En el Estadio en el Mundial 2013 de Porto Alegre

Deportes

Informe Especial

Graciela Rodríguez: una figura íntegra en todas las expresiones del deporte

08|12|20 11:22 hs.

Por Jorge López de Ipiña 


Una parte del sentido de su vida está relacionado fuertemente al deporte. Su presencia ha sido, y es, un indestructible generador de energía y sentidos. “Siempre el deporte; practicarlo o enseñarlo casi que ha sido indistinto, porque el deporte es una pasión en mi vida” destacó Graciela Rodríguez con una visible sinceridad. 

Los títulos argentinos de atletismo que arrancaron en plena adolescencia, se trasladaron a la juventud y desembocaron en su etapa master; o aquel podio a nivel sudamericano conseguido en Chile, la identifican como la deportista que supo ser también desde adentro en el hockey sobre césped, vóley, básquet, fútbol, bochas, etc. 



Esa es sólo una parte de su fiel relación con esta actividad, porque ya entrando en la enseñanza lo suyo comenzó a ganar fronteras llegando a otras personas, a las que les inculcó estos puros y sagrados valores, y en muchos casos formó verdaderos deportistas. 

Es también la que buscando pararse en otro punto cardinal, se recibió de jueza en atletismo y vóley. Pero también la misma que desde el CEF N°4 buscó promover el crecimiento estructural en todo Tres Arroyos para un desarrollo superior; y con todo ese hermoso camino recorrido, hoy poder mirar atrás y sentir con orgullo que “nada me quedó por hacer”… 

Pero ahí se equivocó la Graciela reflexiva y ‘perdió’ ante la Graciela activa, porque el otro día cuando se enteró que el Footgolf llegaba a Claromecó, “me puse a leer, a interiorizarme en el tema, porque me interesó y despertó mi ganas por participar”. 


Campeona. Una imagen repetida de Graciela Rodríguez


Es que también el fútbol formó parte de su formación y completó sus placeres en este amplio abanico que ella misma fabricó. “Cuando era chica y había un picadito en la playa, yo estaba. Era arquera entre todos los varones; y esa ‘experiencia’ me permitió participar para Casa Sarita en el ’78 de los torneos nocturnos de papi fútbol que hacía el Club Olimpo, cuando en semifinales se lesionó la arquera titular, Silvia Marcos, reina de la Fiesta del Trigo, y yo estando en la tribuna recibí el llamado de Sarita; todo se coronó ganando la final con un gol donde tuve participación directa”. 

Los inicios 
Al igual que los Interescolares, los Torneos Evita eran una importante cuenca en la formación de deportistas en su época de adolescente. “Yo estaba haciendo la primaria en la Escuela 3, mi profe era Negrita Martínez y teníamos una atractiva actividad en atletismo en ambas competencias”; pero también “le daba” al básquet integrando el equipo de Las Copetonas que dirigía Tomás Ochandio, donde se perdió la final por unas inoportunas anginas rojas que le impidió viajar a Bahía y donde cayeron por un doble en ese encuentro definitorio. 

En su etapa del secundario, el crecimiento deportivo fue como el estudio; de la mano de Graciela Smail y el Tano Scolaro potenció su presencia en el atletismo. 

Tras clasificar en un regional junto a Sonia Alonso, primero fue al Provincial de Trenque Lauquen representando al Colegio Nacional donde se calzó sobre sus hombros la reluciente medalla plateada en disco, quedando a sólo 2 centímetros de la platense Mónica Regola, una representante de Argentina y una de las mejores lanzadoras de jabalina de la historia de nuestro país. 

“El Tano me convenció para ir en 1978 al Colegio Militar de la Nación, en Buenos Aires, donde se disputó el Nacional y salí campeona argentina en el lanzamiento de disco. Ese viaje lo hicimos también junto a Carlos Ochandio y una profesora de Indio Rico; paramos en la Ciudad de Los Niños de La Plata y por problemas de tránsito cuando llegamos las competidoras de lanzamiento de bala ya estaban buscando sus ubicaciones de tiro, por lo que me perdí esa competencia. Recuerdo haberle dicho al Tano y a mis compañeros ‘no sé en qué podré ni me tocará tirar, pero cuando lo haga, lo que vaya a tirar lo voy a lanzar hasta el Río de La Plata’”. 


En pleno movimiento de lanzamiento de martillo


Y esa premonición se cumplió, porque tras superar la clasificatoria entre las 48 inscriptas, en la segunda ronda sorprendió al país consagrándose campeona argentina en lanzamiento de disco. “Fue espectacular; no lo podíamos creer, me vinieron a buscar, me llevaron en andas. Parece mentira lo vivido en aquel momento...” 

