Lucas Britez. En un balcón de la sede del Consejo Escolar de Tres Arroyos

Policiales

Juventud tresarroyense en riesgo. Hoy: Lucas Britez

“La preocupación de los jóvenes pasa por perder la tranquilidad”

30|04|22 09:12 hs.

Distintas situaciones de violencia, abuso sexual y delitos en general protagonizadas por jóvenes de nuestra ciudad en los últimos meses motivaron en LA VOZ DEL PUEBLO la realización de una serie de entrevistas a dirigentes, empresarios, políticos, funcionarios judiciales vinculados por su edad o actividad a esa franja etaria, y jóvenes locales aún en formación, para trazar un panorama de la realidad que vive el sector más promisorio del sistema. En esta entrega, el dirigente más joven que tiene el distrito, habla como el adolescente que era hasta hace unos meses y analiza a sus pares desde su nuevo rol. Pandemia, drogas, peligros y temores que circulan entre los chicos tresarroyenses 

Texto y fotos: Enrique Mendiberri 

Lucas Brítez es el actual dirigente político más joven de Tres Arroyos. Nació hace 19 años en Claromecó y es hijo de miembros de las Fuerzas Armadas Argentinas (Marina). Un día cambió el rumbo tradicional de su familia al meterse en política. 

Integrante radical de Juntos por el Cambio, fue Secretario General de la Unión de Centro de Estudiantes de Tres Arroyos, y en la actualidad es consejero escolar y estudiante del segundo año de la carrera de Ciencias Políticas en la Facultad de Mar del Plata. 

Su primer contacto con lo que sería su actividad en el futuro lo tuvo a los 8 años, cuando imprimió y leyó el programa político del ex presidente Raúl Alfonsin. A los 14, se cruzó con María Marta Naveyra y le preguntó dónde se reunían los miembros del partido y empezó a trabajar en la UCR, colaborando, entre otras cosas, con las fiscalizaciones electorales.

Hoy, cuando los jóvenes son protagonistas de hechos en muchos casos inéditos, no solo en la nocturnidad, sino también en el desarrollo de sus costumbres y modismos, su testimonio es útil para empezar a graficar el perfil de la juventud tresarroyense y los riesgos por los que le toca transitar. 

Frente a la realidad que le toca ver a través de las noticias, con chicos que, por su edad, no hace mucho pudieron ser sus compañeros, se arma antes de responder y subraya el rol clave que tuvo la pandemia en la comisión de muchos episodios singulares, "Tres Arroyos no es una isla y se halla enmarcado en el contexto de la provincia y el país. Creo que la pandemia ayudó mucho a esa construcción, más allá de que ya se venían sintiendo los primeros efectos, y después de ella (la pandemia) salimos mucho peores que antes".

Lucas entiende que la situación comenzó a percibirse en 2021 y ahora creció exponencialmente, por distintos factores, y no solo en la ciudad cabecera, “los problemas que se arreglan o se tapan en la ciudad, ahora se trasladaron a las localidades, donde tal vez no se hacen públicos, ya que todas las noches se pelean, o una chica discute de manera violenta con su novio. Peleas siempre hubo, pero ahora se perdió el miedo a la autoridad y no veo una solución en el mediano plazo", indicó.

LVP: ¿Qué fue lo que más afectó a los jóvenes de la pandemia? 
L.B.: "En la adolescencia, que es cuando tenés muchas más libertades, al verse éstas restrinjidas, impactó bastante. Y también el mal uso de la tecnología, que se ve reflejado en el avance de la violencia en redes sociales, donde la exposición terminó mostrando cosas que antes no se daban".

"Al principio (en 2020) íbamos todos para el mismo lado porque enfrentábamos algo que no conocíamos y tampoco veíamos la salida. Pero marcar las normas y no cumplirlas, se empezó a sentir dos o tres meses después de que comenzó la pandemia. Yo tengo que usar barbijo y ellos se lo ponen para la foto. Yo no me puedo juntar con mis amigos y ellos se sacan fotos cenando. No sé si todo el mundo sintió lo mismo, pero nosotros (por los jóvenes) veíamos que se nos iba el último año del secundario encerrados y otros hacían lo que querían". 

LVP: ¿Por qué todo sigue igual cuando la noción de pandemia parece que ya está casi terminada? 
L.B.: "Porque se habrá terminado la pandemia, pero no se encontró la solución. Los jóvenes todavía no volvieron a la vida que tenían antes. Estamos afectados físicamente, psicológicamente y no hay un programa que permita una solución para eso. Si no la hay, al menos tiene que generarse un espacio para poder hablar" 

LVP: ¿Antes de la pandemia era muy diferente? 
L.B.: “En la escuela tenía una contención, había un equipo que acompañaba. Ahora también hay mucho menos espacio para la diversión en la ciudad y así se juntan chicos que antes no tenían relación o se mantenían más en su grupo cerrado" 

