El Campo

Por Ing. Liliana Wehrhahne

Verdeos de avena

22|02|21 11:17 hs.

La avena es una de las principales fuentes de forraje verde durante el invierno en toda la región pampeana, tanto para la producción de carne como de leche. El mejoramiento genético de esta especie tiene como objetivos la obtención de cultivares de alta producción de forraje y grano (doble propósito). El INTA y la Chacra Experimental Integrada Barrow siguen desarrollando y evaluando cultivares con esos destinos


La siembra de avena como verdeo permite contar con forraje en otoño e invierno cuando las pasturas disminuyen su oferta forrajera. En algunas zonas como la de influencia de la Chacra Experimental Integrada Barrow (MDA – INTA) es una práctica frecuente pastorear las avenas y luego dejarlas recuperar para hacer reservas o eventualmente cosechar grano. 

Hay cultivares que se adaptan a este doble propósito, aunque siempre está muy ligado a las condiciones en que fue pastoreado y a las existencia de lluvias y temperaturas favorables en la primavera. 

Desde la Chacra desalentamos la misma y sugerimos la siembra de una superficie menor con éste último propósito (reserva o grano) en mayo, junio o julio según el fin, con buena fertilización y control de malezas adecuado. 

En la elección del cultivar, además del rendimiento total de forraje, otros aspectos como la distribución y calidad del forraje, el hábito de crecimiento, la capacidad de rebrote y tolerancia a plagas, heladas y enfermedades deben ser contempladas en esta decisión. 

Las enfermedades foliares como la roya de la hoja y la roya del tallo, o las bacteriosis afectan no solo el rendimiento sino también la calidad del forraje y grano. 

La historia del lote y el cultivo antecesor deben ser considerados, ya que hay malezas gramíneas que no podrán ser controladas con herbicidas en el cultivo de avena y si bien pueden ser consumidas por el ganado, son una competencia para la avena. 

Por otra parte si se emplearon herbicidas con poder residual en el cultivo anterior puede incidir negativamente en la implantación del cultivo de avena.

Herbicidas inhibidores de la ALS como sulfonil ureas, imidazolinonas y otros pueden permanecer en el suelo y ocasionar graves daños a los verdeos sembrados temprano. Hemos observado en más de una ocasión tanto en ensayos como en lotes de producción, que la avena nace y luego comienza a secarse y muere por la presencia de esos herbicidas. 

Al momento de planificar la siembra se recomienda la utilización de más de un cultivar y escalonar la fecha de siembra para poder hacer un mejor aprovechamiento del verdeo. 

Siembras tempranas permitirán comenzar el pastoreo en 40 a 50 días, dependiendo del cultivar y de las condiciones de temperatura y humedad, mientras que a medida que se atrasa la fecha de siembra también se demorará la disponibilidad. 

Entre los cultivares que crecen más rápidamente, podemos mencionar a Bonaerense INTA Maná, Bonaerense INTA Sureña, U 15 que en siembras muy tempranas pueden encañar rápidamente; por el contrario B I Calén o Carlota INTA tardarán más tiempo en poder ser pastoreadas. 

La época de siembra más adecuada para pasto es desde mediados de febrero hasta mediados de marzo con densidades entre de 220 a 250 plantas por metro cuadrado.

Bajo pastoreo se pueden obtener de 3 a 6 tn/ha de materia seca según cultivar, fecha de siembra, zona, manejo y condiciones climáticas en varios aprovechamientos (de 2 4).

Cuando se corta en estado de panoja con grano para realizar rollos se pueden superar las 10 toneladas de materia seca, llegando a 16 en algunas ocasiones; y si hablamos de silaje de planta entera, dónde se corta antes para lograr mejor calidad del forraje a conservar, podemos estar en 5 a 10 toneladas por hectárea. 

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Por Ing. Liliana Wehrhahne 


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