Dorrego y Oriente

Coronel Dorrego

Niños pantalla

03|11|21 10:16 hs.

Por Fernando Catalano


Debería ser típico que un niño de dos años de edad corra, salte, trepe, se mueva y utilice su cuerpo para el juego; pero delante de una pantalla se queda quieto. En estos tiempos es recurrente que sea utilizado como un recurso de los padres para tranquilizarlos. 

“Si está llorando se calma, si está gritando deja de hacerlo. La exposición a la pantalla genera dopamina, es estar dopado, es sensación de calma, o de bienestar. Si está generando dopamina, ese cerebro se está anulando”, advierte Ana Inés Serra. 

Es docente especializada en atención temprana, y en la ciudad de Coronel Dorrego el servicio funciona agregado a la Escuela Especial Nº 502. Trabajan con niños de 0 a 3 años de edad en las salitas y en el hospital municipal. “Es un espacio de educación diferente a cualquier otro”, confió a La Voz del Pueblo. 

Junto a compañeras de trabajo y el municipio, pondrán en marcha una campaña de concientización sobre el riesgo del uso temprano de pantallas en la primera infancia.

Experiencia 
Ana lleva más de 15 años trabajando en la estimulación temprana, se considera “una observadora de la primera infancia” y plantea que es serio el riesgo “en el desarrollo de los bebés con la exposición temprana a la pantalla”. 

Entiende que frenar esa conducta -que no es recomendable para niños de esa edad- “tiene que ser una política de Estado”.

“Hace 10 años hablábamos de un televisor o de una computadora de escritorio. No de teléfonos inteligentes con los que se pueden ir a la cama, a la playa o a la plaza”, subraya. 

“Aparecían deficiencias en el lenguaje, en el desarrollo motor, en la mirada, tienen mucha dificultad para mirarte a los ojos, para responder al nombre, llegaban con un aleteo en las manos y cuestiones sensoriales. Venían los padres y nos decían ‘parece sordo, no nos mira’”, describió Ana Inés Serra


Pantalla y autismo 
De acuerdo a su experiencia pudo establecer detecciones de casos de niños que con el uso excesivo de pantallas comenzaron a tener patologías. “En algunos casos con trastornos o conductas del espectro autista; estamos hablando de bebés sanos que ante la exposición temprana a la pantalla -y a la falta de otro tipo de estímulo- se vinculan a una patología puramente preventiva.

Afirma que el autismo también puede desarrollarse a partir de este tipo de conductas, si es que no se las controla. “El autismo es una patología muy amplia, ya no se habla de autismo puro se habla de conductas del espectro autista, del trastorno del espectro autista. Ahora se está hablando de un trastorno autista vinculado a lo virtual -a lo digital- pero hay muy poca información”, sostuvo. 


Bruna Ribera, Vanesa Madariaga, Ana Inés Serra y Fiorella Miró durante la Feria de Ciencias Distrital, divulgando información y material sobre alertas en el desarrollo (gentileza Ana Inés Serra)


Confió Ana que con el correr de los años de la última década han podido ganar experiencia y contar con herramientas que no tenían cuando comenzaron a observar los primeros casos de niños con exposición a la pantalla en exceso. “Aparecían deficiencias en el lenguaje, en el desarrollo motor, en la mirada, tienen mucha dificultad para mirarte a los ojos, para responder al nombre, llegaban con un aleteo en las manos y cuestiones sensoriales. Venían los padres y nos decían ‘parece sordo, no nos mira’”, describió. 

Con el paso del tiempo y la observación de las conductas lograron establecer mecanismos de defensa al alcance de la mano. “Cuando a ese nene de dos años con esas conductas atípicas, tan determinantes, se le apagaba la pantalla; y esa mamá -ese papá- empezaban a mirarlo a los ojos, y a ponerse a jugar, esas conductas desparecían en la mayoría de los casos”, confió.

Por eso Ana destacó que es muy importante el rol que desempeñen las familias porque los niños no nacen con esos problemas que trae aparejado el uso de pantallas para ‘contenerlos’. “Hay que apuntar a una crianza más saludable o más desvinculada de las pantallas, y enfocada en el juego que es donde siempre hay que apuntar en la infancia de 0 a 3 años. Ese nene empieza a comunicarse, empieza a mirarte a los ojos y empieza a jugar en muy poco tiempo. Estoy hablando de 15, 20 días o un mes donde la familia cambia y los adultos también dejan de estar menos frente al teléfono”, planteó. 

“Cuando a ese nene de dos años con esas conductas atípicas, tan determinantes, se le apagaba la pantalla; y esa mamá -ese papá- empezaban a mirarlo a los ojos, y a ponerse a jugar, esas conductas desparecían en la mayoría de los casos”, confió


En su experiencia también ha podido observar que hay niños que no logran recuperarse y que en consecuencia requieren de terapia con fonoaudiología, psicopedagogía, psicología, psiquiatría o neurología. “Se sigue la trayectoria, en algunos casos necesitan luego una inclusión con (educación) especial con algún tipo de discapacidad o de alteración en el desarrollo que está vinculado a lo que llamamos nosotras ‘trastornos emocionales’”, explicó. 

La campaña 
El diagnóstico, que además está apoyado en estadísticas que presentaron desde el espacio al municipio, justificó y reunió el apoyo necesario para poner en marcha por estos días una campaña de difusión y de distintas acciones a lo largo del año que viene –también- a nivel distrital, para desalentar el uso de las pantallas a tan temprana edad. 

“Si hoy una mamá, o un papá, sabe que no es bueno para su hijo darle un teléfono y se lo da igual; ya es una decisión. Pero lo que no nos podemos permitir es que la gente no esté informada”, resaltó en declaraciones a este diario.   


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