Emiliano Menna, en Gonzales Chaves

Sociales

Emiliano Menna, médico especialista en oncología

Ayudar a sanar

26|09|21 11:54 hs.

Por Valentina Pereyra


Emiliano Menna nació en Tres Arroyos, su familia está al frente de la tradicional y reconocida fábrica de pastas que lleva su apellido. El joven tenista, el alumno, el amigo, el hijo, el hermano, el nieto, el médico que vuelve al pago cada vez que quiere y necesita estar cerca de los suyos, tiene muchos proyectos y todo para dar.

Antes de terminar la escuela secundaria tomó la decisión de ser médico, para eso hizo algunos test vocacionales y sin duda, aunque en ese momento no lo sabía, la elección en el secundario de la modalidad Ciencias Naturales, ayudó y mucho. 

No tenía demasiado tiempo para preparar las materias que lo convertirían en un estudiante de medicina, apenas brindó por el año nuevo y salió corriendo para La Plata.

Se instaló el 3 de enero de 2004 para empezar con el exigente curso de ingreso a la Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Medicina. Como muchos adolescentes, no supo enseguida qué camino quería transitar. 

Sin embargo, su condición como deportista, su inclinación por las áreas humanísticas y la buena formación educativa, guiaron sus pasos hasta llegar al umbral de la facultad, ponerse el guardapolvo blanco y colgarse el estetoscopio.

El alumno 
Emiliano hizo la primaria, hasta 7° grado, en el Colegio Holandés, institución que dejó para dedicarle tiempo completo al entrenamiento de tenis. Así es que terminó el ciclo básico en la Escuela N°16 y en el Colegio Nacional, hasta que, junto a sus hermanos, pasó al Colegio Jesús Adolescente donde terminó la secundaria.

El tenis ocupó y ocupa una parte muy importante de su vida, entrenamientos y competencias formaron su temperamento. “Mingo Aguirre me enseñó en Huracán y Martín Flores, en Cazadores, fue quien me llevó a competir y perfeccionó mi juego. Competí en distintas canchas del país. Fue cuando el entrenamiento se profundizó que hicimos los cambios de escuela, hoy sigo jugando casi todos los fines de semana para Gimnasia de La Plata y Tiro Federal de La Plata en interclubes de la ciudad o en Buenos Aires”. 

La carrera 
Emiliano llegó a La Plata con su valija y sus sueños, también con incertidumbres y miedos propios de su edad. Dejaba la casa paterna, los amigos, la familia, dejaba la playa de Claromecó para internarse en la jungla asfáltica de la ciudad de las diagonales. Decidido y sin importar los más de treinta grados de aquel verano, comenzó a cursar el ingreso a medicina.

“Hice el curso, me fue muy bien y me di cuenta que la educación recibida en Tres Arroyos fue muy buena y que estaba al nivel en todas las asignaturas. De 3000 inscriptos entramos 300 que rendimos bien matemática, biología, química y física y yo estuve muy a nivel”. 

No pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que vivir solo desequilibraba la balanza de los beneficios que podía poner en el debe y el haber; “los primeros años fueron muy tormentosos, era muy chico e ingresé muy rápido, y de pronto tenía que hacerme cargo de mi vida, nos tomamos la adaptación un poco prolongada, a mí me costó bastante. No me arrepiento porque fue un momento de acomodación entre Octavio Hid, mi amigo, mi hermano, con quien me fui a vivir y yo”. 

Esos años metieron las materias necesarias como para no perder regularidad, pero no avanzaron muy rápido, “cuando nuestras hermanas fueron a La Plata, cada uno se quedó viviendo con la suya en distintos departamentos y así empezamos a avanzar. A los 24 años había terminado de cursar”. 

Un cambio de reglamento en la Práctica Final Obligatoria retrasó unos meses su carrera, tenía que hacer un año más después de la cursada para tener la especialidad. A los 30 años ya lo había logrado. 

La decisión de estudiar oncología surge por el consejo de los profesores que le decían que tenía que elegir algo que le resultara fácil para leer. “Oncología no tiene formación en la carrera, no está como materia, pero cuando la estudiábamos, esa parte siempre me resultó muy interesante y atractiva. Por mi personalidad sabía que iba a estar acorde a lo que los pacientes necesitan. Soy una mezcla de cómo me educaron y me formé, por eso sabía que era por ahí”.

