Para la parte de las extracciones, generalmente los billetes van a los bancos, no a las redes, ni a Link, ni a Banelco Prisma, sino que los tienen los bancos y por supuesto las transportadoras de caudales. Ahí lo que se tiene que hacer es configurar las caseteras de los cajeros automáticos para identificar que hay un billete de nueva denominación. Una vez que están los billetes y eso está configurado, que es bastante rápido de hacer, ahí ya se pueden empezar a utilizar.
La segunda parte, que es la de los depósitos, es la que normalmente lleva un poco más de tiempo porque cualquier billete de nueva denominación tiene características técnicas que tienen que ser reconocidas por el template de los fabricantes de las marcas de los cajeros automáticos para determinar que es un billete auténtico.
“El billete conmemorativo de 2000 pesos cuenta con estrictas medidas de seguridad. Entre ellas, se destacan la marca de agua que reproduce las imágenes de Ramón Carrillo y Cecilia Grierson y la tinta de variabilidad óptica que cambia de color, con un efecto dinámico tridimensional. Además, presenta microimpresiones, imagen latente, motivo de complementación frente-dorso y tintas magnéticas, infrarrojas y luminiscentes”, indicó el Banco Central.
“Respecto a las facilidades para personas con ceguera, incorpora un nuevo código de identificación con relieve perceptible al tacto. El nuevo billete fue diseñado en colaboración con Casa de Moneda Argentina”, comunicó la autoridad monetaria que preside Miguel Pesce.
La primera tanda de billetes le sirvió a los bancos para realizar pruebas en los cajeros automáticos, cuyos sistemas fueron adaptados a la llegada de un billete de denominación distinta, por cuestiones de seguridad. La puesta en circulación del billete de $2.000 representará un cambio en la carga logística que afrontan empresas que se manejan con altos volúmenes de efectivo, como supermercados y los propios bancos.
La última vez que la autoridad monetaria había decidido emitir un billete de nueva denominación había sido en diciembre de 2017, cuando salió a la calle el papel de $1000 con imágenes del hornero, el ave nacional argentina. A mediados de 2016 había sido puesto en circulación el billete de $200.
Según datos del Banco Central, hacia fines de abril había en circulación 7.973 millones de unidades de billetes, algo menos de los 8.000 millones que había a principio de año. La caída en los primeros tres meses del año se explica en la salida del circulante de unos 210 millones de billetes de $100. Existen en la actualidad 3.265 millones de unidades de $1.000, con mucha diferencia sobre el segundo, que es el de $100, con casi 1813 millones de unidades. (DIB)