Cecilia Fernández, Eugenia Arrupe y Paola Elicalde, parte del grupo de narradoras (Marianela Hut)

Sociales

Al sol como la cigarra

El arte de narrar

22|08|21 12:37 hs.

Las cuatro integrantes de “Al sol como la cigarra” son docentes. Cada una desde su espacio laboral y personal pensó en la manera de acercar la narración a los lugares menos explorados en esta forma del arte. 


Así que primero entre dos, luego de a tres y finalmente de a cuatro, nació el grupo, la compañía de narradoras que deleitaron en las vacaciones de invierno a chicos y a grandes, se animaron a narrar en las localidades y pasean sus ganas y motivación por los barrios de la ciudad. 

Narrar no es sólo contar. Las cigarras trabajan en un espectáculo y además, recrean sus conocimientos y show en un taller que comienza mañana en la Biblioteca Cacuri. 

"Hice un nudo del pañuelo Pero me olvidé después Que no era la única vez Y seguí cantando” 


El nombre del grupo surgió antes de la pandemia, pero se ajustó perfectamente a los tiempos que corren. 

Mónica y Paola lo pensaron teniendo en cuenta que refiriera a algún autor argentino, por eso eligieron a María Elena Walsh. “Quisimos tener un nombre representativo de las infancias. Elegimos llamarnos como esta canción: ‘La Cigarra’ porque creemos que todo es intentar, que la vida te golpee y volver a empezar”. La narración como arte escénica sufre las mismas vicisitudes que las otras, por ahí los espectadores no los siguen, o no se anotan para un taller, o hay pocas personas en un espectáculo, pero nada de eso las detiene. “A pesar de las dificultades hay que luchar e intentar una y otra vez en todos los sentidos”. 

Motivadas por el empuje del nombre del grupo y la fuerza de la pasión de la emblemática canción que inmortalizó Mercedes Sosa entre tantos artistas famosos y reconocidos, las cigarras salieron a dar pelea, el año pasado a la pandemia, este al aburrimiento y a la desmotivación o a la falta de oportunidades de escuchar a alguien narrando un cuento. 

“Cantando al sol Como la cigarra Después de un año Bajo la tierra Igual que sobreviviente Que vuelve de la guerra” 


Pasó un año y medio desde las primeras conversaciones hasta los encuentros que fueron virtuales al principio y luego de la mitad de este año, presenciales. Las cigarras narradoras tenían un sueño que por casualidad o causalidad lo compartieron. 

Paola y Mónica habían hecho cursos de narración oral y con la formación que las avalaba pensaron “Este es el momento”, fue a principios del 2020, y... ¡No fue el momento! La pandemia dejó en suspenso los deseos, aunque poco a poco las cigarras volvieron a cantar al sol. 

Mónica trabajaba con Cecilia en Cascallares, son amigas y entre caminata y caminata hablaron de la posibilidad de salir a narrar a comedores escolares, a hospitales, a lugares donde la narrativa no fuera tan habitual. Así que ya eran tres. Eugenia y Paola, por su lado, estaban gestionando la presencia de una narradora reconocida para que viniera a Tres Arroyos a brindar un curso. 

Eugenia también expresó su deseo de salir del aula y narrar en algún lugar donde los espectáculos infantiles o los libros no estuvieran tan al alcance de las manos. Ya eran cuatro. 

Nace Al sol… 
La primera reunión grupal la llevaron a cabo en febrero del año pasado. Acordaron los ejes principales de trabajo, organizaron y dieron rienda suelta a lo que habían imaginado. Cecilia tuvo a su cargo la tarea de consultar en los diferentes comedores barriales sobre el interés que tendrían en que las cigarras fueran a narrar cuentos. 

La recepción fue inmediata, todos dijeron que sí. 

En marzo se detuvo el tiempo, quedó suspendido, como las cigarras. 

“Y a la hora del naufragio Y la de la oscuridad Alguien te rescatará” 


Después del primer cimbronazo las cigarras se reacomodaron y amigaron con la virtualidad. Armaron la página de Facebook, Instagram y el canal de Youtube con el nombre “Al sol como la cigarra”. 

