El cónsul italiano en la Argentina le acaba de entregar a Bautista Vassolo “La Estrella al Mérito”

El Campo

Los Vassolo

El trigo candeal, un bien de familia

14|02|21 11:45 hs.

Por Juan Berretta


El relato de Roberto Vassolo tiene algunos años, pero ha recobrado vigencia en este 2021. Evocar lo hecho por su bisabuelo, sus tíos abuelos, su abuelo y su padre siempre lo llenan de nostalgia y de orgullo. Y esos sentimientos se potenciaron en los últimos días, cuando se hizo público que la Chacra Experimental Integrada Barrow había inscripto dos nuevas variedades de trigo candeal. 

Porque candeal es sinónimo de Vassolo. 

Las tres primeras generaciones de esta familia centenaria, cada una a su manera, fueron artífices del nacimiento y del desarrollo del candeal en la Argentina. Y Roberto, el único Vassolo que hoy sigue sembrando esa clase de trigo, entiende que sus antepasados le dejaron mucho más que una variedad de un cultivo. Para él, el candeal no es más que el resultante de una forma de vida encuadrada dentro del respeto, el trabajo y los afectos familiares.

“Valores que lamentablemente cada vez se diluyen más”, dice con resignación mientras selecciona con sus dedos las semillas, tal hicieron sus parientes durante las noches a lo largo de varios años, separando los granos puros de los pequeños e improductivos y los cuerpos extraños, para conseguir la lenta multiplicación de la variedad que por ese entonces, la segunda década del siglo pasado, era desconocida en el país. 

En 2021 se cumplen 141 años de la llegada de los Vassolo al país y 107 de la primera implantación de la variedad de trigo que finalmente se conocería como el candeal. Y el registro de dos nuevos materiales por parte de la CEI Barrow es la excusa perfecta para que revivir la charla con Roberto, miembro de la cuarta generación de una familia que ya va por la sexta, en la que repasó la historia construida por sus antecesores.

El comienzo
“Todo arranca en 1874 cuando mi bisabuelo Rafael, como tantos otros inmigrantes, decide probar suerte en la Argentina. El vivía con su mujer y sus cinco hijos -tres varones y dos mujeres- en un pueblito llamado Pietrabbondante, en el partido de Campobasso, en la región de Molise, en el medio de Italia. Se vino solo en barco, llegó al puerto de Buenos Aires y se alojó en el Hotel de los Inmigrantes. Allí tenía hospedaje gratis por cinco días y después, durante tres meses le pagaban 20 centavos con la condición de que buscara trabajo. Los primeros meses realizó tareas como estibador en el puerto, después fue vendedor ambulante o mercachifle. Así empezó a viajar hasta que llegó a Azul. Recién en ese momento pudo empezar a relacionarse con el trabajo que llevaba en la sangre y comenzó a realizar tareas en el campo. Arrancó cuidando ovejas y esquilando, hasta que en 1878 mandó a llamar al hijo mayor, Emilio, para que lo viniera ayudar porque veía que acá había mucho futuro. Juntos cuidaron rebaños, y si bien ya trabajaban en relación de dependencia y estaban mejor remunerados, era una tarea dura. Para que no robaran los lanares uno tenía que dormir de noche y otro de día”. 


En 1921 la Argentina hizo una exportación a Italia con el nombre de “Trigo Vassolo”, en lo que es recordada como al primera venta al exterior de trigo candeal


La expansión 
“En 1880, Rafael deja a Emilio acá y se va a Italia a buscar al resto de la familia. Es un año importantísimo porque después de mucho sacrificio, tras seis años de esfuerzos, la familia se vuelve a reunir en Argentina. Entonces deciden bajar hasta Benito Juárez. Allí arriendan una fracción importante de campo y las cosas cada vez les van mejor. Hasta que en 1908, cuando se les vencía el contrato de arrendamiento, Emilio y sus hermanos Bautista y Valerio hicieron un remate de los 10.000 vacunos y 22.500 ovejas que tenían. Fue un evento muy importante, inclusive llegó un tren desde Buenos Aires. Y con el producido de esa liquidación de ganado adquirieron el campo El Médano, de 1880 hectáreas, ubicado en el cuartel de Orense, y Tres Lagunas, a pocos kilómetros de Tres Arroyos, compuesto por 2530 hectáreas”. 

