El sábado reciente, vecinos de Irene se acercaron a saludarla por su cumpleaños

Chaves

Gonzales Chaves

Los 100 años de la abuela Irene

04|02|21 09:18 hs.

Días pasados arribó a sus 100 años de vida la vecina Irene Pattaro, de Padula, que recibió muy amablemente a La Voz del Pueblo en su domicilio para hablar sobre diferentes aspectos de su centenaria vida. 


Nacida en Gonzales Chaves el 29 de enero de 1921, cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 1, lugar del que guarda especiales momentos en su memoria y también en su corazón. “Recuerdo con mucho cariño a una de mis maestras, Adela Lavechia, que fue una docente a la que quise con toda mi alma. Humilde en su forma de ser, y me parece que ser humilde en este mundo es ser inteligente”, observó desde su experiencia. 

Espiritualmente atraviesa estos momentos de su vida convencida sobre la existencia de “un ser superior a nosotros que rige el mundo”; y sentimentalmente reconfortada por sus afectos. “No tengo palabras para agradecerle a toda la gente que me ha rodeado, principalmente a todas mis queridas sobrinas, y a quien me acompaña hoy. También tengo a mis hijas en Bahía Blanca que son dos alhajas, y tenía a un yerno -Julio Altieri- que fue como un hijo para mí, y lo recuerdo siempre”, expresó de manera afectuosa.

Irene especialmente recordó a su padre Pascual Pattaro, y también a sus ocho hermanos. “He quedado yo, pero la vida es esto, venimos cuando Dios quiere y no sabemos cuándo nos vamos, pero soy una agradecida con todo mi corazón de lo que Dios me ha dado”, confió la abuela chavense con una entereza digna del mayor respeto.


Irene Pattaro de Padula, celebrando sus 100 años de vida (Fotos Pro)


“Mi razón de vida” 
Para la sana envidia de muchos, la abuela Irene atesora en su haber el amor que vivió y la ayudó a componer su familia. “Siempre fui ama de casa, me casé cuando tenía 24 años, mi esposo 26 y fue mi razón de vida”, afirmó. 

Agregó que “nunca más -después que él falleció- quise estar con nadie más. Ese hombre para mi reunía todo lo que un hombre debe tener para hacer feliz a una mujer y creo que todo eso me ha ayudado a vivir y a llegar a estos 100 años”. 

“No miro lo que hacen” 
A lo largo de su vida además contó que logró entender cómo pararse ante las –cada vez más difíciles para estos tiempos- relaciones humanas. 

“Soy de llevarme bien con toda la gente, no miro lo que hacen después de estar conmigo, valoro lo que son conmigo y -si son buenos- no me interesa lo que hagan los demás”, dijo al repasar lo que parece ser una simple pero efectiva fórmula con la cual entender mejor el comportamiento humano de estos tiempos. 

Un cuidado efectivo 
Llegar a los 100 años, y en las buenas condiciones en las que ella lo hizo, tienen una explicación. “Siempre he comido de todo, hasta ahora, y además no utilizo lentes para leer”, dijo para sorpresa de este cronista. 


El centenario de Irene no pasó desapercibido en la localidad (Fotos Pro)



Pero también no dejó pasar por alto su percepción, de lo que piensan de ella, quienes la rodean. “Dicen que soy buena, pero tengo mi carácter. Es igual al de mi padre cuando me enojo, hay que tener cuidado -cuando el bueno se enoja- de todas formas no discuto, hablo. Ahora veo que hay un desequilibrio total y así no nos vamos a entender, habría que cambiar”, sugirió con la rica mirada de su experiencia. 

El paso del tiempo de la mano de los avances científicos también fue observado de manera especial por Irene. “La ciencia ha avanzado mucho desde mi época, antes era una cosa y ahora es otra. Yo estoy con el presente, veo el avance de la medicina que da solución a muchos problemas, antes había cosas que eran tristes como la tuberculosis, la sífilis y otras enfermedades que no le permitían vivir a las personas que lo padecían; y ahora la diabetes que tiene su control. Mi esposo falleció con esa enfermedad”, expresó. 

La decencia
Un gran parte de su vida la vivió en el campo, su esposo era agricultor. Además destacó el acompañamiento que les brindó a sus hijas y nietos que han estudiado; “y no porque tengan estudio son más que nosotros, lo que hay que tener en la vida es decencia”, sostuvo.

La cumpleañera abuela chavense además sostiene un firme sentido de pertenencia con el país, y lo demostró al momento de valorarlo. “Los ojos del mundo están mirando que tenemos de todo, pero hay muchos que no lo ven, yo sí. Y por eso daría mi vida por mi país”, expresó. Finalmente y a modo de consejo remarcó la necesidad de hacer un pedido por la “paz en este momento”. 

Sostuvo que es necesario superar el padecimiento mundial del coronavirus para que “volvamos a sonreír como lo hicimos toda la vida, aunque hemos pasado malos momentos”. 

Por último se reservó un mensaje pensado para que los jóvenes “vayan siempre hacia adelante y defiendan a esta maravillosa Argentina”.