Patricio Gonzalía en acción ante Huracán

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El título de Argentino Junior

Patricio Gonzalía: "Quienes tiraron del carro todo el año fueron los chicos"

14|12|21 09:43 hs.


Podrán pasar los años, el físico llegará a no responder de la misma manera, pero la calidad y jerarquía de Patricio Gonzalía siguen intactas. La vigencia de su capacidad le permitió seguir siendo uno de los referentes y guías de este Argentino Junior, nuevamente campeón del Torneo Oficial de Básquet. 

Esta consagración llegó hasta las fibras íntimas del Pato, un jugador cerebral y exquisito para crear juego, pero también un especialista en aplicar el movimiento justo en el momento indicado, ya sea para una recuperación, asistencia y conversión. 

Y cuando alguno podía pensar que esas noches de plena adrenalina jugando a estadio lleno buscando la gloria una vez más podía ser cosa del pasado, Gonzalía vivió el domingo pasado otra noche mágica. “No sé si será el último año, nos sentaremos a hablar con los más grandes del grupo; quizás de Maxi (Montes) fue el último, no sé de Diego (su hermano). Y después los chicos que se van como mi hermano (Joaquín), el Colo (Sandoval); va a ser muy difícil seguir”, dijo haciendo una prolongada pausa mientras su madre, siempre fiel compañera e hincha número uno de sus hijos, era una testigo de lujo en esta conversación. 

La realidad movilizó en todo momento a Patricio, “y por eso cuando estábamos en partido donde Huracán nos había sacado una ventaja me sentía un poco desesperado porque queríamos salir, recuperarnos, y no nos dejaban, nos costaba mucho; después nos pusimos en partido, lo emparejamos y creo que el quiebre se dio con la lesión de Agustín (Bayúgar); lamentablemente fue una desgracia, ellos se cayeron a pedazos y yo los traté de levantar, les pedía que siguiera jugando por él, pero no pudieron. Nosotros aprovechamos esa situación y terminamos ganando un campeonato que estábamos buscando mucho”, reconoció el base. 

Solos, con todo en contra 
Esta temporada fue muy particular para el bichito colorado. “Nunca nos sentimos tan solos en un lugar, y en todo sentido lo digo. Nos agrupamos en el club, nos atrincheramos entre los 12/15 que somos con el cuerpo técnico y tratamos de sacar esto adelante, de que todo lo malo que nos estaba pasando o nos hacían pasar, nos diera fuerzas para seguir y empujar del carro, se nos había hecho muy difícil todo”, confesó en alusión a algunos hechos relacionados con el Covid y la vacunación. Pero también habló del formato del torneo. “Fue muy particular todo, un campeonato feo, muy feo debo decir; porque a la gente, a nosotros nos gusta jugar con playoffs. El básquet no se juega así, en la Liga quizás sí, pero acá, en Tres Arroyos no. Económicamente para nosotros como club, para los referís, para la gente, para todos, el juego en sí, se merecían playoffs. Y pese a todo sacamos fuerzas de donde no teníamos y gracias a Dios se nos dio un resultado que estábamos buscando y queríamos muchísimos”, reconoció. 

Este Argentino es un equipo que combinó experiencia con juventud; y en la gran final ante Huracán, cuando el equipo estaba abajo y había que cambiar para dar vuelta la historia el técnico Colamarino se la jugó, acertadamente, por la experiencia de Gonzalía, Perticarari, Montes, Danzey, con una dosis menor de juventud como Sandoval y Joaquín Gonzalía. 
 
“Me voy a sacar el sombrero por Huracán, que fue un gran rival. No lo había visto jugar nunca; en la fase inicial contra ellos no jugué y ver el básquet de afuera no me gusta porque sufro mucho. Tiene una dinámica terrible y eso lo hace muy peligroso; lamento que ellos se quisieron jugar a ganar las formativas; quizás debieron resignar algo en la categoría de ellos para tenerlos a pleno en Primera, que es donde realmente van a progresar. Eso Colamarino lo hizo siempre a la perfección, lo demostró con Maxi (Fjellerup), y con Fermín (Thygesen), quien nunca fue campeón con su categoría. Pero bueno, cuando comenzó la rotación dejó a los más grandes y pudimos aprovechar bien los minutos; pero contamos con los pibes que cuando debían cambiar el ritmo lo hicieron. Tuvimos una gran mezcla y combinación, pero quienes tiraron del carro todo el año fueron los chicos”, valoró desde su experiencia. 

Agradecido por perder 
La marca de este campeón fue casi perfecta, ya que en cancha perdió un solo partido, el otro fue por no presentación ante Club de Pelota por casos positivos de Covid. Pero el equipo fue creciendo mientras ganaba, pasaban las fechas, y se acercaba el momento de las definiciones. “Debo ser sincero, y gracias a Dios perdimos con Quilmes en la segunda fase; por ahí eso de no perder te lleva a la equivocación, a creer que nadie te puede ganar. Fue una cachetada para algunos, porque sirvió de experiencia y ahí fue cuando aparecimos los más grandes para guiar a los más jóvenes, que estoy feliz por ellos, porque aceptaron el rol que les tocaba. Se hicieron cargo cuando debían hacerlo y eso fue lo que nos llevó a conseguir este objetivo, porque ellos empujaron siempre, nosotros sólo los guiábamos”, destacó Gonzalía. 

La final del domingo fue un espectáculo de calidad, de una ciudad que vive el básquet con pasión. “Es verdad, jugar con este ambiente y a estadio lleno es lo ideal, y para uno como jugador hermoso. Pero cuando hablo de los playoffs lo digo porque acá hubo equipos que clasificaron a la segunda fase y no dependieron de ellos su propio futuro, nunca tuvieron chances; por eso los playoffs son lo mejor. Quizás sea una cosita a mejorar, pero quedate tranquilo que si esta final se hubiese dado en playoffs, el estadio se llenaba las tres noches “, aseguró el N°4 de tantas batallas libradas que hicieron más grande la historia del Bichito. 

Sólo el tiempo dirá si ésta fue la última gran final de Patricio Gonzalía; pero si así fuese, habrá que aceptarlo como una cuestión lógica por el paso del tiempo, agradecer por haberlo visto desplegando sus virtudes para impulsar y darle a su equipo el envión necesario que lo llevó a Argentino a la esperada consagración.