Gabriela Francone en la redacción de La Voz del Pueblo

Sociales

Gabriela Francone compartió algo de su investigación

Duvelmeyer: una vida para contar

14|04|21 14:59 hs.

Gabriela Francone se siente atraída por “lo detectivesco”. Cuando vino en los primeros días de agosto de 2019 a brindar una charla en el Museo de Bellas Artes, le llamaron la atención tres obras de Guillermo Duvelmeyer. Pequeñas y valiosas, desde su mirada como licenciada en Artes. Además es magister en Sociología de la Cultura (Unsam) y profesora de Pintura (Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón). 


Por este motivo, inició un trabajo de investigación con el apoyo en nuestra ciudad de la artista plástica Laura Byrne, la licenciada en Historia, Stella Maris Gil y la profesora María Adriana Etcheto; mientras que también contó con colaboradores en Alemania, el país donde nació Duvelmeyer. 

Con la finalidad de producir un documental, Gabriela Francone presentó el proyecto en el programa Mecenazgo, del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. El financiamiento fue aprobado y la propuesta está registrada en la página de Internet oficial de la mencionada iniciativa. 

Recopilación 
La obtención de determinados datos fue complicada. A modo de ejemplo, puntualizó en un diálogo con La Voz del Pueblo, que “había un error en el año de nacimiento. Hay una situación muy particular, nació por fuera del matrimonio, los padres se casaron al año siguiente y después lo inscribieron. Nació en diciembre de 1893, aparecía en 1894 pero tiene que ver con esta cuestión de su familia. Después tuvieron tres hijos más”, explicó. 

De la primera etapa de su vida, que transcurrió en Alemania, le aportaron información “cuatro investigadores distintos que me estuvieron ayudando”. Se presume que no fue alumno de la prestigiosa escuela de Bauhaus, fundada en 1919. En este sentido, Gabriela afirmó que “sí está claro que conocía la escuela, a los artistas que estaban ahí, que había participado en muestras colectivas y aparece en algunos artículos escritos en Tres Arroyos, mencionado por distintas personas”. 

Diferenció que si bien pudo corroborar “algunas muestras en las que él participó y tengo los catálogos digitalizados, por otro lado aparentemente no fue alumno de la Bauhaus, hay una remota posibilidad de que aparezca algo”. Vino a la Argentina en 1923, a bordo del barco Gotha. Por entonces, Alemania vivía “un período de crisis económica muy importante -señaló Gabriela-. Un hermano de él peleó y fue herido en la Primera Guerra Mundial. Está la posibilidad de que él haya peleado también, no se pudo confirmar todavía”. 

Residió en Buenos Aires, donde trabajó como ilustrador en la revista Tit-Bits. “Me dieron ese dato en Tres Arroyos, tengo pendiente si puedo acceder a la colección completa de esa revista que no está accesible”, afirmó. 

De todos modos, no es mucho lo que se sabe sobre sus actividades en Buenos Aires. El arribo a nuestra ciudad se produjo en 1927, junto a su esposa María Bertha Peters, con quien se había casado en Alemania en 1923. Puntualizó que “el obituario de ella me lo dieron en el Cementerio Danés”, donde fueron inhumados los restos de ambos. 

“Estoy agradecida con la gente de Tres Arroyos, me han recibido en casas de familia para las entrevistas y tengo mucha colaboración”


Gabriela estima que “algunas obras pudo haber traído de Alemania, donde mostró acuarelas, trabajos pequeños en papel. Era material muy fácil de trasladar”. 

Cuando le preguntaron su oficio, al pisar suelo argentino, “se registró como pintor de arte”. Sin embargo, la mayoría de las personas en Tres Arroyos, durante mucho tiempo, lo conocieron como “pintor de paredes”. Asimismo, la investigadora comentó que “tuvo criadero, vendía huevos, alimento para aves”. 

Integró la asociación colombófila, tenía palomas mensajeras. Como anécdota, mencionó que “entrevisté a la mujer de Errea, el fotógrafo. Me dijo que acompañó a su padre, le regalaron a Duvelmeyer un pingüino que habían traído de Claromecó, que se llamaba Emilio. Parece que vivió en la casa de él cuatro años más o menos, en la primera cuadra de calle Estrada. Tenía una relación muy particular con las aves”. 

Su labor como artista no había trascendido en la comunidad local. Gabriela relató que “conversé también con la hija de José Piro, Agueda Piro, me contó que el padre lo fue a ver a Duvelmeyer a su casa y se sorprendió al encontrar los cuadros. No sabían quién era, fue ahí que lo invitó a dar clases y formar parte de la Biblioteca José Ingenieros, yo entiendo que eso ya era a mediados de los 40, cuando Duvelmeyer llevaba cerca de 20 años en Tres Arroyos”. Además llegó a presidir la Asociación Amigos del Arte José Ingenieros y estableció una relación de amistad con miembros de la familia Perusín. 

