Sociales

Héctor Somovilla

El arte de resaltar la belleza natural

20|12|20 18:29 hs.

Héctor Somovilla es alguien más que versátil e inquieto en lo cultural pero una de sus facetas más reconocidas es el maquillaje. Por esto es que contó a La Voz del Pueblo cómo se inició en este arte de cambiar caras resaltando rasgos en una amena charla. 


Por las artes plásticas, de chico en el colegio secundario, a Héctor le interesaban. Aprendió allí colorimetría con témperas, acuarelas y óleos de la mano de quien fuera su profesora en el Instituto Secundario Claromecó Liliana Mirasso. Paralelamente a esto reconoce a Sergio Caraduje como “un gran profesor; pero con él fue más de la arcilla, el modelado, y de buscar olores mezclando pinos hacer perfumes. Era muy creativo por ese lado. Pero con Liliana hicimos la parte de pintura de los distintos movimientos, de hecho tengo muchas en Surrealismo y nos incentivó a mezclar colores”. 



¿Casualidad? 
Con el maquillaje reconoce que fue de casualidad; en 2002-2003 conoce por una cuestión política a Juan Carlos Caruso. Era asesor de Chany Sapag “y yo trabajaba para la juventud del peronismo que ella estaba formando como futuros líderes. Yo digo que la base de mi labor es lo que aprendimos con ella, lo que sabía y nos motivaba. Siempre lo reconozco porque me abrió la cabeza a otro mundo. Cuando conozco a Juan Carlos yo estaba muy desanimado con la política, Chany pierde la elección a intendente en Tres Arroyos, el movimiento se cae y ella se muda nuevamente al sur. Juan Carlos me contaba de todo lo que había hecho con el arte y como te podía curar y te podía servir para canalizar todas esas energías. Cómo a través del arte podíamos hacer el bien común en instituciones pero sin política partidaria”. 



Caruso estaba retirado de la actividad cultural pero Somovilla le insistía que volviese a la misma. Pero en 2006 las cosas se dan porque a Juan Carlos lo convocan del Club Español para salir de una crisis institucional, culturalmente hablando. Caruso se hace cargo y en esa velada Somovilla se integra como su asistente de dirección; “aprendí un montón toda la parte del detrás de escena. En 2007 empiezo a hacer teatro con él y hacemos ‘Sueño de amor’. Estando en el teatro viene una maquilladora profesional que había estudiado en La Plata y nos hace un diseño a todos. Ahí fue cuando surge esto porque me encantó toda la previa en cuanto al maquillaje”. 



El inicio 
En 2008 se hace “Jesucristo Superestar” y Caruso le da el rol protagónico de a Héctor “y ya empiezo a maquillar. A hacerme el mío buscando el personaje de Jesucristo desde el maquillaje. Ahí fusioné el actor con el personaje y el mismo maquillaje con que quería verme. No había Youtube, Instagram, Facebook, eran otras formas de aprender, mucha Para Ti -dice entre risas- donde había muchos tips de maquillaje. Era otra época, se aprendía de manera diferente. En ese 2008 aparece la Academia El Caldén, ahí había una chica con la que empezamos a trabajar juntos”. 

Martín Rodríguez Blanco había tenido su primera participación en Cosquín y esto le había transformado la cabeza con lo de puesta en escena en cuanto al espectáculo de folclore. “Y lleva el maquillaje escénico que en Tres Arroyos se trabajaba de otra manera; a partir de ahí empezamos a hacer maquillaje aplicado al folclore. Esto con lo que los profes de Martín nos fueron enseñando, con mucha práctica y poca teoría, fuimos aprendiendo con el hacer”. 



A principios de 2009 una de las bailarinas de El Caldén cumplía años y le dice si no la maquillaba. Héctor solamente sabía el artístico pero no el social, “ese fue mi primer trabajo. Al poco tiempo se casa mi hermana y fue mi primera novia, no me olvido más porque no tenía elementos sí mucha pasión y vocación. Ahí me di cuenta que el maquillaje aparte de ser mi cable a tierra también podía ser una fuente de ingresos porque todo lo que es maquillaje artístico es ‘por amor al arte’ como dice Caruso. Nosotros no tenemos un cachet en Tres Arroyos como en los teatros grandes, lo hacemos porque nos gusta. Yo me apasioné con esto entonces encontré en el maquillaje social la fuente de ingresos para poder compensar en la compra de productos que gastaba en el artístico. Así no afectaba mis ingresos porque ya trabajaba en el Correo”.



Elsa Guazzora y La Tucumana 
Una de las personas que le marcan la vida en este rubro es Elsa Célica Guazzora con quien hace la carrera de maquillador, “una gran docente. Muy experimentada y con mucho conocimiento, yo tenía la práctica entonces la teoría la absorbía rápido con mis compañeros de curso existía esa gran diferencia. Mezclaba y pintaba y Elsa se apasionaba y más me enseñaba, fueron dos años hermosos. Así obtuve la matrícula que te habilita para hacer cursos en LACA Cosmética Profesional, trabajar para ellos vendiendo sus productos”. 

Todo se fue dando de a poco y el gran cambio en su carrera de maquillador social y de eventos fue cuando conoce a la familia Barrionuevo, los Tucumanos Elsa, Cacho, Viviana y Víctor Hugo. 