El desafío
“En 1914 Emilio consiguió un puñado de trigo de una variedad que la familia conocía de Italia, que se llamaba ‘sarabola’, que acá nadie sabía de su existencia. Según recuerdo de haber escuchado a mi padre, el manojo lo introdujo el señor Chiacchio, que también lo sembró en una quinta de esta zona. Los Vassolo lo sembraron en El Médano, y tuvieron que tomar todas las precauciones posibles, porque eran muy pocos granos y si se perdían no había vuelta atrás. Eso fue lo que le pasó a Chiacchio, que no pudo cosechar nada porque lo perdió entre los pájaros, los insectos y los animales. En cambio, Emilio lo sembró en el medio del campo, en un lote con otra variedad. Y así comenzó una lenta, pero firme y ardua siembra, buscando la cantidad necesaria de kilos que les permitiera poder realizar una siembra extensiva”. 

“En 1917, año en que falleció Emilio, los hermanos llegaron a conseguir 90 kilos, en una multiplicación lenta. Mi abuelo y mi papá, contaban con orgullo que la clasificación de la semilla se hacía toda a mano, durante las interminables noches de invierno, por toda la familia. El trabajo se realizaba sobre una larga mesa de cocina y en platos enlozados, a los que se les decían platos chacareros. A cada uno se le daba una bolsa de semillas para separar los granos buenos, sin picaduras, apartándolos de los más pequeños y de las impurezas”. 


Roberto es el único Vassolo que hoy sigue sembrando trigo candeal


“Así se fue multiplicando, sembrando en los otros campos y comenzó a hacerse famoso en los molinos argentinos porque tenía una muy buena calidad. Los campos de esta zona son muy buenos y más en esa época, que eran vírgenes, entonces daban una calidad de trigo que no se conseguía en el mundo. Ese fue el origen del cultivo del candeal en Tres Arroyos y en el país. Y en 1921 la Argentina hizo una exportación a Italia con el nombre de ‘Trigo Vassolo’ y a partir de eso se comercializó durante muchos años y en varios países”. 

El reconocimiento 
“Al tiempo que se exportaba, en el país era muy requerido para la elaboración de fideos, es más, los compradores llegaban desde distintas zonas en las épocas de recolección y se lo pagaba muy bien. La variedad fue premiada en distintas exposiciones como en Santa Fe, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca y Tres Arroyos. Y en 1935 mi abuelo Bautista fue premiado por orden del rey de Italia, Víctor Manuel III, y por intermedio del cónsul italiano en nuestro país recibió la distinción de ‘La Estrella al Mérito’, por todo lo realizado por la familia. Mientras que en 1981 los Vassolo recibimos ‘La Espiga de Oro’ en la Fiesta Provincial del Trigo que se realiza en Tres Arroyos”. 


El cónsul italiano en la Argentina le acaba de entregar a Bautista Vassolo “La Estrella al Mérito”, reconocimiento dispuesto por el rey de Italia Víctor Manuel III, como recompensa a la labor desarrollada por la familia en este país. La distinción fue otorgada en 1935


El presente 
“Las generaciones seguimos haciendo trigo candeal. Lo hizo mi padre, lo hago yo. Pero si bien tuvo bastante auge, después se fue diluyendo porque no era simple comercializarlo. Y en definitiva terminabas haciendo contratos directamente con alguna empresa. Yo lo sigo haciendo todos los años, soy el único Vassolo que lo sigue sembrando. Continúo por tradición”. 

“Personalmente tengo una gran admiración por todos mis antecesores y continuar con el candeal es una manera de homenajearlos. La forma en que lucharon, se sacrificaron y trabajaron unidos, con los valores familiares intactos. Y consiguieron lo que consiguieron con un puñado de granos…”. 

“La imagen de los esposos y los hijos sentados todas las noches en una larga mesa haciendo la clasificación de las semillas es la mejor síntesis de familia. Y eso es lo que uno intenta transmitir a sus afectos. Llegaron sin nada, y a puro esfuerzo lograron mucho”, cerró el relato. 

Un relato que como el candeal, no pierde vigencia.   


Add space 300x250x2