Leandro Zandstra con la viola. Estudió en el Conservatorio Superior Manuel de Falla

La Ciudad

La experiencia del músico Leandro Zandstra

El camino al escenario del Teatro Colón

22|04|21 15:14 hs.

Por Alejandro Vis

El músico tresarroyense Leandro Zandstra tocó el domingo pasado en el Teatro Colón durante la presentación “Piazzolla antes de Piazzolla”, en la reapertura de este espacio cultural de la ciudad de Buenos Aires. La propuesta tuvo lugar porque el jueves 11 se cumplieron cien años del natalicio del bandoneonista y compositor argentino Astor Piazzolla. 

Leandro integra la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce. “Fue movilizante, semejante teatro todo un año cerrado. Reabrir justamente con este festival y por supuesto, tener la suerte de participar. Siempre nos toca un poco desde afuera, verlo por televisión o ir a ver incluso conciertos de algunos profesores. Esta vez tuvimos la suerte de ver el teatro desde el otro lado, realmente imponente”, dijo a La Voz del Pueblo. 

Es la primera vez que estuvo en el escenario principal del Teatro Colón. Participó de otros proyectos dentro del edificio, como el Centro de Experimentación de Música Contemporánea, pero funciona en el subsuelo. En este sentido, señaló que “yo conocía el teatro, pero pisar ese escenario te hace temblar un poquito las piernas”. 


La presentación en el Teatro Colón requirió de muchos ensayos


Su madre es Graciela Mazzara y tiene un hermano, Ezequiel. “En mi familia la cuestión del tango no estaba muy presente, elegí audicionar para integrar esta orquesta. Hice la formación de música clásica a pesar de haber empezado con instrumentos folclóricos, el tango realmente no era un género en el que yo había indagado”, observó. 

En la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce pudo sumergirse en “los detalles de cada orquesta típica de esos años. Con las presentaciones sinfónicas o de cámara el Piazzolla que se suele llevar al escenario es un Piazzolla más moderno, algo hay de su impronta, en cambio este estilo de la primera orquesta típica no es muy conocido”. 

“Si uno logra tener una visión a futuro, que es un poco difícil hoy, se puede vivir de la música en cualquier carrera y estilo”


 Al describir las características del encuentro, sostuvo que ”personalmente fue un orgullo muy grande poder formar parte de esta orquesta que presenta este tipo de estilos”. 

 Es una agrupación musical que depende de la Dirección General Artística de la Ciudad de Buenos Aires y tiene un trayecto de formación gratuita de dos años. El director es Víctor Lavallén, quien integró la orquesta de Piazzolla en la última etapa, por lo cual comparte conocimientos de lo que vivió en los conciertos y otros ámbitos junto al inolvidable maestro. 

“Es bastante completa la formación, una palabra autorizada hablar de la Orquesta Escuela de Tango, tiene muy buenos profesores”, destacó Leandro. 



Toca la viola y comentó que “siempre es un tema porque tiene muy poco renombre, se asocia a la guitarra”. En los estudios en el Conservatorio se realiza “especialización en un solo instrumento”. Sonriendo, comentó que “suelo meter mano también en el violín, pero no me digo violinista. Uno dando clases siempre tiene que manejar distintos aspectos”. 

Hay una satisfacción aún mayor en Leandro porque su pareja y compañera Milena, también integra la orquesta, en su caso toca el violoncello. “Es doble la alegría, fue un desafío”, expresó y agregó que “debimos buscar quien nos cuide a nuestro pequeño hijo Luca”. 



 Elección de vida 
Estudió en el Colegio Holandés el ciclo de Educación General Básica, egresó en 2001, y luego el Polimodal en la Escuela Técnica hasta fines de 2004. 

Su siguiente destino fue Bahía Blanca, para cursar Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional del Sur, donde asistió cuatro años. Luego se inscribió en la Universidad Tecnológica Nacional, para continuar la carrera, “buscando todas las posibilidades para poder avanzar en algo que no era claramente lo que más me interesaba”, reflexionó. 

Al relatar ese período de vida universitaria, admitió que “fue un tema bastante difícil el cambio de carrera. Yo estuve cuatro años en la universidad, de los cuales completé dos, había como una señal de que algo no estaba funcionando”. 



En Bahía Blanca tuvo un acercamiento a la música folclórica y especialmente a la música andina. “Me dediqué a los instrumentos aerófonos, del altiplano. Sin conocer en realidad, me gustaba la sonoridad. Me acerqué buscando una actividad lúdica después de estar todo un año abocado a la universidad”, recordó. 

La puerta de entrada a este mundo fue “un taller gratuito en el Club Universitario, que se daba los domingos, para aprender a construir y tocar los instrumentos aerófonos. De ahí no pude salir más”. 

Marca como dificultad para transitar este camino “la poca experiencia en las tradiciones familiares. Si bien tengo un pariente súper reconocido en la música, Nicolás Alberto Mazzara, no es una carrera que se suela estilar como un modo de vida”. 



