La Ciudad

Día de la Armada en Claromecó

“La patria está sobre todo lo demás”

18|05|19 09:30 hs.

Con motivo de conmemorarse ayer el Día de la Armada Argentina, se llevó a cabo un acto organizado por el Instituto Nacional Browniano Delegación Claromecó, el Museo Regional Aníbal Paz y el Servicio de Hidrografía Naval. El encuentro se llevó a cabo en el Faro y fue encabezado por el capitán de fragata Hernán Niño Seeber, jefe del Servicio de Hidrografía nacional, quien llegó junto a otras autoridades a su cargo. 


También participaron el director del Organismo Descentralizado, Carlos Avila; el concejal Alejandro Trybuchowicz; miembros de instituciones y abanderados. En nombre de los organizadores, pronunció palabras alusivas Amneris Ozcáriz.



“Un superhéroe con…” 
Por su parte, Seeber describió en su discurso la mirada del hijo de un marino y las características que tiene esta actividad. Puntualizó que para un niño, “es subirte a un buque, a un submarino, trepar escaleras, preguntarle a papá ‘¿qué hace ese coso?’ y nunca llegar a entender bien, pero igual sentir fascinación”. 

Indicó también que “es caminar entre los interminables pasillos que parecen todos iguales, pero que seguro en momentos críticos no lo son. Es ir a la cámara o camareta y que te den Coca Cola en un vaso con ese escudo inconfundible impreso”. En similar sentido, dijo que “para el hijo de un marino la Armada es que papá no esté muchos días, semanas y meses. Es también que papá vuelva con ese olor a buque” 



Subrayó que “para el hijo de un marino, la Marina es que tu papá pueda o no volver a casa. Que un buque vuelva a puerto es una fiesta, es un esperar y verlo acercarse más lento de lo que uno de chico puede aguantar, orgulloso e impotente. Es saber que todo vuelve a la normalidad, es más Coca Cola en la cámara o en la camareta y papá con más olor a buque que nunca. Es papá en casa y el buque en casa”. 

Del mismo modo, sostuvo que “un hijo de un marino sabe que su papá es un superhéroe con algo de loco, que tiene una extraña filosofía, se cree libre, cree aprovechar el viento en sus mejillas, la lluvia y el sol, y todo lo demás”. 

Observó además que un integrante de la fuerza “llama a sus amigos hermanos, se ayudan unos a otros, se saludan cordialmente incluso si el otro es un desconocido, se despiden con un abrazo como si no lo fueran a encontrar jamás, vive el momento. Es susceptible a estar a la deriva y permanecer en el medio del mar en cualquier momento y aparentemente no le importa”. 

Seeber expresó que “el hijo de un marino sabe que su papá tiene una vocación, no un trabajo, ama a su patria que está sobre todo lo demás, daría su vida sobre ella sin más satisfacción que el deber cumplido. Por eso juró a la patria seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida”. 



Manifestó igualmente que “sabe además que esa espada que luce con orgullo no se desenvaina sin motivo ni razón y no vuelve a envainarse sin haberse usado con honor”. 

En la continuidad del análisis desde la perspectiva del hijo, observó que “sabe además que la vida de su papá se basa en más obligaciones que derechos y que esa obligación tiene códigos y leyes muy distintas que se cimientan en la conducta, la lealtad, el reconocimiento del mérito, el valor, la nobleza, el espíritu de cuerpo, el espíritu de buque, la cohesión, la convicción, la voluntad, el compromiso, la dignidad, la entrega aún a riesgo de perder la vida, la subordinación, la dedicación sin más recompensa que el deber cumplido, la defensa y el amor a la patria”.

Fotos Carolina Mulder


Invitó a todos los presentes a extender el homenaje “a todos los que ofrecieron su vida en cumplimiento del deber. Y reavivar el juramento de mantener vivo el legado de dignidad y honor para las generaciones de marinos que nos sucedan”. 

Entre otras apreciaciones, sostuvo con énfasis: “Honor al almirante Brown; respeto, reconocimiento, reverencia, consideración y admiración a los marinos caídos en nuestras islas Malvinas, y a los 44 eternos custodios de nuestro mar. Viva la patria, viva la Armada, viva el Belgrano y el submarino San Juan”.  



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