La pasión de Néstor Zoquini por los caballos quedó demostrada con la hazaña que logró

Sociales

Néstor Zoquini cruzó la Cordillera a caballo

El cruce de su vida

03|04|22 12:50 hs.

Casi de un día para el otro, Néstor Zoquini pasó de disfrutar de la tranquilidad veraniega de marzo en Claromecó, con temperaturas que invitan a darse un buen chapuzón en el mar, a soportar vientos de 70 kilómetros en la Cordillera de los Andes, a tres mil metros de altura y lejos de una zona de confort, de la cual decidió escapar por poco más de una semana para vivir una experiencia que lo marcará para siempre. 


Más allá del cambio repentino, nada fue improvisado por el claromequense. Todo lo contrario. La aventura de cruzar Los Andes a caballo, un sueño que lo desvelaba desde su infancia, fue proyectada, planificada y concretada con éxito, a pesar de que en algún momento de la travesía pensó en tirar la toalla y de decir “qué hago acá”.

Sin embargo, aguantó los embates del duro clima de la cordillera y, junto a otros turistas que lo acompañaron en esta vivencia, logró terminar el recorrido. 

Fueron diez días de travesía. Seis para subir y cuatro para bajar de la cordillera. En el medio, convivió con las condiciones del tiempo propias de la zona, las cuales le dieron el condimento necesario para definir como hazaña lo que consiguió Néstor, quien, con orgullo, contó que llevó y mostró la bandera de Claromecó en lo que fue un recorrido que jamás olvidará y que piensa en repetir en el mediano plazo.


Néstor con la bandera de Claromecó junto a José Mendoza, el referente de la excursión


“Haber cumplido uno de los sueños que busqué durante tanto tiempo fue una de las experiencias más lindas de mi vida”, expresó el claromequense, quien, además, agregó: “Sin dudas que se trata de una de las mejores cosas que le pueden pasar a alguien que siente pasión por los caballos. Y por suerte yo la pude disfrutar”.

-¿Qué te motivó a emprender semejante aventura? 
- Me motivaron muchas cosas personales, sociales, la parte turística y comercial. Soy un chico que busca mejorar en muchas cosas relacionadas al turismo, porque vivo en un lugar turístico. Entiendo que Mendoza es una de las ciudades con mayor afluencia de turismo de la Argentina. Entonces, el viaje fue buscando eso: disfrutar, conocer y sociabilizar con muchas cuestiones de turismo que faltan en nuestra localidad. En definitiva, busqué aprender de todo eso y disfrutar de la pasión de los caballos 


La pasión de Néstor Zoquini por los caballos quedó demostrada con la hazaña que logró en forma reciente


-¿Cómo fue el viaje, desde su inicio y hasta el final?
- Llegamos en avión a Mendoza capital. De ahí viajamos unos 550 kilómetros hacia el sur, precisamente a un pueblito que se llama Las Loicas, que está pegado a la frontera con Chile. Éramos 20 turistas de distintas partes del país. Arrancamos desde ese pueblito. Hicimos 75 kilómetros de ida y 75 de vuelta. Fueron 150 kilómetros en total, todo a caballo. Tardamos seis días para subir y cuatro para bajar la cordillera. En promedio, recorríamos a caballo unas siete horas diarias. 




Salimos con cuatro mulas de carga que llevaban alimentación para diez días. La comida fue espectacular. Hubo sopa, puchero, tallarines, pizza con pescado, chivitos a la parrilla, muchas frutas y cereales secos. También llevamos una mula de carga para la leña, pura y exclusivamente. Una de las cosas que más me sorprendió fue la administración de la leña, que en esa zona es muy escasa. La usamos para calentar el agua del desayuno, para almorzar al mediodía y cenar a la noche. 


El campamento, en el cruce a los Andes


-¿Cómo es transitar la montaña a caballo? 
- La montaña es muy hostil. Es una parte árida. Es una zona que la llaman El Cementerio de los Volcanes. Allí no hay árboles. Todo es árido y con mucha ceniza volcánica. 


El cruce de su vida


Nos tocaron dos días con 70 kilómetros de viento. Realmente fue muy duro. Estábamos a 3500 metros de altura. Yo sentía que era como estar en el mar en un día de sudestada. Parecía que no íbamos a sobrevivir, pero fue parte de la aventura. 



-¿Cómo fue la supervivencia en la montaña? 
- Para dormir, estaba la opción de la carpa o al sereno, que es poner una lona en el piso, la bolsa de dormir térmica y otra lona más arriba. Yo decidí por dormir en carpa todos los días por una cuestión de que yo ya estaba acostumbrado a eso. 




El primer día dormí solo, pero después se fueron sumando y llegamos a ser cuatro adentro de la carpa. El frio se sentía mucho en las noches. Cada determinada distancia había puestitos de piedra y paja. Allí hacíamos base, bajábamos la montura y nos íbamos arreglando con lo que se tenía. 

-¿Qué te dejó esta experiencia? 
- Fue algo inolvidable. Lo que más destaco por sobre todas las cosas es el hecho de poder construir valores, algo que siempre busco construir valores. Traerme esa riqueza del lugar y de sus aspectos turísticos fue de lo más positivo del viaje. 




La sensación de estar en lugares inhóspitos, en los que ancestralmente habían estado muchas personas, fue increíble. Desde niños escuchábamos en la escuela el cruce de San Martín, toda una hazaña para ese momento. Cuando llegamos al límite de Argentina con Chile era sentir esos valores que habíamos aprendido en la escuela. 

- ¿Tu familia que decía? 
- En un principio me decían que era una locura. Desde hacía tres años que venía manija con esta idea. Ya había pagado una parte de la excursión y después de la pandemia puede hacerla. Fue un sueño cumplido. Hubo mucha emoción en la familia porque todos saben lo que me apasionan los caballos. 

El viaje fue buscando eso: disfrutar, conocer y sociabilizar con muchas cuestiones de turismo que faltan en nuestra localidad. En definitiva, busqué aprender de todo eso y disfrutar de la pasión de los caballos


- ¿Repetirías la experiencia? 
-Sin dudas que sí. Vine con ganas de proyectar un nuevo viaje en dos años.     

Todas las imágenes del inolvidable cruce de la cordillera a caballo




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