Los fiscales Paula Molini y Pablo Fermento, en la charla realizada en La Casona (Marianela Hut)

La Ciudad

Secuestros masivos en Tres Arroyos y la zona

En febrero comenzarán a juzgar a los 40 imputados por la Operación Trigo

28|11|21 09:26 hs.

El Centro Cultural La Casona fue sede, el viernes por la tarde, de una charla encabezada por los fiscales bahienses Paula Molini y Pablo Fermento, parte del equipo legal que en febrero llevará adelante el juicio conocido como la Mega Causa Zona 5, en el que se juzgará la responsabilidad de 40 imputados en los secuestros masivos realizados por militares y policías en Tres Arroyos y la zona en septiembre de 1976, conocidos como la Operación Trigo. 


De forma previa al encuentro, que fue organizado por la filial local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y contó con la presencia de vecinos, familiares de las víctimas y dos de los secuestrados hace 45 años, los fiscales tuvieron un contacto con la prensa, en el que detallaron los alcances de la causa y del inminente juicio. 

“La causa que vamos a comenzar en febrero de 2022 es el octavo juicio que realizamos en Bahía Blanca y es el cuarto relacionado con el despliegue del Ejército y las fuerzas bajo control operacional en toda la subzona 51, en el sur de la provincia de Buenos Aires, que incluye a Tres Arroyos”, explicó Fermento. Agregó que “en la causa tenemos 40 imputados y más de 270 víctimas, muchas de las cuales corresponden a grandes operativos de secuestro que se realizaron en los alrededores de Bahía Blanca, en localidades del sur de la provincia, desde Patagones hasta Tres Arroyos”. 

Respecto a lo que ocurrió el 15 y 16 de septiembre de 1976 en Tres Arroyos, Fermento contó que son varias las víctimas de los secuestros en nuestra ciudad. “El operativo fue realizado por el Batallón de Comunicaciones 181 de Bahía Blanca junto con otras fuerzas, incluyendo la Armada y la Policía, y consistió en un rastrillaje de la ciudad. Esa era una de las metodologías que utilizaban: instalarse en una ciudad, rastrillarla de punta a punta y llevarse a muchas personas detenidas. En el caso de Tres Arroyos, muchas estuvieron detenidas en el Salón Blanco de la Municipalidad y luego fueron liberadas, y hubo otras que fueron trasladadas a Bahía Blanca, donde eran introducidas en los circuitos de privación ilegítima de la libertad”, señaló. 

Consultado sobre los avances de las investigaciones vinculadas a las responsabilidades civiles en estos operativos represivos, que inevitablemente contaban con fuentes de información encubiertas, Fermento analizó que “tanto en nuestra experiencia en Bahía Blanca como con lo que sucede en el resto del país, el avance contras los civiles siempre tuvo mayores obstáculos y mayores reacciones de sectores ajenos a la Justicia”. 


El encuentro contó con una gran cantidad de asistentes, entre los que se encontraban dos de las víctimas y familiares (M. Hut)


En ese sentido, hizo referencia al papel que considera cumplió el ex responsable del medio bahiense La Nueva Provincia, Vicente Massot. Dijo que “tuvo un rol muy marcado en lo que fue la incitación al genocidio por un lado y lo que era cada caso en particular, presentando falsos enfrentamientos o publicando fotos de víctimas como si fueran delincuentes. Todo eso lo vamos a mostrar en el juicio”.

Agregó que “lo que pudimos hacer en Bahía Blanca fue llevar adelante el primer juicio a civiles, que fue el de la Triple A bahiense realizado en 2020, y que este año tuvo una condena a perpetua, por el asesinato de un estudiante en la Universidad. Fue la primera vez que pudimos concretar en un juicio y con una condena la visibilización de las responsabilidades no militares o no estatales”.

Fuentes desconocidas 
Respecto a los secuestros ocurridos en nuestra ciudad en septiembre de 1976, en lo que fue conocido como Operativo Trigo, y específicamente sobre si se pudo conocer quiénes fueron las fuentes o los denunciantes para que las Fuerzas Armadas aborden a los civiles en sus domicilios, en su mayoría dirigentes sindicales, Paula Molini afirmó que “lo que se ha podido reconstruir a partir de los archivos de Inteligencia que tenemos en Fiscalía, habla de fuentes o de sindicados como marxistas pero no se alude a quién es la persona o las personas a las que recurre la Inteligencia militar o policial”. 

