Ayelén Sperlee y Susana Castañares, las impulsoras del espacio

Sociales

Especial Fin de Año

A un año de cumplir un sueño

31|12|21 19:11 hs.

Una casona deshabitada en calle San Lorenzo 253, allá por el comienzo del 2020 dio la posibilidad de que Susana Castañares y Ayelén Sperlee, madre e hija, cumplieran el sueño de poner su propio centro cultural. 


 De esta forma, aprovecharon la cuarentena y la pandemia para refaccionar y poner en condiciones el espacio. Pintaron, restauraron muebles, limpiaron y acondicionaron el lugar para darle vida a Casa ECO, un Espacio Cultural Onírico, donde cada persona que entre pueda expresarse. 

 Con el lugar ya en condiciones de ser abierto, a fines del 2020 comenzar a desarrollar diferentes actividades, como ferias y shows, para darle espacio a los artistas tresarroyenses. Todo parecía desarrollarse con éxito, pero otro año más de cuarentenas y restricciones llegó para frenar lo que se estaba haciendo. Igualmente, el equipo de Casa ECO siguió poniéndole fuerzas para que este espacio siga su curso. 

“Ibamos surfeando la ola, tratando de hacer otras actividades. Dependiendo de cómo estaba la situación, capaz que no pintaba para hacer algún show o algo parecido. Entonces buscábamos la manera de hacer un taller o un pequeño encuentro al menos para seguir moviendo el espacio. Siempre tratando de seguir haciendo movidas y viendo cómo reaccionaba la gente”, contó Ayelén a La Voz del Pueblo. 


En el cierre del año, celebraron con un festival de teatro y música en el patio de Casa ECO, acompañados por artistas locales que mostraron su arte (JUAN VIDEIRA GARCIA)


 Aunque con poca gente, la casa se siguió moviendo y se mantuvo activa. “En ese tiempo aprovechamos e hicimos el baño del patio, que pedimos un subsidio, compramos las cosas y lo construímos. Intentamos como seguir avanzando más desde la infraestructura, volviendo siempre al principio”, destacó. 

En ese sentido, Ayelén sostuvo que “nuestra idea fue activarla desde el momento cero y pintamos y arreglamos la casa para cuando pudiésemos inaugurar. Todavía hay un montón de cosas para hacer. A veces por falta de dinero no podíamos avanzar y ese era el momento que con distintas propuestas juntábamos para seguir”. 

Con lo que respecta a lo trancurrido este 2021, “hubo bastante actividad y de distintos palos también. Pasaron diferentes cosas en cada encuentro, se acercaron diferentes públicos a los que nos adaptábamos en cada encuentro. Además estuvimos activando el patio de día cuando se podía, porque sabíamos que no podíamos estar adentro encerrados, entonces movíamos para aquel lado, para estar al aire libre. Como para el Día de las Infancias que hicimos un festival o para el Día de la Madre, que también hubo feria y charlas, otra movida que estuvo muy buena”, recordó.

 Desde el equipo de la casa, “estamos muy abiertos a las propuestas que vienen de afuera y ver cómo nos adaptamos a eso. Este año hubo muchas cosas que tuvimos que decir que no cuando fueron los momentos más críticos de la situación sanitaria, por respeto también hacia los otros. Después cuando se iba calmando, hacíamos feria y diferentes propuestas que podíamos en el momento”.

 Así, “nosotros tratamos siempre de dejar la puerta abierta y el que quiera pasar, que lo haga”, manifestó.


(JUAN VIDEIRA GARCIA)


Un año de sueños 
A pesar de las dificultades, el espacio se mantuvo abierto durante todo el año y siempre trataron de seguir generando propuestas nuevas y diferentes para todos los públicos, como cenas show, ferias, conciertos íntimos y también algunas movidas nocturnas con dj cuando la situación lo permitió. 

 “Nos encontramos con algunos desafíos, como por ejemplo abrirnos hacia más públicos. En general, el público que nos acompaña siempre es el mismo y la idea nuestra es que se acerque gente de distintos palos y que se fusionen. Lo hemos logrado en algunas oportunidades”, opinó Ayelén. 


El patio de Casa ECO, un lugar que se aprovechó durante todo el año


Este año hubo algunos talleres que funcionaron durante la tarde, como de malabares y yoga. “Yo creo que, si bien la casa tampoco da para muchas cosas, por ejemplo el taller de yoga se mantuvo durante todo el año. Hubo algún momento en el que vino menos gente, pero se trató de sostener y la clase estaba abierta”. 

Haciendo un balance, expresó que “para mí estuvo muy bueno este año. Obviamente que hay que pulir un montón de cosas y seguir construyendo ideas. Yo vivo acá y estoy todo el día, entonces me encontré con muchos desafíos personales de hacer firme una idea, de ir puliendola y mejorandola. También escuchando a otros y sus ideas”. 



En cuanto a la visión para el año que llega, “el objetivo es que no sea algo tan nocturno y que sea abierto al arte realmente. Mi idea es que sea una casa que cada vez que vengas sea algo diferente, que todo esté movido de lugar y que cada día sea algo nuevo. Ir mutando, moviendo, aprovechando el espacio que tiene la casa que es medio como un laberinto”. 

 Así, “la idea es sostener esto del onírico, de generar un escenario, una ambientación. Yo siempre flasheo con hacer escenografías con temáticas y que la gente venga y vea cada vez algo nuevo. Para eso también hay que hacer mucha movida y hay que involucrar a más gente”, resaltó. 

“Hay mucha gente que se re copa y se suma, otros que ayudan desinteresadamente, que eso también está buenísimo, que haya respeto porque no deja de ser una casa. Pero queremos seguir puliendo cosas porque estamos en el aprendizaje constante”, agregó. 


La gastronomía acompañó a muchos de los eventos realizados (JUAN VIDEIRA GARCIA)


 Un año de ideas 
Conformes con lo logrado en este 2021 de subidas y bajadas, de cara al 2022 el objetivo es seguir implementando más arte al espacio. “La idea es meterle más de día, más actividades, más talleres. Esa es una de las cosas que anhelo. Después lo que es encuentros de noche la idea es que sean más bien temprano con un menú a puertas cerradas. Explorar la cocina de autor con un show que acompañe la comida y eso. Siempre con una temática y que la gente venga y se alimente de todo. Hacer arte de cada cosa, de la comida, de la bebida, de los shows. Compartir y generar un ambiente tranquilo”. 





En cuanto a los talleres, están buscando incorporar algunos que quedaron pendientes del pasado año como de pintura y dibujo. Además seguir con el de yoga “y después también más que tengan que ver con el cuerpo, con el teatro y la danza. A mí es algo que particularmente me gusta, entonces me gustaría meterle con todo lo que tenga que ver”. 

 Por otro lado, “si hay alguien que quiera dar taller de guitarra o de algún instrumento estaría buenísimo. Cualquiera que se quiera sumar con algún proyecto se puede acercar. De hecho en cualquier momento voy a empezar a lanzar convocatoria para ver si hay alguien que quiera incorporarse para el próximo año”. 

 Finalmente, Ayelén destacó el trabajo en equipo y que “queremos seguir fortaleciéndonos y puliendo ideas. Hay mucha gente que la flashea y que tiene ganas de trabajar por esto. Estamos activos y con ganas de hacer cosas y de ir para adelante, y eso se ve. La gente hace buenas devoluciones y me copa que se copen”. “Ahora en verano vamos a activar más el patio, aprovechando el espacio que hay, generando un ambiente con comida, bebida, música de fondo, patio, música de fondo y aprovechar las noches”, concluyó. 



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