Patricia Tagliabúe y Chacha Carrera

Sociales

La propuesta de Patricia Tagliabúe y Chacha Carrera

Un espacio para que los chicos sean libres jugando y “Recreando”

07|08|22 08:50 hs.

La Casona recibió el pasado lunes y luego de un breve parate, al taller “Recrearte”, el cual conjuga arte y juegos para las infancias. 


Esta propuesta, que tiene lugar los lunes de 17.30 a 19, es coordinada y llevada adelante por Patricia Tagliabúe y Chacha Carrera, quienes dialogaron con La Voz del Pueblo para brindar detalles. “Este taller comenzó en abril, hicimos una primera etapa antes de las vacaciones, frenamos y lo retomamos el primer lunes de agosto” contaron. 

Consultadas sobre cómo ha sido la respuesta, señalaron que “fue bastante fluctuante porque hubo niños y niñas que se acercaron, otros que dejaron… va mutando mucho porque lo que tiene la propuesta es que es diferente a cualquier taller de arte ya que tiene esta otra pata relacionada con la recreación”. 

Aquí explican que la diferencia radica en que en este taller no hacen solo arte o solo recreación, sino que hacen las dos juntas. “Lo que sucede es que el taller va mutando mucho en función de eso, a veces hay ganas de jugar, a veces hay ganas de hacer arte, de dibujar, de pintar o a veces hay ganas de conversar”. 

Esta mutación es premeditada. “Nosotras planificamos la clase, tenemos todo organizado, elegimos una temática, vemos de qué manera abordarla… necesitamos tener una estructura. Lo que sucede es que, al igual que puede pasar en un aula, planificamos y después vamos viendo cómo se va llevando. Por ahí pensás 'en un mes hacemos esto, esto, y esto y tenemos este producto final' y no, por ahí sucede esto de que hay chicos que están más arriba o más abajo anímicamente y tal vez quieren estar más tranquilos o surgen otras problemáticas entonces atendemos esas problemáticas y la temática por ahí se va desarrollando a otro tiempo, pero sí necesitamos esa estructura para poder ir continuando, creando y llegar a algo final que siempre buscamos que sea comunitario para con las familias, que me parece que está bueno”. 

En ese sentido, tanto Patricia como Chacha explicaron que en el cierre del año invitan a las familias a formar parte de la propuesta. “Las invitamos a que jueguen y creen junto con las niñas y los niños porque muchas veces uno no tiene tiempo de frenar y ponerse a jugar o crear en el mundo de las infancias, de esa manera es como obligarlos a meterse en ese mundo y compartir qué hacemos nosotras en el taller y qué hacen las infancias”.

Multiedad 
Una de las características principales del taller es el rango etario. “Es un espacio multiedad” explicaron. “Nosotras pensamos este espacio desde los 6 años hasta los 12, entonces se generan un montón de cosas interesantes. Nos pasó con dos hermanitos que se llevaban 4 o 5 años entre ellos, pueden coexistir sin ningún problema en la misma actividad.” 

“Lo que los junta o los motiva a trabajar es la tarea, es hacer una actividad juntos. Se apoyan, se ayudan para comprender un juego, a veces incluso los más chicos ayudan a los más grandes a explicar un juego y eso es fantástico” remarcaron. 

Los y las asistentes del taller se unen a través del juego y la libertad que implica hacerlo. “Ambas comprendemos al arte como un lenguaje, una manera de expresarse. El juego va liberando a todos los participantes, incluso a nosotras nos va liberando y nos va uniendo como grupo porque nos reímos, hacemos payasadas… empezamos a tener un lenguaje común desde lo corporal y la risa, y después lo llevamos al papel o al soporte que fuese y posibilitamos esto: la escucha y el poder decir cómo te salga, lo que tengas ganas… es la posibilidad del arte como un lenguaje, entenderlo como un lenguaje”. 

