El Parque Cabañas, en la primera etapa. Cuando las plantaciones recién habían sido realizadas con la

La Ciudad

El legado de Angel López Cabañas

El aporte fundamental de Luis Meister

24|01|21 18:08 hs.

Durante más de 35 años, se desempeñó en Paseos Públicos y Viveros en el municipio. Ayudó a embellecer la ciudad y tuvo una labor relevante en el Parque Cabañas. En un artículo de su autoría, Stella Gil describió con claridad su labor


En septiembre de 2014, un artículo de Stella Gil en la sección “La memoria”, describe la tarea que desarrolló en nuestra comunidad Luis Meister. Es a quien Angel López Cabañas le confió los terrenos que compró en la década del ’20, donde luego nació el Parque Cabañas. 

El motivo del escrito de Stella Gil, el punto de partida, fue que la biblioteca inaugurada en el Barrio Villa del Parque se denominó Luis Meister, “en honor a esta gran persona que brindó más de 35 años de su vida a la función municipal en Paseos Públicos y Viveros, logrando dentro de sus obras nuestro querido Parque Miedan”. 

La autora le realizó una entrevista en 2001 a la hija de Meister y además hace referencia a este tema en el libro “Construir la identidad”, en el capítulo 14 “La suburbanía”. 

En aquella ocasión visitó a la señora Meister de Bach en su casa de la calle Pringles al 200, por la vereda del sol. Allí vivieron sus padres. 

La mujer tenía cantidad de planos del parque Cabañas, del Miedan, de la Plaza Italia y muchos más. Todos realizados en tinta china, con una precisión lograda de esa experta mano, con detalles referenciales, hitos importantes, señalización y algún dibujo de hojas de árboles. 

Dijo que “mi padre vivió para Tres Arroyos, exclusivamente para su labor. El trabajaba en la Municipalidad como director de Paseos Públicos, allí cumplía no las 8 horas sino 10 ó 12 horas por día. Luego se llevaba las carpetas a casa para seguir trabajando de noche, donde dibujaba y tenía más tranquilidad que en la Municipalidad”. Era ingeniero en botánica, “proyectó toda la plaza España”. 

La entrevistada señaló que “Yo iba al Miedan cuando era jovencita, mi papá lo dirigía. Era muy lindo. Me acuerdo del dueño Amadeo Miedan y de sus hijos, del puentecito, de la rueda para sacar el agua”. 

Meister lo trazó y fue inaugurado el 6 de enero de 1934. En “Tres Arroyos. Revista mensual. Órgano de la Liga del Comercio e Industria. Año VIII-N° 129. Marzo de 1934” se lee que “comprende dos hectáreas donde se han plantado más de doscientas variedades botánicas de árboles y arbustos, cuyo riego se efectúa por medio de acequias de mampostería con agua del arroyo extraída por medio de una rueda con cagilones cuya fuerza motriz la constituye la corriente del mismo arroyo. Cuenta este paseo con la siguiente ornamentación: una pérgola, un lago y arroyos artificiales, un alpinum, un puente rústico y una hermosa fuente de mármol de Carrara”. Años después, en 1937 se construyó la casa de fin de semana a cargo del constructor Tersano. 

Por otra parte, contó que los árboles de la Plaza Italia “los trajimos mi marido y yo de Bell Ville. Mi papá los puso en el Vivero Municipal y los plantó tiempo después”. También llevó adelante la remodelación de la Plaza San Martín, “cambió todo el trazado, asfaltó los caminos interiores, todo nuevo, los planos con su firma deben estar en la Municipalidad. Diseñó hasta los bancos de madera de las plazas que ya no existen más”. 

Stella Gil indica en su artículo que fue el hombre que puso la ciudad color clorofila, árboles en varias calles, en la parte de adelante de la Chacra de Barrow, en la plaza de Orense, alrededor de la plaza 3 de febrero, en el Barrio Obrero, el cementerio, el club de La Previsión, en parques de varias chacras y muchos más diseños que pasaron por su afán. 

