Mauricio Vejrup en su casa de Bjerringbro, un pueblo de ocho mil habitantes en la parte de Jutlandia

La Ciudad

Un tresarroyense en el mundo

“En Dinamarca vivimos la vida y en Argentina la sobrevivimos”

16|01|21 21:58 hs.

Por Luciano Moran

Mauricio Vejrup nació en Tres Arroyos el 6 de abril de 1966. Se crió en un campo de la zona de San Francisco de Bellocq, junto a sus padres y su hermano Miguel. La primaria la hizo en el Colegio Argentino Danés de Cascallares. Y parte de la secundaria, en San Francisco de Bellocq. Más tarde cursó dos años en un colegio agropecuario en Tandil. Trabajó siempre en el campo con sus padres. En 1989, con tan solo 23 años, decidió viajar a Dinamarca a conocer el país. Fueron dos años y medio prodigioso, donde pudo realizar seis viajes por Europa, de norte a sur. Años irrepetibles. 

Volvió a fines de 1991 al campo con otra visión. Más desarrollado como persona y con otra fortaleza interna, ya que el haber estado solo en otra parte del mundo sin idioma, lo reivindicó en ese sentido. Dos años después, llegó una mujer a Argentina. La danesa (Hanne Glud) que conoció en 1990 en Dinamarca y hoy es su actual esposa. Se pusieron de novios y en febrero de 1996 se casaron en Tres Arroyos. 

Sus dos hijos mayores son nacidos en Tres Arroyos. Vivieron dos años en el campo de los hermanos Tenaglia. Luego se mudaron al balneario Reta, donde estuvieron cinco años. En 2001, ella decidió volver a Dinamarca con sus dos hijos. Esos no eran sus planes por aquel entonces. Por eso continuó trabajando en el campo con su hermano y sus papás. Dos años después, tomó la decisión de volar a Dinamarca a fines de 2002 para reencontrarse con su familia. Tiene tres hijos (Mathias de 24 años, Katerina de 21 y Sabrina de 17 años nacida en Dinamarca) y su señora es Hanne Glud. 

-¿Siempre pensaste radicarte en el exterior o fue más una cuestión de índole familiar?
-A Dinamarca me fui en septiembre de 2002. Mi razón fue una sola: la señora y los hijos. Me fui con mucha tristeza de mis pagos. Nunca jamás pensé que iba a salir del partido de Tres Arroyos. Adoraba mi trabajo en el campo, a pesar de que no era fácil. Con la firme creencia que todo iba a cambiar. Siempre buscándole un desafío a la vida. Fui consciente que la Argentina y el campo dependen mucho del clima y la economía del país. Aprendí a remar en las grandes olas de la Argentina. Extraño los grandes asados argentinos, al igual que a mis amigos, conocidos y a la familia que la tengo en esa zona. Siento mucho cariño y afecto por ellos.


Su mujer, Hanne Glud; sus hijas Sabrina y Katerina; y su hijo Mathias


-¿Qué recuerdos tenés de Tres Arroyos y de San Francisco de Bellocq, donde viviste tantos años? 
-Tengo recuerdos extraordinarios. Soy un apasionado por el fútbol. Siempre fui hincha de Recreativo Echegoyen. Recuerdo que éramos chicos con mi hermano. Mi padre nos llevaba a la cancha los domingos. Gritábamos como locos. Todas las amarguras de la semana, las quemábamos ahí. Conocemos a toda la gente del pueblo. Decidí casarme en el Registro Civil de San Francisco de Bellocq. Era mi pueblo y yo le debía algo a mi pueblo. En Tres Arroyos me casé en la Iglesia Danesa. Siempre simpatizante de Huracán de Tres Arroyos. Recuerdo de manera imborrable cuando ascendió a Primera División. Fue una gloria para el club y para la ciudad. Todos los años esperaba que llegara la Exposición Rural para ver que había llegado para el campo. 

-¿Qué actividad laboral haces actualmente? 
-Hace 18 años que trabajo en un aserradero. Trabajo en la industria de la madera, importamos el 60 por ciento de la materia prima, y el restante 40 es de los propios bosques daneses. La materia prima son arboles de abeto. Nuestros principales consumidores son Dinamarca en un 30 por ciento, y el restante 70 se divide entre Groenlandia, Inglaterra, Alemania y en algunas ocasiones Australia y África del Sur. Hace once años que soy delegado de la empresa. Somos 40 personas en la producción. Trabajo a diario en el secado artificial de la madera. Cortamos alrededor de 185 mil metros cúbicos de madera por año. Muy contento con mi trabajo y estadía aquí. 