El inicio 
Patricia y Chacha no habían trabajado nunca juntas. Se conocieron a través de la militancia y decidieron hacerlo ya que se encontraron similares. “Creo que las dos pensamos muy parecido; nos tomamos el juego como algo serio, no es joda, y el arte es lo mismo. Esto es para las infancias, pero los adultos también podemos jugar, también podemos agarrar un pincel, un lápiz, poner una musiquita e irnos un rato... las dos pensamos eso automáticamente”. 

Cuando la unión se dio, pusieron manos a la obra. Planificaron y se pusieron a trabajar, aunque con un objetivo común. “Este es un espacio donde nosotras nos divertimos, donde nosotras nos estamos recreando. La palabra recreación viene de re crear, de volver a crear un espacio diferente. Nosotras no necesitamos planificar por mucho tiempo, no porque no le dediquemos tiempo de estudio ya que todo el tiempo estamos buscando videos, imágenes y cosas para trabajar, sino porque encontramos una forma en común de ver el mundo: creemos que si no nos recrea lo que estamos haciendo, no nos divertimos con lo que estamos haciendo, no nos hace jugar, no nos hace reír, no nos hace atravesar con todas las emociones, no hay nada que ofrecer”. 

Con esa premisa, comenzaron a trabajar a prueba y error “porque tiene que ver también con la particularidad de quien va a participar y de nosotras, lo que nos gusta y nos divierte a nosotras a veces no es lo mismo que te gusta y te divierte a vos, incluso nosotros lo vamos a abordar de una manera y vos de otra”. 


El Centro Cultural La Casona es el lugar elegido para llevar adelante el taller


Expectativas 
¿Fueron superadas las expectativas que tenían cuando comenzaron con el taller? “Totalmente. Nos sorprende lo vivo que es el taller. Parece algo tonto, pequeño o superfluo, pero lo componen personas que tienen ganas de jugar, personas que tienen ganas de abrirse al mundo, de escuchar, de mirarse, de observar. Que venga un niño o una niña, la pase bien y se vaya diferente a como entró, ya está”. 

La buena respuesta las hizo pensar en llevar la propuesta a otro público. “Habíamos planificado algo similar para adolescencias y es más complejo para que se acerquen, pero tenemos ganas de tirarla de vuelta. Es lo mismo pero abordando otras temáticas, otras problemáticas, otras personalidades donde tal vez es más difícil entrar...”.

A pesar de esta dificultad, ambas creen que los adolescentes aún se permiten jugar. “Las adolescencias se siguen vinculando con el juego, con el jugar, pero de otra manera, entonces hay que observar mucho más”. 

Aquí hay una marcada diferencia con los adultos. “Los adultos nos desconectamos en el momento en el que entramos en la vida productiva” sostuvieron. “Cuando un adulto vuelve a jugar, se conecta con ese adulto jugando. Es de valientes volver a conectar con el juego porque a partir de cierta edad, cuando entras en la etapa productiva en la cual tenés que generar dinero para sostenerte económicamente, no está permitido el juego… decidir ponerte a jugar implica que por un ratito dejas de ser solo un ser productivo y eso no está contemplado en la adultez”. 

En el cierre, tanto Patricia Tagliabúe como Chacha Carrera invitaron a la gente a “buscar un momento para hacer algo que te conecte con vos mismo” y recordaron que las inscripciones para el taller continuarán abiertas durante el año. 

Quienes deseen hacerlo u obtener información sobre la temática, deberán comunicarse a los teléfonos 2983382886 ó 2983341126. 

Campaña Socio Protector 
La semana pasada La Casona lanzó la 12ª edición de su campaña de Socio Protector. 

Se trata de cuatro cuotas de 500 pesos, las cuales pueden abonarse en un solo de pago de dos mil pesos (con ello, se ingresa a un premio por pago contado que se sorteará el 31 de octubre con la primera de la mañana de Lotería de la Provincia de Buenos Aires).

Quienes se inscriban, participarán de un sorteo por un primer premio de 60 mil pesos y un segundo de 30 mil (se jugarán con la primera de la mañana del 10 de diciembre de Lotería de la Provincia de Buenos Aires). 




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