Lucía Calo pasó por La Voz del Pueblo y contó la experiencia que vive con IOMA

La Ciudad

El caso de Lucía Calo y su madre

La “tortura” de IOMA, en primera y tercera persona

03|07|22 09:02 hs.

El posteo que Lucía Calo hizo en su cuenta de Facebook el pasado 28 de junio tuvo una gran repercusión. Hasta anoche, la publicación, desde su escrito original, fue compartida en 258 oportunidades y contaba con más de cien comentarios. 


En ese texto, describió la “tortura” que debió y debe soportar de parte del Instituto de Obra Médico Asistencial, la mutual de la provincia de Buenos Aires conocida como IOMA. Andrea Cortese es la mamá de Lucía. 

Por discapacidad, está jubilada. Tiene 63 años y padece una osteoporosis avanzada, lo cual le genera, entre otras complicaciones, una fragilidad ósea muy marcada. 

Desde el pasado 13 de mayo, Andrea se encuentra internada en la Clínica Hispano con fractura de cadera y a la espera de que IOMA cumpla con su obligación de proveer de la prótesis que necesita para encarar su etapa de rehabilitación. “Supuestamente, este miércoles llega la prótesis y la operan”, expresó ayer a este diario su hija Lucía, a través de un mensaje de WhatsApp, todavía con cierta dosis de descreimiento, una sensación que se sostiene por todo el camino lleno de trabas burocráticas impuestas desde la obra social desde el momento que su madre quedó internada.

Antecedente 
No es la primera vez que la familia sufre los insoportables idas y vueltas de IOMA. En 2019 pasaron por lo mismo, pero con un final distinto. Andrea se cayó y se fracturó la cadera. Tres meses después, y sin una respuesta favorable de la obra social, desde el entorno familiar decidieron comprar la prótesis por su propia cuenta, a la espera de un prometido reintegro de IOMA, al cual, todavía lo siguen esperando. 

Lucía, en diálogo con este diario, no se olvida de lo que pasó en aquel entonces. “Por segunda vez, IOMA no está cumpliendo con los deberes que tiene que cumplir. Es mi mamá la que está sufriendo. Se fracturó la cadera y IOMA no envía la prótesis que necesita”, dijo. 

En forma reciente, precisamente el pasado 27 de marzo, la mamá de Lucía sufrió una nueva caída. “Estábamos por salir a pasear y se cayó. Estimo que ahí se fracturó la cadera. ¿Por qué estimo? La llevamos a la guardia del Hospital y no pudieron detectar la fractura. Me dijeron que no se veía bien por la osteoporosis que tiene. Le hicieron una placa, la dejaron internada y al otro día le hicieron una resonancia. En ese estudio, además de la osteoporosis, se vio que tenía artrosis”, contó. 

El diagnóstico no mostró fractura, según los médicos que observaron los estudios. “Volvió a la residencia geriátrica en la que vive, donde la tratan muy bien. Pero mamá seguía quejándose del dolor”, relató.

A la noche siguiente, otra caída encendió nuevas alarmas en quienes rodean a Andrea. “Se levantó al baño y se cayó. Eso fue a las cuatro de la mañana. Ni bien me avisan, la llevo a la guardia. La ven y detectan que se había luxado la cadera que se había operado en 2019. Acomodaron eso, vuelve a la residencia pero siguió quejándose del dolor”, precisó Lucía. 

Para regresar, por recomendación médica, Andrea debía volver en ambulancia al establecimiento, prestación que, según el relato de su hija, IOMA no cubrió. “La tuve que pagar particular ante la necesidad de mi mamá. Fueron casi 5000 pesos”, recordó. 

“Mi mamá está postrada en una cama desde el 13 de mayo, con todas las consecuencias físicas y cognitivas que eso provoca”


El dolor de cadera en Andrea era cada vez más intenso. Ante esa situación, se hicieron nuevas radiografías y una tomografía. “Mi mamá nunca se quejaba de los dolores. Y si se queja, es porque algo tiene”, expresó. 

