. Tratamos de cumplir los tres objetivos, que son generar alimentos, hacer obras para las ONG y explicarles a los chicos todos los conceptos que surgen a partir de cosechar la hectárea de maíz, que son trabajar en equipo, ponerse en el lugar del otro, ayudar al que más lo necesita, y además es un espacio para el que tiene ganas de ayudar a otro. Te damos la posibilidad de dar, y dar está buenísimo. 

- ¿Alguna vez te convocó algún funcionario para interiorizarse de lo que hacés y para darte una mano? 
- Yo soy muy fanático de lo que es lo público - privado, a mí me encanta eso. Y tuvimos dos experiencias en ese sentido. Nos convocó Leonardo Sarquís, ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, y terminamos organizando la Papa Solidaria en Miramar en sociedad con el Ministerio y la intendencia de General Alvarado este año y en 2018. Y también nos llamó Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social, que nos preguntó qué hacíamos, y nos apoyó en lo que es comunicación, en lo que son las redes sociales y material de difusión. 

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