Fermento agregó que “la tarea de inteligencia es la más difícil de detectar. Los registros que nosotros podemos reconstruir son los pocos archivos que han podido desclasificarse y no han sido destruidos, que son los de la Policía Bonaerense y los de Prefectura de Zona Atlántico Norte”. 

Para graficarlo, puso de ejemplo al General Vilas, en aquel momento segundo comandante del V Cuerpo, quien en uno de sus testimonios afirmó que se había cansado de recibir a empresarios que le pedían que “limpien” a quienes les ocasionaban problemas. “La misma metodología fue empleada en distintos pueblos de la Provincia”, agregó, y puso como ejemplo lo ocurrido en Villarino, donde fueron secuestrados dirigentes de la Federación Agraria y afiliados al Partido Comunista. 

“Una de las características de este mega juicio que va a arrancar en febrero, era esta modalidad que se repetía en varios operativos militares, en los que irrumpían en los pueblos, se instalaban uno o dos días y se llevaban a varios detenidos, que luego eran alojados en los batallones de comunicaciones de Bahía Blanca”, mencionó Molini. “Eso se dio no solo acá en Tres Arroyos, sino también en Villarino, Dorrego, todo en la segunda mitad de 1976”, agregó. 

Víctimas y testigos 
Una de las sorpresas de la charla realizada en La Casona fue la presencia de dos de las víctimas de aquellos secuestros ocurridos hace 45 años: Rudy Saiz y Rubén Pollachi. Fueron invitados por Francisco Torremare a que compartan unas palabras con la buena cantidad de asistentes, y ambos coincidieron en su desánimo ante la posibilidad de encontrar justicia recién después de tantos años. Agregaron también que los vaivenes de la justicia permitieron a los represores que lleguen al final de sus vidas impunes, y agradecieron de todos modos el trabajo llevado adelante por los fiscales. 

Torremare, de hecho, notó en la charla la particularidad de que cuando se exponía el documento policial con los secuestrados y el detalle de sus arrestos, figuraba el nombre de Santiago Perusín, quien tenía más de 70 años en ese momento y fue llevado de su vivienda de Rivadavia al 641, donde hoy funciona La Casona, sede de la charla. 

Sobre el final del contacto con los medios, y de forma posterior a confirmar que todas las víctimas de los secuestros que están con vida y en condiciones de declarar serán citados a dejar su testimonio en el juicio, Paula Molini destacó la importancia de que se acerquen todos los testigos, incluso los que consideren que su testimonio es mínimo. “Muchas veces ocurre que creen que no van a dar un gran aporte, pero la realidad es que estas causas se reconstruyen con muchísimos testimonios pequeños, que después nos ayudan a reconstruir toda la historia”, concluyó. 

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Un amplio rastrillaje y operaciones ilegales
El 15 y 16 de septiembre de 1976, un dispositivo conjunto entre personal del V Cuerpo del Ejército y de la Armada con asiento y dependencia operativa de Bahía Blanca desembarcó en Tres Arroyos, con gran cantidad de efectivos, que recorrieron en un amplio rastrillaje toda la ciudad con apoyo de la Policía. 

Como resultado de ese operativo, que denominaron “Operación Trigo”, los militares retuvieron ilegalmente a una importante cantidad de vecinos, a los que en principio alojaron en el Salón Blanco del Palacio Municipal. Varios de ellos luego serían derivados a la Comisaría Primera, otros a la sede del V Cuerpo en Bahía Blanca, y en todos los casos, antes de ser liberados varios días más tarde, fueron sometidos a violentos interrogatorios. 

Entre aquellos vecinos detenidos ilegalmente se puede mencionar a Rudy Saez, al abogado Jorge Villalba, al arquitecto Jorge Errazu, al mecánico Rubén Pollacchi, al odontólogo Marcelo David, al gremialista de la carne Enzo Sangiuliano, a los militantes comunistas José Piro y Santiago Perusín (por entonces de más de 70 años) y al joven militante peronista “Cholo” Peñalba, de 20 años, que permaneció en cautiverio por varios meses sin que se sepa hasta hoy por qué cargos fuera apresado.