Leandro de la Cal en la Asociación de Abogados, lugar donde integra un taller de escritura

Sociales

Obtuvo el primer puesto en un certamen literario

De la Cal y el “premio de ser publicado”

27|03|22 13:56 hs.

Días atrás se conocieron los resultados del Concurso Literario Biblioteca Popular del Paraná Edición 2021, certamen en el cual se consagró ganador el escritor tresarroyense Leandro de la Cal con su cuento “La mancha amarilla”. 


Un total de 1280 obras formaron parte de esta segunda edición: 1014 en la categoría Adultos (donde triunfó el escritor local), 164 en Adolescentes y 97 en Preadolescentes. 

Participaron escritores de todo el país, como así también de Alemania, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Italia, México, Nicaragua, Perú, Polonia, Uruguay y Venezuela. El jurado en tanto de la categoría Adultos lo integraron Juan Luis Henares, Eric Hernán Hirschfeld y Jorge Riani. 

Se trata del segundo premio que obtiene de la Cal en dos años, algo que parece convertirse en una “sana costumbre”, tal como dice el dicho popular. “La idea de escribirme surgió el año pasado, en un Mundial de Escritura; yo estaba participando con un grupo de compañeros del taller de escritura que hago en la Asociación de Abogados. Escribí un cuento que fue seleccionado por mis compañeros para competir en una instancia más avanzada, que es el cuento que representa al equipo digamos, y perdió en ese mundial, no fue elegido por los jurados” contó Leandro. 

Pero este “mal resultado” no fue un golpe para el escritor. “Con la lectura y el acompañamiento de mis compañeros y de Sandra Staniscia que es la coordinadora del taller, lo reescribí; por ejemplo, lo cambié de tercera a primera persona. Luego, en diciembre, lo envié a otro concurso, este de la Biblioteca Popular de Paraná y resultó ganador”. 



Para de la Cal, el triunfo es un agregado. “Lo importante es que alguien más lea tus cosas” destacó y contó que “ya me he presentado a algunos otros concursos donde sé que participan miles de escritores, los gustos del jurado varían y por ahí uno sabe que lo más probable o lo que pasa más frecuentemente es perder, en los concursos habitualmente se pierde, no se gana. Por suerte me ha ido bien en dos, que es bastante complicado, y sí es una satisfacción y como una reafirmación de que uno está haciendo algo bien”. 

En ese sentido, el escritor local entendió la importancia del proceso vivido. “Hubo como un proceso de aprendizaje y de cambio en el cuento que también es muy importante o quizás lo más importante: uno pasó de una manera de escribir un cuento y pudo ver errores para modificarlos con ayuda de la profe, de los compañeros... hay un proceso colectivo. Por ahí muchas veces se ve que el escritor es uno pero hay otras personas; lectores, sugerencias, reconocimientos de la profe, de los compañeros que también están ahí en ese cuento y es importante destacarlo”.

Inspiración 
Ante la pregunta de ¿de dónde sale la inspiración?, Leandro tiene varias respuestas. “Sale de lecturas, a veces de anécdotas que uno escucha y le intenta dar una vuelta de rosca, o intenta darle un poco de fluidez a la imaginación, a la creatividad… pero yo creo que la lectura es una fuente importante de inspiración, si así lo podemos llamar, charlas y darle fluidez a la imaginación. La escritura misma creo que es una fuente de creatividad porque a veces uno se sienta a escribir con una idea y la escritura misma te va llevando por otros caminos y te va haciendo descubrir ciertas cosas… el lenguaje tiene como una potencia que te va llevando hacia historias también”. 



Leandro confía mucho en su instinto, en su repentización, en hilar ideas. “A mí me gusta improvisar y la profe siempre me dice, 'tendrías que planificar un poco más porque sos un enemigo de la planificación vos y la planificación te va a ayudar a escribir mejor' pero creo que el lenguaje mismo es una fuente de inspiración: sentarse a escribir y dejar fluir”. 

- Más allá de esta improvisación, ¿sos de apuntar ideas? 
- Sí, apunto por ahí ideas que se me van ocurriendo y tal vez no tengo el tiempo de sentarme en ese momento... yo siempre estoy medio al pendiente de historias que pueda contar entonces sí, me anoto historias, posibles cuentos y después cuando me siento, me siento y fluye, aparece. Hay historias nuevas, personajes... soy de tomar bastantes notas sobre qué puedo escribir o a veces algo me llama la atención, lo anoto, y después cuando me siento a escribir busco a ver dónde puedo ir. 

Este proceso creativo fluye, como él mismo destaca, aunque tiene sus demoras. “Soy de dar bastantes vueltas, a veces lo voy como escribiendo en mi cabeza al relato, no me siento a escribir sino que tengo la historia. Por ahí voy caminando por la calle y voy pensando a ver cómo puede ser esa historia que quiero contar…”. 

Para Leandro, no hay tiempos a la hora de escribir. “Demora lo que demora” reconoció y explicó qué le lleva más tiempo. “Creo que las instancias de revisión son las que más demoran… uno revisa y siempre cuando relees un cuento decís ‘le cambiaría esto’. A este cuento que ganó el concurso, lo releí y pensé ‘acá en lugar de poner esta palabra pondría esta otra, o esta frase la diría de otra manera’, aun habiendo ganado. Los textos siempre hay posibilidad de mejorarlos, y si uno es muy exigente no los mandaría nunca a concurso. Borges decía ‘publico para no seguir revisando’”. 

El concurso
Leandro de la Cal participó de este certamen de Paraná gracias a la permanente comunicación con sus compañeros de taller. “Siempre solemos compartir concursos en los que nos podamos anotar porque son las posibilidades que uno tiene. Yo considero que estoy aprendiendo y que nunca se deja de aprender. Nosotros no somos escritores consagrados ni estamos cerca de serlo, entonces esos concursos son una puerta que nos abre el camino y cuando vamos a mandar a algún cuento pedimos sugerencias como para ir cubriendo el texto que vamos a mandar… siempre hay como una instancia de compartir, de buscar la colaboración de los compañeros y en eso también está compartir estos concursos”.

En esta oportunidad el premio consta de la publicación del cuento, la entrega de 10 ejemplares para el autor y un diploma. “El mejor premio que uno puede recibir es ese, ser publicado, lo que le interesa al escritor es eso me parece” confesó.


En el 2020, de la Cal había recibido una Mención de Honor en el Concurso de Cuento Haroldo Conti por su texto “Corralones”


Además la publicación significa un envión de cara al futuro. “Yo creo que seguiría mandando, ganara o perdiera seguiría mandando, yo lo tomo así... obviamente que te entusiasma el hecho de tener un reconocimiento, te impulsa a seguir participando, pero también es como que a uno le gusta escribir entonces es bueno”. 

En el cierre, aprovechó para agradecer a “Sandra Staniscia la profe de taller, para mis compañeros y para la Asociación de Abogados que es la que brinda el espacio; simplemente agradecerles a ellos y también hacer extensivo el reconocimiento”.    



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