Elizabeth Krivich, profesora de danza clásica egresada del Teatro Argentino de La Plata (Foto: Emanu

Sociales

Danza clásica en la Sociedad Italiana

Krivich encontró su lugar en el Mundo

18|04|21 12:40 hs.

Elizabeth Krivich es una profesora de danza clásica que parece haber encontrado su lugar en Tres Arroyos. 


Con más de 8 años de trabajo en la ciudad, la profesora comenzará mañana a brindar sus clases en un lugar nuevo: la Sociedad Italiana. 

Con pasado en la Sociedad Francesa y en la Biblioteca Campano, Krivich se trasladará a un nuevo espacio luego de un año donde prácticamente no tuvo actividad. “Estaba dando en La Campano pero el año pasado prácticamente no pudimos hacer nada” indicó. 

La llegada de la pandemia generó una incertidumbre a la hora de planificar actividades, ya que se tienen que tener en cuenta aspectos fundamentales como el espacio para poder respetar la distancia social dentro del protocolo sanitario establecido. Todos estos detalles hicieron que el tiempo transcurra y Krivich continúe en búsqueda de un lugar. 

“Cuando me vine de La Plata conocía a Ana Colantonio, que era la directora del Conservatorio en aquel entonces. Me conecté con ella, le consulté, e inmediatamente me contactó con la Sociedad Italiana. Hablé con la secretaria, presenté el proyecto con el curriculum a la Comisión Directiva y me dieron el OK” señaló. 

Con el visto bueno obtenido, Elizabeth fue a conocer los salones. “Son preciosos” expresó y detalló que “me dan el lugar donde hacían las fiestas, arriba en el segundo piso. Es un salón re grande que lo único que le falta para ser perfecto son los espejos”. 

El espacio es tan grande y tan cómodo, que Krivich ya pensó a futuro: “La idea para este 2021 es brindar seminarios o clases abiertas. Como el espacio da, planeo que llegue gente con trayectoria para brindar este tipo de propuestas, que sean profesionales que han sido primeras figuras en ballets de la provincia”. 

Trayectoria
 “Yo empecé a los 4 años en un estudio de barrio” recordó Elizabeth sobre sus inicios en el mundo del ballet. A los 8 se presentó en la Escuela de Danzas Clásicas perteneciente al Teatro Argentino de La Plata, donde rindió un examen y logró ingresar. “Hice la carrera ahí, el preparatorio más los 9 años o sea que a los 18 me recibí” dijo. 

Pero antes de recibirse el destino le prepararía dos sorpresas. “A los 16, para la temporada del ‘Lago de los Cisnes’, el Teatro Argentino abrió un concurso porque necesitaba suplentes en el cuerpo de baile estable. Llamaron a alumnas de los últimos tres años de la carrera, fuimos unas 20 y Esmeralda Agoglia que era la directora del teatro junto con Alejandro Sinopoli, asistente de dirección, tomaron 6 o 7 entre las que estaba yo”. 

Ingresar a un ballet a tan corta edad significó un gran aprendizaje para la bailarina. “Al ser suplente es difícil que te toque pero es una experiencia muy grosa estar contratada en el teatro con 16 o 17 años. Ahí tomé clases con los mejores maestros y estuve con los primeros bailarines”. 

El destino le depararía otra sorpresa. “Se hizo una función en el Teatro del Lago en octubre y vinieron de invitados Julio Bocca y Eleonora Cassano. Recuerdo que le dije a mi mamá ‘vamos temprano’ así podía verlos y ver si conseguía algún autógrafo… quería disfrutar su presencia. Justo ese día se me dio por llevar las puntas. Cuando entré al teatro vino una compañera y me dijo que Claudia Pontoriero, que tenía uno de los lugares que yo estudiaba, estaba enferma, y que ella o yo teníamos que salir. No me dio el tiempo para llamar a mi papá ni a nadie. Me mandaron rápido a peluquería y a cambiarme”. 

La secuencia de sus recuerdos es rápida, ágil, pero muy vívida y nítida. Cuenta que antes de la función suenan tres timbres que dan distintos avisos y que en el segundo ella seguía en peluquería. Rememora como la ayudaron a repasar la obra y luego, alegría. “Terminó la función y no me equivoqué en nada” sentenció. 

En ese instante un recuerdo la llena de nostalgia. “Esmeralda Agoglia era muy recta, muy rígida, tenía mucho carácter. Me acuerdo como le gritaba en los ensayos a Alicia Constantino, que era la primera bailarina. Cuando terminó la función me avisaron que Esmeralda quería hablar conmigo. Caminé por los pasillos hasta que nos encontramos. Recuerdo que me dijo ‘nena, felicitaciones, así se empieza’ y me dio un regalo. Le dije gracias señora y me fui. Era un prendedor… siempre me sorprendió ese gesto”. 

Por años Elizabeth integró el ballet estable del Teatro Argentino, hasta que una lesión confirmó su salida. “El último año me agarré una tendinitis en el tendón de aquiles derecho y no me la pudieron curar. La lesión se volvió crónica y a las puntas le tuve que decir adiós”. 

En ese momento comenzó su carrera como profesora. “No me pude quedar quieta e hice de todo; clases de gimnasia, danza, step, aeróbica de competición, yoga, de todo. Di clases allá y después me decidí venir para acá”. 

A Tres Arroyos 
Krivich está unida a Tres Arroyos por una historia muy particular. Familiares tenían casa en Marisol y durante varios veranos ella disfrutó de sus costas. Para llegar a la playa, debía tomar un colectivo desde la ciudad, la cual ella observaba con atención. “Cuando entraba como que me atraía, me llamaba el lugar” reconoció. 

En algún momento decidió darle un giro a su vida e instalarse aquí. Ana Colantonio, a quien conocía, fue una de las personas que le abrió las puertas. 

Y allí la historia comenzó a escribirse, nuevamente. 

En el cierre Elizabeth aprovechó la oportunidad agradecer “especialmente a la Comisión Directiva de la Sociedad Italiana por el espacio brindado y a Ana Colantonio”.

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Cupos abiertos 
Elizabeth Krivich comenzará a brindar sus clases mañana en un espacio amplio y cómodo. Aprovechando eso es que decidió abrir los cupos: “El espacio da para ensayar siempre con protocolo. Las clases tienen una duración de una hora o una hora y cuarto” y explicó que “dentro de las mismas no es siempre clásico, voy trabajando con técnicas Graham o hago clases de puramente straching… hay otros días donde se trabaja un poco el repertorio, otros donde se trabaja barra terre o sea trabajo de piso; no es siempre la misma clase”. 

Las clases apuntan a mayores de 10 años con conocimientos previos. Para informes, los interesados deberán comunicarse a la Sociedad Italiana de lunes a viernes de 9 a 12.30 al teléfono 425181.