LVP: ¿Cuál es la mayor preocupación de los jóvenes tresarroyenses hoy? 
L.B.: Hay referentes en las escuelas que, ante el surgimiento de alguna inquietud, me dicen ‘vos que llegaste, ayudanos a resolverlo’. La inseguridad y el hecho de perder la tranquilidad está al tope de los reclamos. Es un tema central en la agenda de los jóvenes. Como jóvenes perdimos la tranquilidad en Tres Arroyos. Por ejemplo, antes era muy común que un chico de las localidades venga a salir a la ciudad y lo haga relajado, mientras que hoy salís y no sabés cómo volvés. Por ahí, como somos jóvenes vemos las prioridades en otro lado. Por ejemplo, un adulto me diría que el problema es la salida laboral, pero en los jóvenes es muy importante el esparcimiento y no podemos hacer la vista gorda. Por eso hay que trabajar en garantizarle la tranquilidad. Una vez que eso se haya logrado, seguiremos por otro lado”. 

LVP: ¿Observas que la oferta de esparcimiento quiere volver? 
L.B.: “La situación económica no está para entender nada. Yo creo que (los empresarios) están buscando otra alternativa, sobre todo sabiendo todo esto que pasa ahora”. 


“Salimos peores”. De la pandemia, según Lucas Brítez

“Peleas siempre hubo, pero ahora se perdió el miedo a la autoridad y no veo una solución en el mediano plazo"


LVP: ¿Qué pasa con la familia y los jóvenes? 
L.B.: “Lo más fácil hoy es echarle la culpa a la familia o al colegio. No hemos caído en que la solución a los problemas la tenemos que encontrar nosotros. Yo creo que a la familia hoy se le escapó la situación de las manos. Los mismos límites que no existen en la vida, tampoco existen en la familia. Antes era ‘mamá puedo salir’, ahora es ‘me voy’". 

LVP: ¿Hay un "relajamiento" de los padres frente a ciertas situaciones, como el consumo de marihuana? 
L.B.: “Hay un poco de relajamiento. Hoy a un chico le cuesta mucho más salir y emborracharse el que comprarse un porro y pasársela drogado. Pero eso no se lo va a decir al padre. Lo sabe el chico, lo sabemos nosotros, pero no lo sabe el padre. Si ellos (por los padres) lo visibilizaran, se podría llegar a cambiar algo. Es algo que no quieren ver”. 

LVP: ¿Qué diferencia ves ahora en el consumo de drogas a cuando ibas al colegio hace un par de años? 
L.B.: “Me llama la atención a que edad arrancan. Cuando yo iba al colegio, era a los 16 o 17 años, y hoy hay chicos de 12 o 13 años que tienen normalizado fumarse un porro cuando salen de la escuela o en cualquier lado. Eso es lo que no podemos permitir”. 

LVP: ¿Por qué pensás que se da esa iniciación prematura? 
L.B.: “En Claromecó, que es de donde yo vengo y he pasado mis años de secundario, se notó mucho que se quedó la gente que antes solía irse a buscar un trabajo. En estos dos años de pandemia, se empezaron a mezclar esos chicos de 13 o 14 años con chicos más grandes, se aceleró el proceso. Este año empezaron a irse nuevamente los que se tenían que ir y creo que eso va a servir para que todo se normalice nuevamente”. 

“Yo creo que a la familia hoy se le escapó la situación de las manos. Los mismos límites que no existen en la vida, tampoco existen en la familia. Antes era ‘mamá puedo salir’, ahora es ‘me voy’"


LVP: Hace poco fuiste el autor de una crítica a los encuentros de dirigentes donde se trataban los problemas de la juventud (“son reuniones sobre jóvenes sin jóvenes”, dijo). A meses de ellos, ¿podés evaluar si sirvieron para algo? 
L.B.: “Me parece a mí que no. Se hizo más para la foto. Por lo importante que es, hacemos esa pantalla, pasa el lío y ya se terminó el verano. Ahora, en el mientras tanto, la semana pasada apuñalaron a un chico y la semana que viene ¿qué va a pasar?” 

LVP: ¿Tiene razón (el concejal del Frente de Todos) Pity Federico cuando habla de la existencia de “dos Tres Arroyos”, uno dentro de las cuatro avenidas y otro en la periferia? 
L.B.: “Lamentablemente creo que si. Es menos visible. En la prensa se marca un hecho que pasa en pleno centro, en avenida Moreno, pero nada sobre lo que pasa en el barrio Ranchos o alguna de esas zonas. Cuando salgo no me es raro estar en lo de un amigo y ver cómo en la calle se pelean a trompadas o escuchas que la vecina está amenazada por el ex marido. Cosas que no se denuncian y son pequeños focos que hacen que el Tres Arroyos de afuera de las cuatro avenidas sea distinto al que conocemos en el centro. La ciudad avanza, pero no hay un avance del Estado para contener todos esos problemas que tenemos hoy”. 

LVP: ¿Con qué herramientas se puede contar para tratar de encontrar una salida? 
L.B.: “Yo creo en la política como la única herramienta de transformación y la única forma de poder llegar a hacer ese trabajo todos juntos, haciéndonos cargo de la parte que tengamos que hacer cada uno”.    



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