Todo ello lo convirtió en un eficiente trabajador de la estética urbana y el medio ambiente durante más de tres décadas en emprendimientos públicos debido a su cargo y también privados. 

El testimonio cuenta con referencias muy interesantes al predio adquirido por Angel López Cabañas. “Durante su gestión el Parque Cabañas recibió una inmensa cantidad de árboles, y él las señalizaba en el latín originario. El lugar se pobló de araucarias, palmeras (phoenis canadienses), acacias australianas, aguaribay, braquiquito, fruto precioso para ikebana (brachychiton). Hay muchas más especies que sería largo enumerar. Para allí inventó un sistema de riego cascada, motores y bombas. Mi papá era múltiple, para armar un parque así, se necesita regar, entonces hay que pensar en el ‘como’. No se ven las cañerías”. En honor a él a la calle principal la denominaron Meister, figuraba el cartel señalador en el trayecto. 

En 1923 

Meister fue un inmigrante alemán llegado a la República Argentina en 1923. Vino huyendo de los horrores que dejó la primera Guerra Mundial (1914-1918). 

Afirmó su hija: “Alemania quedó muy deprimida y vinieron malas cosechas. No había trabajo. Entonces se decidieron por venir a la Argentina. Primero fueron a Entre Ríos, entonces mi mamá no aguantó el clima, venía de zona fresca, en el límite con Austria y aquí no aguantó”.


Stella Gil



Uno de sus libros, “Construir la identidad”




 

El curriculum que trajo de Europa lo indica graduado en la Escuela de Botánica y Agronomía. “Antes de lanzarse de lleno al ejercicio de su profesión quiso practicar los conocimientos del aula y actuó en carácter de voluntario, en el vivero de Hut, considerado uno de los más importantes de Alemania. Actuó en las construcciones de parques y jardines en diversos establecimientos de Weisbaden y Leipzig”. Siguió en lo suyo como Jefe de repartición del Parque Inglés y el vivero oficial del estado de Munich, hasta que la primera guerra lo llevó a los campos de lucha.

“Inventó un sistema de riego cascada, motores y bombas. Mi papá era múltiple, para armar un parque así, se necesita regar, entonces hay que pensar en el ‘como’. No se ven las cañerías” (Testimonio de la hija de Meister) 


El pueblo natal de Meister estaba en la parte sur de su país. Solo un río lo separaba de Austria, bastaba cruzarlo y ya estaba en ese territorio. Pero tuvo que emigrar de su tierra con mucho dolor en un viaje interminable a un país desconocido. Allá dejó a su hija, a la que recién pudo traer cuando ya estaba instalado y podía darle un hogar. 

Nunca dejó su lengua natal. De puertas para adentro, en su hogar, se hablaba alemán, fuera de ella: el argentino. 

Pocas distracciones, trabajo y trabajo. En algunos de esos respiros iba con su esposa al Bar Munich en la calle 9 de julio. Allí se reunía un grupo de inmigrantes de la misma nacionalidad y en el salón de atrás los hijos bailaban. Más allá en Independencia (hoy Yrigoyen) 170 el Bar Alemán daba cuenta de la existencia de algunos inmigrantes de esa nacionalidad. 

En el recuerdo 

En “Construir la identidad”, Stella Gil sostiene que “atrás de todo el verde hay una figura que se debe mantener en el recuerdo”. 

La licenciada en Historia destaca que sin duda las veredas de la ciudad guardarán los pasos de este hombre, mediana altura, de cabellos rubios y una cicatriz en la sien recibida cuando fue combatiente en la Gran Guerra de 1914-1918. 

Hombre de pocas palabras, tuvo una muerte trágica en 1959, el año de los festejos del setenta y cinco aniversario de la fundación de Tres Arroyos, la ciudad que ayudó a embellecer. 

Te interesaría leer