Las preguntas que habitualmente surgen, en un determinado momento, son “¿De qué vas a trabajar? ¿De qué vas a vivir? Eso sigue pasando hasta el día de hoy en realidad. Pero bueno en este taller en el que yo empecé, muchísima gente más grande, más chica, contaba sus experiencias personales, animándote a que se podía, se puede vivir de la música”. 

 Dejó en claro que “por supuesto hay que rebuscársela, pasa un poco en todos los ámbitos. Si uno logra tener una visión a futuro, que es un poco difícil hoy, se puede en cualquier carrera y estilo de música. En algunas ocasiones va a ser más sencillo y en otras más intricado”. 

El taller de música andina tenía además una tarea de socialización, por lo cual “hacíamos muchas funciones en comedores, merenderos, en toda la periferia de Bahía Blanca, Ingeniero White, Punta Alta”. 


Su pareja Milena forma parte también de la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce. Toca el violoncello


Le dieron el impulso que necesitaba para comenzar a estudiar a distancia en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, ubicado en Buenos Aires. “Tenía que elegir un instrumento que no era uno de los que yo estaba transitando por entonces, las carreras en los Conservatorios no tienen todavía la formación folclórica. Elegí la viola, encontré un profesor particular y me puse en contacto con el profesor del Conservatorio también, yo algo de formación teórica había tenido. Aproveché a rendir libre los primeros exámenes”, relató. 

Su profesor de particular, Gustavo Rosman, era “muy exigente y con una visión a futuro muy presente. En aquel momento yo tenía 23 años, encontrar a alguien que me hable de cuando cumpliera 32 o 33 años, con una carrera profesional de música de más o menos diez años, fue importante”. Rosman es músico de la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca. Fue alumno de Mario Fiocca, un solista de renombre en la Argentina y el mundo, profesor de Leandro en el Conservatorio. 

Viajó a Buenos Aires para conocer el Conservatorio y encontrar un lugar donde residir. Dio continuidad a la carrera ya de manera presencial hasta el concierto de egreso, hace aproximadamente tres años. “Me queda pendiente un proyecto final integrador, porque es un profesorado con la parte pedagógico-didáctica. Necesita su tiempo y desarrollo, mi cabeza ha ido medio por otro lado. Espero terminarlo en estos meses porque de lo contrario no hay título”, explicó. 



En las escuelas
 
Tiene 34 años y en una de sus actividades, las Orquestas-Escuela, cuenta con la posibilidad de compartir lo que ha ido aprendiendo. “Viajo al Conurbano dos o tres veces por semana para desempeñarme en este programa, que es de la Provincia”, afirmó. 

Con gratitud, valoró que “tuve muchísima suerte de cruzarme con Gustavo Rosman, quien en ese momento me habló de pensar diez años hacia adelante. La primera clase fue una charla de dos horas de intercambio personal, sin tocar el instrumento; lo primero que yo quería hacer era agarrar el instrumento, me dijo ‘no vamos a hablar’”. 

“Trato de transmitir algo de todo lo que aprendí, a los estudiantes con los que me cruzo en Orquestas-Escuela”


Por esta razón, Leandro trata de “transmitir algo de todo eso a los estudiantes con los que me cruzo”. 



Los cimientos 
Se muestra muy agradecido por “el apoyo de mi familia. Es parte de todos los cimientos personales. Nada lo podría haber hecho sin este respaldo de acompañar la decisión de alguien que dice voy a vivir de la música”. 

El domingo pasado, a la distancia, sus familiares “se estuvieron juntando para ver el concierto por streaming. Pude tocar en salas hermosas anteriormente, en teatros muy lindos. Pero nunca lo había hecho en el Teatro Colón y me gusta que lo hayan podido disfrutar aunque sea por video”, concluyó.  


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El regreso con un concierto didáctico
La Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce regresará hoy al Teatro Colón para brindar el “Concierto didáctico: el estilo de Piazzolla del ‘46”. 

Leandro contó que “Ignacio Varchausky, quien coordina la orquesta y es prácticamente uno de sus fundadores, es una persona muy estudiosa de la historia del tango. El hace también para nosotros charlas informativas y de recorrido por los estilos. En este caso va a ser un encuentro específico de Piazzolla”. 

Consideró que es una propuesta “interesante para la gente como yo que del tango tocábamos de afuera. Se cuenta la historia, particularidades del estilo, la forma”. 

Al referirse a la planificación de los próximos meses, señaló que “la orquesta cumplió 20 años en 2020. No tuvo margen por la pandemia de hacer el concierto de festejo, por lo pronto estamos en busca de una sala de ensayo que nos permita estar todos juntos, con el distanciamiento y los cuidados necesarios debido a la pandemia”. 

De manera provisoria, estuvieron ensayando en la sala de un Conservatorio, pero todas las instituciones están retomando de a poco las actividades y los lugares se van ocupando.