Waldemar Silva, figura de Agrario en la final ante Echegoyen, en pleno festejo (Goyo Fernández)

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Waldemar Silva, arquero de Agrario

“Todavía nos falta el Clausura y la finalísima del año”

24|10|21 13:50 hs.

Agrario fue el campeón del Torneo Apertura de Segunda, y si bien goleó 3-0 a Echegoyen en la final, el equipo de De la Garma necesitó durante varios minutos, y en muchas jugadas, de una actuación soberbia de su arquero, Waldemar Silva, quien no sólo mantuvo el cero, sino que también le dio seguridad, tranquilidad y confianza al rojiblanco. 


En plena, emotiva, ruidosa y colorida celebración, el arquero resumió el gran match: “Te la digo en dos palabras: garra y corazón. Esto fue Agrario hoy; defendimos con muchísima garra, los chicos se desvivieron por el compañero, dejaron todo por el que estaba a su lado. Este es un grupo muy sano, donde la unión y lo bien que nos llevamos suma y mucho; por eso se nos dan los resultados”, valoró Silva. 

Resulta común escuchar en el ambiente del fútbol eso que ‘las finales se ganan, no se juegan’; y Agrario se acercó mucho a ese dicho. En el momento que Echegoyen ejerció un fuerte dominio, Silva apareció en todo su esplendor para sostener el cero hasta que apareció esa jugada del penal donde Franceschetti puso el 1-0. “Gracias a Dios se me dio; la primera atajada fue fundamental y pude cerrar el arco para darle la alegría a toda esta gente. Estoy súper contento y muy agradecido a esta multitud que siempre nos acompaña, porque no sólo hoy vinieron, lo hacen durante todo el año, en todas las canchas, cada domingo hay banderazo en el club. Esto es algo muy lindo, hermoso”, confesó emocionado. 

Sobre el partido, donde el campeón fue oportuno y pegó en los momentos justos, Silva admitió que “es así; en el peor momento que estábamos se nos da el penal y respiramos un poco. Y después le pegamos ‘otro cachetazo’ apenas arrancó el segundo tiempo y por suerte eso nos generó mucha más calma. Después se desvirtuó un poco el juego con la expulsión, con algunos parates y con la lamentable lesión (fractura expuesta de tibia y peroné) de Leo (Tries) que a mí me afectó un montón. Yo estaba re mal, si era por mí paraba el partido porque entiendo que lo más importante es la salud de un compañero, después viene el fútbol… Nunca había visto eso y te llega muy profundamente, porque si no te duele lo que le pasa a un compañero, a tu amigo… Esto va más allá de todo. Me enojó mucho que no hubiese ambulancia, que tardara tanto en llegar; hoy fue una fractura, pero si pasa algo peor, ¿qué hacemos? Ojalá que lo puedan mejorar porque primero está la salud; Leo se fue tranquilo por suerte, y ahora con el título supongo que debe estar contento más allá del golpazo y la quebradura”. 

Desde que Waldemar llegó a Tres Arroyos, a Quilmes más precisamente, muchas han sido las grandes actuaciones que ha tenido, como también varios campeonatos. “Cuando vine, gracias a Dios en este mismo estadio salimos campeones de la Copa Aiello, fui a Agrario y se me dio salir campeón; en Ciclista tuve la misma suerte, y en mi regreso a Agrario me retiré con un tremendo sabor amargo porque perdimos una final por el ascenso en 2007. Para mí la de hoy era una gran primera revancha porque todavía nos falta el Clausura y la finalísima del año, que es a lo que apuntamos. Hoy dimos un paso grande a nuestro gran objetivo que es ascender”, confesó. 

A Silva es muy fácil encontrarlo corriendo por cualquier parte de la ciudad, y con ello léase Ruta 3, avenidas… “Hace 3 años atrás yo pesaba 130 kilos y hasta más; llegué a considerarme un ex arquero porque es difícil vivir pensando o sufriendo porque un día comes más o comes menos, la culpa que te agarra por todo eso; pero gracias a Dios me hizo un clic en la cabeza y de la noche a la mañana en dos meses bajé 30 kilos. Por eso vos me has visto en la rambla corriendo todos los días porque no me puedo dejar estar, tengo esa enfermedad que en una semana puedo engordar 3 o 4 kilos; por eso salgo y salgo a correr, cuando liberaron todo en la pandemia era uno de los poquitos, el ‘loquito’ que salía día tras día. Pero como me hace bien a la salud y como yo deseaba volver a jugar al fútbol, no había sacrificio que me detuviera”, dijo con la voz entrecortada y una profunda emoción. 

Y como el buen esfuerzo siempre tiene premio o recompensa, Silva vivió una noche de regocijo y placer, que a él le sirvió como eje dominante del impulso para buscar nuevos desafíos. “Muchas gracias a vos por este momento; un gran saludo a mis viejos que vinieron de Barker (su lugar de origen), a mi esposa, a mi hijo Román, a la familia de mi señora y a toda esta hermosa gente que nos acompaña a todos lados y confía en nosotros”.