Mónica y Paola habían hecho cursos con Gerardo Christensen que las invitó a participar de las “Payallamadas” que hacían todos los sábados con algún pequeño, en general pacientes de distintos hospitales, su familia y el Grupo del Club de los Peladitos. Las cigarras formaron parte de la experiencia por demás enriquecedora que las conectó con un auditorio ávido de escucharlas narrar. 

Este año, con el advenimiento de las actividades presenciales la Dirección de Cultura las conectó con nuevas acciones. Narraron en Reta y San Mayol, durante las vacaciones de invierno en el Centro Cultural La Estación y, se preparan para narrar en el resto de las localidades y en los barrios. El último viernes fueron a Villa Italia donde las esperó un nutrido grupo de entusiastas oyentes. 

Aprovecharon la virtualidad para completar su formación como narradoras. Iniciaron un pos título en la Universidad Nacional de Chaco y se unieron a los cursos de la reconocida Maryta Berenguer. Pero no pararon ahí, siguen estudiando. 

“Hacemos un espectáculo narrando el cuento, cada una tiene su parte y al finalizar les proponemos que hagan alguna actividad”. 

Las cigarras preparan con anterioridad y profesionalismo el material que compartirán en cada espectáculo. No se les escapa ningún detalle a la hora de armar el show narrativo. “Ensayamos, usamos distintas técnicas narrativas, como el Kamishibai, teatro de sombras, libros POP UPS, libros sensoriales, instrumentos, luces, músicas. Pensamos muy bien el pie que le daremos a la compañera, el enganche entre una escena y la siguiente, lo que cada una va a contar”. 

Las cigarras recrean una técnica milenaria. “Los primeros narradores nacen con la antigüedad, es la primera forma de comunicarse que también tiene que ver con los rituales”. 

La narración es otra forma de comunicación. Desde los tiempos más antiguos se cuentan historias, anécdotas, leyendas, mitos, cuentos. 


Mónica Di Marco en plena narración. El pasado viernes, las cigarras pasaron por la biblioteca de Villa Italia




“Al sol como la cigarra” es una compañía que narra sin la presencia del libro. Para ello eligen técnicas más escénicas con el fin de llegar al público no sólo por lo que escuchan sino también por lo que se ve o se siente. El cuento puede estar representado en la escenografía, o en un Kamishibai -que literalmente significa “drama de papel”, una forma de contar historias que se originó en los templos budistas de Japón en el siglo XII, donde los monjes utilizaban emaki (pergaminos que combinan imágenes con texto) para contar historias con enseñanzas morales-. Este teatro de madera especialmente diseñado para narrar es parte de las herramientas de las que se vale el grupo para presentar su espectáculo. Está formado por un conjunto de láminas que tiene un dibujo en una cara y texto en la otra. Las láminas se colocan en orden sobre un teatrito de tres puertas que se llama «butai», de cara al auditorio, y la narradora va pasando las láminas una tras otra mientras cuenta. 

“La narración es motivadora, conocer el nombre de los cuentos, sus autores, la tapa de los libros propone una búsqueda constante de nuevas historias”. 

Las cigarras cuentan el caso de una niña que asistió a las dos funciones que brindaron el Centro Cultural la Estación y en la segunda oportunidad les preguntó si iban a narrar otro cuento de la misma autora que ellas habían mencionado al finalizar el espectáculo. 

Qué es narrar 
“¡Dejá la play y ponéte a leer!” La frase, muy familiar, enfrenta al niño con la idea de que la lectura es un castigo. Seguramente no sólo no se va a poner a leer, tampoco lo va a considerar un placer. No siempre la familia tiene las herramientas para acercar al chico o la chica a la lectura. Por eso las cigarras pensaron en la posibilidad de brindar un espacio para interactuar con la narración. 

“No se sabe qué es lo que hacemos. Nosotras usamos objetos didácticos, la palabra, tenemos en cuenta que el público infantil no es estático, por eso también sabemos que a los más chicos les gustan la imagen, así que usamos técnicas variadas en ese sentido”. 

La narración es un hecho dinámico, el auditorio está muy cerca y es posible flexibilizar el relato de acuerdo al clima que se propicie. “Les vemos las caritas así que vamos acomodando el espectáculo, por eso en algún punto improvisamos si es necesario”. 