En el momento su maquilladora le falló y como Elsa Tarantela sabía que estaba en esto por ser la peinadora y peluquera de todos los eventos de Juan Carlos Caruso, desde la Banda Coreográfica hasta los espectáculos. “A Elsa la conocía de camarines, ella peinando y yo maquillando; me llama para hacer un trabajo y arranco a trabajar en la peluquería con ellos. Comencé ahí y después me fui con su hija Viviana y no hemos parado maquillando medio Tres Arroyos y la región. He maquillado a una chica para sus quince, cuando egresó y cuando se casó, después tengo familias completas que han confiado en nosotros”. 

El teatro y la historia 
 Desde 2008 a esta parte ha maquillado todos los espectáculos de Juan Carlos Caruso. Uno de los que más recuerda es “El Jorobado de París” la obra de Pepito Cibrián que le cediera los derechos para hacerla en cuatro días. “Era algo impensado que sucediera pero se dio, sabés lo que es lograr todos los días repetir los mismos personajes y lograr los efectos. Fue increíble diseñar El Jorobado que era Juan Núñez, transformarlo, taparle el pelo y hacerlo pelado, deforme; un trabajo increíble. Paralelo a esto lo de la Academia El Caldén, hicimos todo lo aplicado al maquillaje folclórico que hoy me ha permitido disertar en algunos talleres virtuales en pandemia para otros ballets y encuentros de folclore. En la representación hay de todo tanto en lo grotesco como en la danza tradicional donde hay que representar atuendo, peinado, aún en eso hay maquillaje”. 



Esto lo llevó a través del tiempo a buscar la historia del maquillaje en la Argentina y acá cita a Lucio V. Mansilla pues en su libro “Una excursión a los indios ranqueles”, relata que cuando se encuentra en La Pampa con aborígenes, con indias dice él, maquilladas. Entonces relata ‘los labios rojo carmín y los ojos con una carbonilla negra’. Si me transporto al tiempo en que esto se hace me sitúo en un año, un tiempo y puedo documentar cómo se maquillaban en esa época. Ese mundo apasionante del maquillaje me llevó a definirme hoy como un gestor cultural, como un hacedor de todo porque soy maquillador profesional pero en arte hago de todo”. 


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Cómo definir al maquillaje

Una de las cosas que por supuesto hablamos es de cómo lo define al maquillaje si como una forma de cambiar los rostros o de otra manera. ¿Qué es, el arte de transformar la cara? Porque no importa la forma sino que se está transformando la misma. 

“Bueno sí, dice Héctor, es verdad lo que vos decís. Pero el maquillaje artístico tiende a transformar el rostro depende lo que tengas que hacer, hay veces que son irreconocibles las personas una vez que son maquilladas. O sea es el arte de transformar el rostro en lo que vos querés que sea. Pero en lo social suele suceder que en la mayoría de las veces pasa a ser casi desapercibido. Porque la persona no puede dejar de ser quien es porque lo ideal es que el maquillaje se amalgame con la persona y su forma de ser. Si una persona nunca se maquilla y le gusta pasar desapercibida no puedo ponerle un rojo en los labios porque se sentirá incómoda. Porque frente al espejo no se va a gustar. 

Entonces yo creo que con el maquillaje lo que hacemos es resaltar los rasgos y la belleza que por naturaleza cada persona tiene”. Entiende que con el maquillaje lo que se debe hacer es destacar la belleza natural; “pero tengo una nariz fea me dicen. Pero tenés unos ojos hermosos, con el maquillaje vamos a disimular a camuflar ese aspecto que vos decís que es feo y vamos a resaltar ese que te identifica y te hace sentir bien. En ese ejemplo de los ojos y la nariz está identificado el arte porque no deja de ser un juego de luces y de sombras. De resaltar y de esconder. De dar un poco más de color, un poco más de contraste pero el maquillaje en realidad no es una cirugía es una cuestión visual. Te vuelvo a repetir que es el arte de resaltar y transformar esos rasgos lindos que por naturaleza tiene la persona. También tenemos el maquillaje terapéutico, que aquella persona que ha tenido un problema en la piel sabe lo que estoy diciendo. Porque nuestra sociedad ahora está siendo un poco más comprensiva, respetuosa; pero tuvimos una sociedad muy cruel durante mucho tiempo y me incluyo porque soy parte de esa sociedad donde el defecto lo resaltábamos demasiado. Hay gente que por un instante recupera esa perfección que la sociedad le exigía estar. Hoy lo vemos de otra manera, modelos luciendo sus manchas en pasarela como si fuera normal. 

Las redes sociales 
Cuando comenzaron a cambiar estas cosas y surgieron los nuevos paradigmas se intentó “culpar al maquillaje como culpable de ser el autor de esto. Yo lo sigo defendiendo porque es una parte de esa composición general que vos querés destacar. También las redes sociales han modificado mucho todo, fundamentalmente Instagram porque para esto es muy distinto al social. Es más agresivo, intenso en colores, se usan muchos cortes; en esta crisis que ocasionó la pandemia nos posicionó y ubicó en un lugar privilegiado en cuanto a lo virtual. Hoy por hoy es increíble la demanda de cursos para maquillaje en Instagram o las redes sociales. Toda la juventud quiere maquillarse de esa forma, como usar el flúor, los neones, los cortes, los dragones. Hay toda una revalorización de nuestra profesión”. 

En cuanto a los trabajos que más recuerda son el haberle pintado un sol en el cuerpo a Martín Rodríguez Blanco para que baile el Himno Nacional de la versión de Charly García. El otro es cuando Andrea Tolosa caracterizó a Eva Duarte en la película que hicieron Juan Carlos Caruso y Emiliano Videla. “Son dos momentos que me quedarán para siempre en mis retinas, los dos trabajos que más me impactaron”.