116 años junto a cada tresarroyense

ST 5. 8°
Cielo cubierto

La Región

La Voz de Oriente

Un nuevo desafío superado

19|10|18 19:13 hs.

Los amantes del running no se quedan conformes con correr en superficies planas o sencillas, siempre quieren más. Y esa necesidad, con creces, la cumplió el Cuarto Desafío del río Quequén Salado, organizado por la Cooperativa Río Mulpunleufú, que además del hermoso paisaje natural que ofrece a quienes corren, les brindó a los atletas un circuito repleto de retos. 


Con un clima templado a cálido y con viento norte por momentos intenso, la competencia se inició a las 11, a orillas del río en el paraje Puente Viejo, donde comenzó y finalizó la prueba, que según la categoría, tuvo circuitos distintos.

El ganador de los 8 K, con un tiempo de 41 minutos y 35 segundos, fue Martín Menna Irigoyen, de Gonzales Chaves. Segundo, en esa categoría, fue Claudio Teruel, de Bahía Blanca, y tercero, Dardo Angerami, de Monte Hermoso.

Pati Camargo, de Coronel Dorrego, con un tiempo de 55 minutos 15 segundos, fue la primera dama en llegar en la categoría 8 K; segunda llegó María Isabel Quintero, también de Coronel Dorrego y, tercera, Viviana Mauri, de Oriente.

El ganador de los 15 K fue Renés Velázquez, de Pigüé, alcanzando esa marca en una hora y 12 minutos; segundo fue Guillermo Cuesta, de Bahía Blanca, y tercero, Domingo Juan Mariani, de Coronel Dorrego. 

Nancy Chaparro, de Punta Alta, fue primera en damas 15 K, quien llegó en una hora y 38 minutos; segunda, fue Verónica Iphar, de Tres Arroyos, y tercera Valeria Llanos de Orense. 


Sebastián Bicciconti, de Bahía Blanca, al llegar luego de sortear los 21 K


El gran ganador de la jornada, fue Sebastián Bicciconti, de Bahía Blanca, quien ganó los 21 K, en una hora y 37 minutos; segundo fue Juan I. Julio, de La Plata, y tercero Rodrigo Pérez de Coronel Dorrego. 

En tanto, en damas, la ganadora de los 21 K fue Marina Fhurer, de Tres Arroyos, luego de 2 horas y 3 minutos; segunda, Dana Cosentino, de Coronel Dorrego, y tercera, Doris Casanave, de Neuquén.

Conformidad general 
Tras cerrar la competencia, los atletas fueron manifestando su conformidad con el circuito, con la señalización y con la organización que siempre estuvo cerca de los atletas. Pero, sobre todo, lo que más resaltaron al ser consultados, fue los paisajes por donde pasaron y la dificultad que tuvo el terreno, con pastizales, cuevas, subidas y bajadas por las barrancas, por momentos cerca de la orilla del río.

“El único lugar plano que pasamos tuvimos viento en contra”, comentaba entre risas Sebastián Bicciconti, el ganador de los 21 K, quien resaltó la organización, la diversidad de situaciones que había que sortear y la belleza del lugar. “No conocía esta zona, pero es para recomendar por el lugar y por la organización”, sostuvo. 


Las dificultades del terreno fue el mayor desafío para los participantes


En tanto, Enrique Fernández, una de las cabezas de la organización del evento a cargo de la Cooperativa Mulpunleufú, reconocía que tenían “expectativas de más cantidad de corredores”, pero señaló que la situación económica achicó la cantidad de corredores. De todas maneras, aseguró que desde la Cooperativa están “conformes” y, sobre todo, resaltó: “lo buenos es que los corredores están conformes con la organización, con el sistema que hicimos de carrera, con los controles, los puestos de agua, eso hace que los corredores pasen una tarde alegre”. 

Señaló que llegaron atletas de Tres Arroyos, Dorrego, Oriente, Gonzales Chaves, Pigüé, Bahía Blanca, Monte Hermoso, Olavarría, City Bell, de Neuquén y de Buenos Aires, entre otros lugares. Fernández sostuvo que los corredores “se quejan entre comillas, de lo duro del circuito, pero en realidad quedan satisfechos porque es lo que vienen a buscar en una carrera de aventura y lo encuentran”. 

Explicó que “normalmente los corredores de aventura apuntan a la montaña, en nuestra zona no tenemos eso, pero hemos logrado un circuito que les exige mucho, por lo cambiante que es el terreno, porque van a campo traviesa, con pastos muy altos, contra la orilla del río, arriba, atraviesan canteras de yeso, atraviesan cantera de piedras, cuya superficie y el piso es distinto y los exige diferente y van subiendo y bajando barracas continuamente, que es lo que les gusta”.