-¿Cuáles son los factores fuertes en la producción de Dinamarca? 
-La industria y la pescadería. Dinamarca, junto con Alemania, Holanda e Inglaterra son países de muy alta productividad, por hora por persona. Dinamarca está altamente industrializada y con muy buena tecnología. Solamente tiene cinco millones y medio de habitantes. El 80 por ciento de la producción danesa es exportable. El campo danés tiene su influencia pero no tanto como la industria. 

-¿Qué valores y costumbres respeta una sociedad de primer mundo? 
-Uno de los valores más importante que tiene Dinamarca es la democracia bien administrada. La solidaridad y el respeto entre las personas. Creer la palabra de uno y otro. No existe la burocracia. Todo gira, todo funciona sin piedras en el camino. Eso te hace un país súper desarrollado y del primer mundo. Eso lo hace en un país más compatible. 

-¿Cómo afecta el clima frío a la producción agropecuaria? 
-El frío no tiene gran influencia en la producción agropecuaria. La mayor producción que tiene el campo danés es la carne de cerdo y la producción de leche. Todos los establos para todos los animales son climatizados y robotizados. Para la producción de grano, favorece el frio para que se arraigue mejor. Dinamarca tiene de promedio, 800 milímetros al año. La mayor parte cae en el otoño y en la primavera.

-¿Cómo hace la clase media para vivir y cómo los ha tratado la pandemia por Covid-19? 
-La clase media es la que mejor está en Dinamarca. Es la mejor remunerada por las horas de trabajo que tiene. Es la clase que más gasta y es una de las fuentes para mantener la economía del país. El 85 por ciento de la población danesa es de clase media. Ese es uno de los secretos de este país. Cuanto más clase media tenga este país, más recursos habrá y mejor se desenvuelve la economía. El coronavirus no ha afectado a mi familia ni a mí. Ni como enfermedad ni tampoco laboralmente. El país lo va a superar porque está muy bien económicamente. Si se frenó la exportación a causa de la pandemia.

-¿Qué expectativas tenes para este año? 
-Solamente le pido a Dios que pase esta pandemia para que podamos vivir de manera normal nuevamente. Que podamos volver a juntarnos otra vez, para poder vivir sin todas estas restricciones que nos ha puesto el gobierno danés.

-¿Qué relación tiene Dinamarca con las demás potencias mundiales? 
-Dinamarca es un país chico pero muy hábil. Muy solvente. Es parte de la Unión Europea. Está muy adelantado con el proyecto del clima y es muy respetado por los países grandes tanto como Francia, Inglaterra y España. 

-¿Cómo observas la realidad de la Argentina y que deseas para el país de tu origen?
 -La realidad de Argentina me entristece. Me pone mal leer y escuchar lo que sucede allí. No es un país creíble en el mundo. Nadie quiere invertir en un país sin cimientos. Todos los recursos y la materia prima están sin explotar. Con riquezas y un potencial productivo enorme, tendría que ser un país totalmente moderno y de primer mundo, con altos niveles de educación y una total mayoría de clase media. Deseo lo mejor a mi país y a todos los argentinos. Aprendamos a vivir y a respetar la democracia. Eso me enseñó vivir tanto tiempo del otro lado del mundo. Quiero cerrar con una frase pero con todo el respeto que me merece: en Dinamarca vivimos la vida, en Argentina sobrevivimos la vida. 

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Su pasión por el Barcelona
Sabido es su fanatismo por el Barcelona de España. Aquí hará hincapié en qué experiencia le dejó haber probado a uno de sus hijos en semejante institución. En este sentido, Mauricio Vejrup resaltó que “me crié siendo hincha de San Lorenzo de Almagro. En mi corazón siempre Recreativo Echegoyen. Soy simpatizante de Huracán de Tres Arroyos. Cuando llegué a Dinamarca, nos apasionamos mi hijo y yo en el sistema de juego del Barcelona. La estructura de juego del holandés Johan Cruyff. Mi hijo, por ese momento con siete años, me decía: desearía entrenar y estar en el estadio del Barcelona en alguna oportunidad. Ocho años después, llegó la gran chance para este joven nacido en Tres Arroyos: entrenar en la academia del Barcelona. Además de poder estar en el estadio cuando teníamos el mejor trío del siglo: Xavi, Iniesta y un tal Messi. Vivir esos momentos en el estadio fue el sueño hecho realidad de este niño nacido en la clínica Hispano. En mi casa somos todos barcelonistas”. 

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