La profesión siguió y sigue siendo una cuestión de capacitación permanente además de ser una especialidad muy demandante. “No me di cuenta de la exigencia hasta que empecé a ejercerla y en todos lados, ya sean los servicios público o privados, es diferente pero hoy me doy cuenta que elegí bien”. 

Para realizar la especialidad Emiliano rindió un examen de residencia y entró al Hospital de Gonet de La Plata en uno de los dos lugares que había disponibles para oncología. La residencia la aprobó con diez. Desde el principio empezó a ejercer y de algún modo a hacerse cargo del servicio junto con su compañera, hasta que, al término de la residencia, llegó al Centro Oncológico Integral de la mano de una médica que lo impulsó. Allí aprendió a hacer prevención, campañas y profundizar el trabajo en oncología. “Son de primera las profesionales, hacemos todas las semanas ateneos para analizar los casos. Desde el 2016 estuve trabajando a full y como residente también me puse con el servicio al hombro”. 

Emociones 
“Aprendés a controlar tus emociones aunque no hay manera de blindar algunas cosas y eso depende de cada uno. Hay cuestiones que molestan más que antes respecto a la demanda y la diferencia entre las realidades de los pacientes, según se atienden en público o privado. La realidad es que dos vecinos con la misma enfermedad pueden obtener resultados diferentes o acceso a diferentes tratamientos dependiendo al acceso a la cobertura que tengan y eso tiene que cambiar. Tengo algún proyecto de ley para ver cómo subsanar esas cuestiones”. 

En los servicios de oncología donde trabaja los profesionales intentan subdividirse la tarea; en su caso se ocupa especialmente de los humores sólidos. “En oncología clínica tratamos el cáncer de mama, de próstata o cáncer de colon. En el primer mundo se ocupan profesionalmente de cada cáncer, por eso en el Centro Oncológico Integral (COI) interactuamos con esos oncólogos e intentamos subdividir el trabajo. Yo me ocupo de lo urogenital, pero si ves mi grilla de consultorio, hago todo en realidad”. 

Avances
“La oncología avanza mes a mes. Hay una gran demanda de actualización por la cantidad de ensayos clínicos y cambios de paradigmas de la enfermedad. Lo que hacíamos de tal forma, después nos dimos cuenta que era mejor de otra o la aparición de alguna nueva droga”. 

Entre los ejemplos que destaca Emiliano está el de la “Inmunoterapia” por la que los profesionales médicos que la impulsaron recibieron el Premio Nobel 2018. “El tratamiento ya se conocía y dos personas lo rediseñaron, descubrieron el mecanismo por el cual sacar las defensas del tumor hacia nuestras propias defensas, entonces el tumor queda desnudo a nuestros linfocitos. Así nuestras propias células pueden identificar al tumor y matarlo. No solo eso, sino que cuando lo matan, generan una memoria contra ese tumor, por eso las respuestas son a largo plazo. Esto se ve en tumores metastásicos, el famoso tumor que la gente tiene tanto miedo y por el que enseguida pregunta sobre el estadío, por eso digo que esto ha avanzado un montón”. 

Si bien los ensayos clínicos con esas drogas se habían hecho antes, no siempre sirven para todos los tumores y no todos los pacientes responden. Emiliano es un profesional muy formado, por lo que la información es parte relevante de su trabajo. “No existe la cura única, el cáncer que no es una sola enfermedad, son varias enfermedades. El cáncer de mama no es una enfermedad, son varias diferentes, por lo menos diez, hay una gran clasificación en cuatro y a su vez se dividen y, el mismo subtipo lo pueden tener dos personas iguales y responder diferente a los tratamientos”. 

