Carta de Lectores

Opinión

¿Qué Claromecó queremos?

21|02|21 13:57 hs.

Señora directora: 


Mientras disfrutamos nuestras playas, observando año a año el deterioro de la costa que tanto amamos, crece la certeza de que nuestrxs hijxs, nietxs y las generaciones por venir, habitemos espacios irreversiblemente degradados por nuestra falta de acción. 

La cada vez más frecuente aparición de piedras en las playas céntricas de Claromecó ha generado renovado interés y preocupación. Las autoridades aseguran que existe un plan para resolver la situación y los expertos a cargo minimizan su impacto. No obstante, la situación de nuestras playas continúa agravándose. 

En un entorno protegido, la arena debería fluir naturalmente guiada por los vientos y las corrientes oceánicas, con los médanos costeros cumpliendo su rol clave, almacenando arena en invierno y devolviéndole a las playas en verano. Este ciclo se ha frenado con la eliminación de la primera cadena de médanos, iniciada con la construcción de la costanera, y continuada con la reciente destrucción de los médanos linderos al arroyo y la fijación de los médanos blanco y verde de Dunamar, donde se planean futuras urbanizaciones. 

Estas acciones también ponen en riesgo el suministro de agua potable, ya que los acuíferos de la costa dependen de la infiltración de agua lluvia al caer sobre los médanos. Su impermeabilización causada por suelos mal urbanizados y la excesiva vegetación, sumado al desagüe de este recurso imprescindible hacia el mar, podrían llevar a una situación más crítica. 

Recuperar las playas y proteger el agua potable requieren compromisos a largo plazo por parte de todos que tienen que iniciarse ya. No hace mucho tiempo, la costanera y la grilla urbana perfectamente ortogonal eran consideradas símbolos de progreso. 

Hoy, el progreso no es posible sin recuperar y proteger el medio ambiente. Evitar el deterioro de las playas y preservar acuíferos, junto con propuestas innovadoras para nuestras costas, indudablemente va a redundar en un desarrollo en equilibrio con los recursos propios del lugar. 

Una forma distinta de relacionarnos con nuestro entorno natural es posible. Por ejemplo, sendas elevadas para acceder a la playa sin alterar los ciclos naturales de los médanos, o áreas dentro del tejido urbano destinadas a la formación de lagunas, menos veredas y asfalto, permitiendo la recarga natural de acuíferos. 

Es urgente proteger precautoriamente los médanos costeros en Dunamar, alrededor del arroyo, y el faro. También pedimos a las autoridades, y a todos quienes disfrutamos las costas de Tres Arroyos, comprometernos con el presente y el futuro cumpliendo las leyes existentes, aplicando y velando porque se realicen estudios de impacto antes de cada modificación ambiental hasta contar con un plan de desarrollo y protección integral -costero y urbano- genuinamente participativo, incluyendo expertos, autoridades, ciudadanos, turistas, comerciantes, desarrolladores inmobiliarios, tal como refiere el nombre del medio que nos recibe, “la voz del pueblo”. 

Saludan atentamente. 
Pedro Di Nezio, Camila Trenco, Raquel Arévalo y Vera García Christensen


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