La especialista en Arte visitó a vecinos y mantuvo entrevistas para sumar información. Además halló, en el marco de esta tarea, obras del artista alemán que se encontraban en viviendas particulares. “Más o menos hasta ahora encontré 40 obras y sigo buscando 60 más como mínimo que fueron expuestas en una muestra del año 1984, que se hizo en la Biblioteca Sarmiento”, afirmó. 

Una muestra especial
 De las actas de la Biblioteca José Ingenieros, que fueron transcriptas por Stella Gil, surge que “en el año 50, cuando Duvelmeyer empezó a trabajar ahí, organizó una muestra de obras pictóricas de un poeta ruso que se llama Vladímir Mayakovski, el más importante de la época de la revolución rusa, que se suicidó en 1930, también era pintor”. 

Gabriela destacó que “si llegamos a encontrar algo de eso sería súper valioso, ni en Buenos Aires hubo algo así ¿Qué es lo que habrá mostrado, lo que tendría en su poder? Me da mucha curiosidad. Los trabajos originales seguro que no los tenía, pueden ser reproducciones”. 

Como un aspecto histórico a tener en cuenta, indicó que “en Alemania hubo una revolución fallida en 1918, muchos artistas se movilizaron en ese momento, eran de izquierda. Fue el lugar que en ese período que tuvo mayor vínculo con Rusia. Es significativo que tuviera información sobre Mayakovski y sería muy interesante saber que mostró en Tres Arroyos –reiteró-. También está esa hipótesis, si formó parte, si se movilizó”. 

Su vida 
Luego del repaso de su perfil, Gabriela dejó en claro que “más allá de su trabajo artístico, me interesa su vida, este recorrido tan particular. Está atravesada por hechos fundamentales de la historia del siglo 20 y de nuestro país también, me resulta interesante poder contarlo de algún modo”. 

Observó que Duvelmeyer “se fue de Alemania un año antes de que Hitler publique ‘Mi lucha’, el nacionalsocialismo estaba ganando terreno ahí. No se puede decir que él huyó del nazismo, lo que algunas personas podían creer. Por otro lado, me dijeron en Alemania que no es un apellido de origen judío”. 

Los motivos de que haya emigrado hacia la Argentina generan preguntas y búsquedas. “Las personas que entrevisté me decían que era un hombre bastante misterioso, introvertido, reservado”, comentó. 

El material fotográfico no es abundante. “Hasta ahora vi dos imágenes -dijo-. Una que me mostró Alberto Pardo de la asociación colombófila, con un grupo de 25 personas. Y otra que aportó la familia Piro, Duvelmeyer medio oculto detrás de sus alumnos de arte”. 

Sobre su actividad de formador, agregó que “tuvo bastante cantidad de alumnos. En 1955 hizo una muestra en Tres Arroyos y también expuso en Buenos Aires”. Falleció en junio de 1957. 

A Gabriela le genera intriga el vínculo que pudo haber tenido con Federico Vogelius. “No sé si intervino en algo en su muestra en Buenos Aires, es una posibilidad -consideró-. En su momento, acompañó a Pardo cuando fue a hablar con la viuda”. 

Apoyo 
Como un dato conduce a otro, la ayuda que recibió es “fundamental” y le agradece por ello a “la gente de Tres Arroyos. Además de Laura, Adriana y Stella. A todas las personas que fui entrevistando, me recibieron en su casa, me mostraron los cuadros, sin ellos hubiese sido muy difícil”. 

Enumera a quienes dieron su testimonio o contribuyeron con información, que serán parte del documental. “Empezamos a tomar imágenes. Espero poder ir en septiembre, hay una escena que quiero filmar con muchas personas. Para hacerlo, la pandemia no debería ser un problema, espero regresar en la primavera”, expresó. 

Quiere realizar un documental “bien profesional. Recrear un par de escenas que me han contado. Una cantidad de cosas, que si las puedo concretar, serían valiosas. Te dan un plazo de dos años, que se puede prorrogar”. 

Si bien se dedica a la investigación hace mucho tiempo y publicó a fines de 2020 su segundo libro, nunca había hecho una producción audiovisual de estas características. “Me gusta mucho el video, valoro mucho los documentales y la divulgación a través de este tipo de soporte; conozco a mucha gente vinculada con el mundo del cine y la realización en Buenos Aires, me están ayudando. Esperemos que salga bien”, concluyó.

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Colaboración importante 
Quienes tengan un material para sumar, información o trabajos de Duvelmeyer pueden escribir a gabrielafrancone@gmail.com. 

“Es una historia interesante, atractiva. Ojalá puedan aparecer más obras, sería muy importante si me pueden ayudar con eso”, subrayó. 

Tiene interés en acceder a material de archivo, porque vio “un video con imágenes de Tres Arroyos de los años ’30. Como tantas ciudades de la provincia, venían de tener en la década anterior un período de efervescencia y desarrollo económico. No volvimos a tener una década como la del ‘20”.


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