Finalmente, el 12 de mayo, tras la realización de una tomografía, se confirmó el diagnóstico: fractura de cadera, lo que derivó en una internación para que sea sometida a una intervención quirúrgica.

Al día siguiente, la “tortura” de IOMA volvió a decir presente en la vida de Lucía y de su madre. Ese 13 de mayo, Andrea fue internada a la espera de la necesaria prótesis, la cual, por prescripción médica, debía ser una muy específica, con código CI28 de origen internacional. “Mi mamá, además, tiene una condición psiquiátrica de base, sobre la cual está muy bien atendida por su psiquiatra. Hace mucho que no tiene una crisis, pero sí la tiene, no hay quien la frene. Ahí es cuando se puede luxar la cadera, por eso necesita una prótesis bimovilidad. La de origen nacional no sirve”, agregó Lucía. 

En el primer intento, IOMA rechazó el pedido. “El argumento era que la prótesis no era necesaria para ella”, expresó Lucía. Y mencionó que desde esa negativa de parte de la obra social, fueron reiterados los llamados telefónicos con el objetivo de encontrar una respuesta positiva y necesaria. “Te van manoseando y desgastando. Juegan con el sufrimiento del paciente. Hay una violencia institucional enorme. En tres días hice 120 llamados a IOMA. Nadie me daba una respuesta. Me pasaban de una oficina a otra”, señaló con total indignación y muestras de bronca.

“Es tremendo cuando a uno lo exceden estas cosas. IOMA es la que estaba dejando abandonada a la persona todo el tiempo, en este caso, a mi mamá”, indicó Lucía, quien acudió a la Justicia, con un recurso de amparo, para lograr que se destrabe la situación. 


 “En tres días hice 120 llamados a IOMA. Nadie me daba una respuesta. Me pasaban de una oficina a otra”

 
El pasado 16 de mayo, IOMA autoriza la prótesis. Sin embargo, ninguna de las casas proveedoras del insumo está dispuesta a venderle una prótesis a la obra social porque, según Lucía, “tiene los precios congelados desde hace más de un año”. 

Exposición en las redes
Un mes y medio después de aquel 13 de mayo, y cansada de no tener la respuesta necesaria, Lucía tomó la decisión de contar todo en su cuenta de Facebook. La publicación “explotó” en las redes sociales. 

De hecho, algunos políticos locales tomaron contacto con ella para dar una mano. Incluso, uno de ellos se comunicó con el titular de IOMA central. “Uno no tiene que llegar a hacer todo esto para que se actúe desde IOMA. Llamaron políticos y hubo presión social por lo que puse en las redes sociales. Ahí recién empezaron a actuar”, remarcó.

“Te van manoseando y desgastando. Juegan con el sufrimiento del paciente. Hay una violencia institucional enorme”


“No puede ser -agregó- que tenga que pasar por todo esto. Mi mamá sigue sufriendo el dolor. Está postrada en una cama desde el 13 de mayo, con todas las consecuencias físicas y cognitivas que eso provoca. Está quebrada, literal. Hace unos días lloraba de dolor. Ver eso en una madre es tremendo. Hubo un claro abandono de persona. Hasta el derecho de sociabilizar le quitaron”. 

Andrea Cortese espera por su prótesis. Lucía, quien día a día lucha contra tediosa burocracia de la obra social provincial, también. Todo indica que llegará este miércoles, día en el que también se haría la intervención quirúrgica. 

Todo depende de los tiempos de IOMA, los cuales, como en la mayoría de los casos, están totalmente alejados de lo que necesitan sus afiliados. “Reconozco que he ido enojada a la sede local de IOMA, pero es por el manoseo institucional que sufrí. Es tremendo”, dijo Lucía. 

Totalmente entendible…    



Add space 300x250x2