Opinión

Escribe Sergio Manganelli

Poema

22|02|21 13:28 hs.

Viene la muerte y se instala 

en tu riñón 
tu boca 
o tus pulmones, 
te taladra la sien 
o desquicia tu sístole 
y tu diástole. 

Se amarra
como un ancla de inciertos
en tu hipófisis, 
tapona tus arterias 
o te ahoga 
de tos sanguinolenta. 

Le hace zancadillas 
al frágil porvenir 
y se come tus huesos 
como un pac-man,
o invade tu torrente 
con furias de probeta 
o vergüenzas genéticas. 

La cosa es que ahí está.

Apática y paciente, 
callada, estéril, prolija. 

Tan ingenua y tan muerte. 

Usa cada mañana
tu cepillo de dientes. 

Se sienta a tu costado 
en la mesa del bar, 
amarga tu café, 
ahuyenta a tus afectos, 
y hace un guiño burlón 
ante cada punzada 
o mareo de alerta. 

Ella sabe que al fin de cuentas gana. 

Pero uno no es tan fácil. 

Uno silba hacia adentro
aquello de Beethoven, 
sonríe fugitivo, 
abraza con más pausa, 
prueba todos los postres, 
entibia cada copa, 
rehúsa puñaladas dialécticas 
y revive en las faldas 
que vuelan en la acera. 

Mañana nos veremos 
y si no, paciencia.

Sergio Manganelli 


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