Pero las narradoras son profesionales y saben que para que sea una presentación de calidad hay que internalizar el cuento, mantener el estilo del autor y el argumento. “Nos tiene que pasar por el cuerpo lo que vamos a narrar, así podemos trasmitirlo”.

Las cigarras se apropian de los cuentos y narran con el cuerpo, la voz, la posición, los gestos, los elementos didácticos que eligen para cada cuento. “La elección del autor y el título que vamos a narrar es un momento muy importante durante la previa. Depende del público al que vamos a dirigir la narración y el lugar”. 

Las técnicas entre los narradores son variadas, están aquellos que eligen hacerlo sentados en una silla sin nada más que su voz, otros lo hacen con el libro en la mano, las cigarras eligieron una modalidad que ensamble otras que apoyan al hecho narrativo.

“Cada una tiene su estilo y eso también lleva a intercambios, así como la elección de textos, apuntamos distintos, los vamos leyendo y después vemos si puede tener escenas diferentes para que todas podamos contarlo. Elegimos el soporte con el que vamos a narrar”. 

“Gracias doy a la desgracia Y a la mano con puñal Porque me mató tan mal Y seguí cantando” 


Las cigarras valoran que en cada espectáculo primó el entusiasmo y la buena disposición. “Enseguida se enganchan y responden, todos están dispuestos a escuchar, aunque al principio, luego de pasar tanto tiempo en actividades virtuales se miraban y no sabían a qué se iban a enfrentar. Es muy lindo ver a los nenes participando o las mamás con los hijos a upa. Es volver a la infancia, al momento en que te contaban los cuentos. Sabemos que los chicos no siempre saben con qué se van a encontrar”. 

Al sol como la cigarra… Escuchar para seguir cantando.


Las 4 en acción. Durante las vacaciones de invierno, las cigarras hicieron de las suyas en el Centro Cultural La Estación




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Taller de narración 
“Narrar no es sólo contar cuentos, no es leer un libro en público, no es lo mismo porque se trata de potenciar los recursos para llamar la atención. Muchos imaginan que narrar es alguien que se sienta con un libro en la mano y sólo cuenta. El narrador tiene una formación aunque hay gente que lo hace de manera espontánea. Cuando contás hay un diálogo, vas a contar y el otro te cuenta”. 

En la Biblioteca Pública Vicente P. Cacuri se realizará un taller de narración a cargo de la compañía de narración oral Al sol como la cigarra dirigido a niñas y niños de entre 4 y 9 años. “Tiene como objetivo crear un espacio en el cual las y los niños se relacionen con la lectura desde un lugar placentero, disfruten y compartan lectura, experimenten la escucha de narraciones orales y desarrollen la expresión oral al re narrar o crear sus propias historias” 

Los encuentros se llevarán a cabo todos los lunes de 17 a 18 en la Biblioteca Cacuri, a partir de mañana. “Realizaremos lecturas de cuentos y narraciones con diferentes técnicas (Kamishibai, teatro de sombras, libros POP UPS, libros sensoriales, etc). Luego les vamos a proponer realizar alguna actividad artística para lograr el acercamiento a la experiencia de la narración con la técnica elegida”. 

Las cigarras quieren diferenciar este espacio del áulico. “No es la escuela, tampoco un lugar para escribir, lo que queremos es trasmitir a través de un espacio diferente el placer de escuchar que le cuenten un cuento”. 

Se trata de una nueva actividad que los chicos pueden sumar a las que normalmente hacen en horario extraescolar. 

“A través de la narración se puede liberar temores, la imaginación y sacar lo que se quiere decir, pero de otro modo”. Salir a contar, salir al sol como la cigarra. 

“Es una oportunidad para que los chicos se vinculen con los cuentos y la literatura desde el placer”. 

Las inscripciones se pueden hacer al 15696946 o acercarse a la Biblioteca Cacuri, en Hipólito Yrigoyen 143. Los cupos son limitados cumpliendo con los protocolos vigentes. Arancel preferencial para socios de la Biblioteca y afiliados al SEC.


Las narradoras apelan a distintas técnicas a la hora de llevar adelante una interpretación