La Ciudad

40.000 kilómetros en escarabajo

El viaje de sus vidas

06|06|19 10:31 hs.

Por Fernando Catalano


Adriano Medeiros, Raphael Prata y Lucian Antunes salieron el 1 de mayo desde Florianópolis con la firme idea de recorrer la mayor cantidad posible de países latinoamericanos, e incluso de poder llegar hasta Alaska. 

El recorrido hasta llegar a ese punto conocido como el estado más grande y menos poblado de los Estados Unidos, le representa al proyecto un recorrido de alrededor de 40 mil kilómetros, a los que se les deben sumar otros tantos miles para el camino de regreso. Desde el viernes se encuentran en suelo argentino. 

Confiesa Adriano que en nuestro país comió las mejores milanesas que haya podido probar. “Son más sabrosas y mucho más finitas”, dijo de un trabajado -pero claro- castellano, con cadencia carioca. 

Abrigado con una campera y jeans, no hubo manera que pasen desapercibidas el par de chinelas bien playeras que combinaron con su idiosincrasia amable y alegre, bien brasilera. Contó Adriano a este diario que el proyecto del viaje nació entre finales del mes de enero y comienzos de febrero de este año. 


Ida y vuelta. Desde Florianópolis, irán hasta Ushuaia y retomarán por Chile hasta llegar a Alaska.


A él se lo propuso su amigo Raphael con quien arrastra una amistad desde 2014 cuando se conocieron en la facultad mientras él estudiaba teatro y el impulsor del viaje, historia. A ellos luego se les sumaría Lucian Antunes, de Vitória, capital del estado de Espírito Santo. Resulta ser el integrante de perfil bajo que prefirió no aparecer durante la entrevista, y mucho menos para las fotos. 

Decididos 
Salieron desde su Florianópolis con tan sólo 500 dólares, después de haber vendido varias de sus pertenencias. A Adriano sólo le quedó su guitarra –que los acompaña durante el viaje- y algo de ropa. “Si esperábamos a tener la plata necesaria, nunca íbamos a hacer el viaje”, aseguró.

De todas maneras lograron acordar con algunos sponsors el apoyo económico para cubrir los gastos en combustible de una gran parte del viaje. 



Igualmente durante la experiencia generan ingresos con trucos de magia que Adriano hace en las plazas o donde encuentre espacio trabajar como artista callejero, también vendiendo “adhesivos” y hasta con la venta de una rifa en la que ofrecen como premio una carpa que una empresa les donó, sabiendo que la iban a necesitar durante la travesía, pero además para que se le haga promoción publicitaria del producto que colocan en la parte superior del vehículo. 

No obstante el campamento -en general- consta de dos carpas más colocadas al ras del suelo. Una vez en Paraguay, tienen previsto hacer el sorteo entre quienes les hayan comprado un número. Y el ganador, recibirá vía transporte, el premio. 


Adriano y Raphael mostraron el campamento montado en propiedad de los Galván


Gestionando apoyo 
Sabiendo que no contaban con todos los recursos que requería este tipo de viaje, Adriano, Raphael y Lucian presentaron el proyecto ante varias firmas para lograr el apoyo necesario para hacerle frente a las diferentes circunstancias que se pudieran dar y pongan en riesgo la travesía. 

Para ello lograron seducir a la firma que en Brasil se encarga de la comercialización de los escarabajos (o ‘Fusca’ como en el vecino país se los conoce); y entonces se hicieron de todos los repuestos necesarios para ponerlo en óptimas condiciones a la hora de iniciar el recorrido. 



También les incluyeron piezas de reposición. Además se les sumó el trabajo de un mecánico especializado en este tradicional modelo de la firma VW, quien se encargó de hacerle el motor, una nueva suspensión, le instaló frenos a disco y le hizo modificaciones internas como por ejemplo el cambio de los asientos originales por otros más confortables y le quitó uno entero de la parte trasera, donde colocó sólo uno, y en el centro, para ganar espacio. 

La meta, es el camino 
Al margen del objeto que representa llegar hasta Alaska, Adriano deja en claro que “la gran meta es el viaje, el camino, no la llegada”, en alusión a la riqueza que el recorrido les tiene preparado a su paso conociendo a la gente y generando recuerdos únicos, en “lugares increíbles”. 



Estiman que todo el trayecto, hasta su regreso a Florianópolis, podría estirarse entre un año, y un año y medio. “Es difícil por la familia, los amigos, y en el caso de Raphael porque tiene dos hijos”, contó Adriano. Pero añadió que se trata del viaje de sus vidas, de “ése que sólo se puede hacer una vez en la vida, y que tampoco todos pueden hacer”. 

En Argentina 
Miguel Ruiz es un mecánico de Buenos Aires especializado en escarabajos, y fue el punto de contacto entre Adriano, Raphael y Lucian; con Daniel y Roberto Galván, los entendidos tresarroyenses en la mecánica del mismo vehículo.



En su –por ahora- reciente paso por Argentina ya pudieron participar de un encuentro de ‘Fusca’ en territorio criollo; desde donde decidieron llegar a Tres Arroyos para descansar, hacer un alto, y seguir hacia la Patagonia. “Fuimos muy bien recibidos, muy bien alimentados y queridos”, contó Adriano que piensa en recorrer lo más rápidamente posible el sur de nuestro país, por el frío, al que no está acostumbrado. 

“Venimos recorriendo América Latina, hace un mes y seis días que estamos de viaje y vamos rumbo a Ushuaia, esperamos llegar en siete días. Después vamos a subir por la ruta 40 hasta Chile, y atravesaremos las cordilleras. La idea es conocer prácticamente todos los países de América Latina en el escarabajo, conociendo lugares, personas como acá en Tres Arroyos”, confió Adriano. 

Esta misma mañana ya comenzaban su viaje hacia la Patagonia. “Vamos a ir haciendo la costa no sabemos dónde vamos a parar para acampar, pero muy temprano salimos y cuando oscurece paramos, montamos las carpas, no importa donde sea. Y al día siguiente salimos otra vez”, describió amablemente para marcar cómo será el ritmo que intentarán imprimirle a su paso por el punto más extremo, hacia el sur, de este increíble viaje. 


Unidos por el escarabajo. Roberto Galván, Raphael Prata, Adriano Medeiros y Daniel Galván


Sacando pecho 
Por su parte los anfitriones tresarroyenses se mostraron en todo momento entusiasmados por la visita, y de poder cobijarlos en la posta de un viaje histórico para los jóvenes brasileros. 

Y sobre el cierre del encuentro entre este diario con Adriano y Raphael, tanto Daniel Galván, como su padre, que son expertos en la mecánica de los escarabajos, no se quedaron atrás y sacaron pecho al advertir cómo “un autito de éstos hace tantos kilómetros”.