Emiliano es un especialista que va de frente, empatiza con sus pacientes y quiere, que de acuerdo a sus personalidades, siempre estén al tanto de todo lo que supone el tratamiento que van a recibir. “El ánimo influye, no como desencadenante de la enfermedad, al menos no hay todavía evidencia, pero sí de que el estado emocional y el acompañamiento influyen en la forma en que avanzará el proceso de recuperación y tratamiento. La nutrición, las emociones, seguir el tratamiento y el acompañamiento son cuatro de las patas que tienen que estar bien para que las cosas empiezan a mejorar. Si alguna falla, se empieza a complicar, el paciente casi nunca tira la toalla, por eso me gusta hablar con ellos. Hay que tener empatía respecto a la información que deben recibir, pero la verdad es que la gente se siente liberada con el diagnóstico después de pasar meses sin saber qué tiene. Por eso hay que plantear objetivos reales que se van cumpliendo y eso es bueno para el paciente”. 

Emiliano trabaja junto al equipo en el Centro Oncológico en la prevención que considera fundamental para el servicio por lo que se invierte en recursos humanos y económicos para llevar el mensaje de atención temprana, de realización de mamografías. “Difundimos el mensaje para tratar de perderle el miedo y el tabú a la enfermedad, para poder nombrarla y trabajar sobre la prevención que es clave y la única forma de que haya menos casos. Por eso pensamos con una médica que es mi compañera en varios proyectos, entre ellos, uno de ley que permita unificar la oncología que se trata en lo público y lo privado”. 

La familia 
Emiliano está en pareja con Ornella, que es pediatra, y tienen una hija, Franca, que cumplirá dos años en octubre. “Estamos en el momento de quemarnos el cerebro, trabajando para tratar de salir adelante, así que las jornadas laborales son larguísimas”. 


Junto a su pareja, Ornella, y su hija


En Tres Arroyos siempre lo esperan su papá, mamá, la tía y sus primos, la hermana que está casada y tiene una nenita y su hermano menor que está en pareja. “Vistamos la familia, mucho más antes de pandemia”. 

Emiliano es consciente de la energía que requiere atender veinte pacientes seguidos tanto en lo público como en lo privado y la necesidad de estar concentrado y disponible de igual manera para cada uno de ellos. “Voy sufriendo y me pongo contento con la evolución de los pacientes y sus resultados, trato de ponerme mal lo menos posible y siempre tratar de empujar hacia adelante para hablar de todo, también de la muerte, para pensar y trabajar sobre los cuidados paliativos, porque siempre hay algo que hace. El paciente oncológico no es para sacárselo de encima, sino que siempre hay algo para hacer hasta el final”. 

El joven entusiasta que salió aquel verano del 2004, estudió, trabajó, no dejó la capacitación permanente, formó una familia y no colgó la raqueta. 

Emiliano seguirá ampliando horizontes para orgullo de su familia y para su propia satisfacción. Un espíritu amoroso que sabe de cuidados y de buenos tratos, esos mismos que tiene con sus pacientes. 

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Servicio de Oncología en Gonzales Chaves      
Emiliano Menna, médico especialista en oncología, formó parte de la Fundación Liga Popular de Lucha contra el Cáncer que tiene varias unidades en la provincia y sede en La Plata. 

A partir de esa participación quedó su contacto y alguien sugirió que podría ocupar el cargo en el proyecto de armar un servicio de oncología municipal en Chaves. 


Menna y la primera paciente recibida en Chaves


Entonces le enviaron un mensaje y le informaban sobre la idea. “Así que nos pusimos en contacto, hablamos sobre la situación, lo pensamos en familia y por ahora va bien, estoy a cargo del servicio en formación de oncología para Chaves y su zona de influencia. Estamos en la etapa de construcción de la sala y analizando la necesidad que hay. La idea es que los recursos que tenemos los usemos de manera razonable. No será un centro de radioterapia pero sí un espacio de atención, con buen uso de los recursos, además de saber cuándo derivar y cómo, también para poder solucionar la atención en Chaves, a partir de un servicio que es gratuito”. 

Emiliano atendió en Chaves el último sábado y trabajó en el diagnóstico de la situación local para avanzar en la organización y reacondicionamiento de la sala de tratamientos. “Estudio todos los días en todos los momentos y lugares. Siempre estamos conectados con otros oncólogos del mundo, todo el día haciendo cursos, participando de congresos europeos y leyendo todas las publicaciones sobre avances, confirmaciones, retrocesos, todo lo que hay que saber sí o sí”. 

Antes de finalizar la entrevista agradeció al Municipio de Gonzales Chaves por la oportunidad de llevar adelante desde cero un proyecto de tan importantes características.