Los caminos del atletismo la llevaron a cruzarse “con el gran y querido Rubén González, con quien en el ‘84 fuimos a un Provincial a Mar del Plata, donde fui doble campeona en bala y en disco, y tercera en jabalina”. Sin saberlo, esa sería su última competencia en los lanzamientos ya que se abrió un largo impasse competitivo para ella… 

Volver a sentirse atleta 
Pero en 2009 su vida disfrutó de un gran cambió, porque gracias a la visión e insistencia de Miguel Cortadi, Graciela volvió a ser y sentirse una competidora. “Cada vez que iba a la Dirección de Deportes Miguelito me decía, ‘vos tenés que competir en veteranos; vos tenés que ser una atleta master’. Así cada vez que me veía, hasta que despertó mi interés; en ese momento yo venía de una lesión en el hombro y estaba en plena recuperación, así que en las vacaciones de invierno comencé a probar y ver cómo estaba, sabiendo que en 2010 había un Sudamericano. Las marcas no eran malas, pero tampoco buenas; pero sabía que trabajando podía mejorar. Yo iba al Gimnasio Stadium, y charlando con Luciano Saltapé nos entusiasmamos los dos, y se sumó Sebastián Alonso. Nos afiliamos en Tandil, en octubre de ese año tuvimos nuestra primera competencia en La Pampa y mi primer lanzamiento en bala fue de 8,74 metros; fui punteando la competencia hasta quedar tercera, ganándole a la afamada Regola. Pero lo importante fue que ese Argentino sirvió para darme confianza y también para ver y aprender cómo se tiraba el martillo; llegué a Tres Arroyos, Cortadi me prestó uno que tenía y sin saber mucho comencé a practicarlo hasta un certamen que se hizo en Mar del Plata, donde utilizando una empuñadura equivocada, porque yo lo agarraba al revés, terminé tercera”. 


Lanzamiento de bala con mano izquierda por lesión


El Sudamericano de Chile que había despertado en ella atracción para volver al ruedo, no dejó los mejores resultados porque compitió “con una inflamación importante en los tendones de Aquiles” que la llevaron posteriormente a andar con muletas; pero el balance personal siempre le permitió ver un perfil positivo. 

“Clasifiqué sexta en martillo, y décima en bala y disco; para mí no era malo porque nunca me imaginé que iba a competir a nivel sudamericano”, destacó. 

Las experiencias siempre eran positivas para la tresarroyense; por resultados buenos o por nutritivas vivencias. “Al año siguiente, 2011, en el Nacional de Salta, y ayudada por la profe internacional Patricia Nadal que me corrigió algunas cosas, fui segunda a sólo 1 metro de Regola, lo cual era un logro importante; ahí también me convencí y acepté la propuesta de Nadal (una excelente entrenadora, con quien tuve una gran relación y crecí muchísimo) en ir a Bahía a entrenar con ella en 2012”. 

Rápidamente comenzaron a verse los frutos porque en Mar del Plata Graciela se convirtió en doble campeona argentina en bala y disco. Ese mismo año llegó su segunda experiencia continental, en Arequipa, Perú. 


Con Germán Lauro


“Volví a ocupar el sexto puesto, que para mí no era una ubicación mala, todo lo contrario; yo venía de estar sin competir por más de 20 años y obtener estos resultados y marcas en mi regreso, con algunas lesiones a cuestas, me dejaron conforme. Hoy en día y mirando atrás, puedo lamentarme por no haber formado parte de los torneos mientras ejercí como profe porque no sabía que disponía de una licencia laboral para representar a mi ciudad, provincia o país, pero de ninguna manera reniego de mi decisión porque la enseñanza me regaló hechos y relaciones de vida hermosas que llevaré por siempre conmigo”, valoró. 


Podio (plata) en el Nacional 2013 en La Pampa. El oro fue para la salteña Comeliessi y el bronce para Mónica Regola.


Podio continental 
Tanto empuje, tanto esfuerzo y tanto camino abierto de la mano de su convicción se merecían un podio Sudamericano. “En 2013, en la ciudad de Los Angeles, Chile, se disputó el Sudamericano de pruebas combinadas en lanzamientos de bala, disco y jabalina, a lo que llaman Triatlón. Yo vengo del atletismo amateur, así que imagínate lo que significa para mí ser tercera, subir a un podio sudamericano”, destacó con orgullo.


Podio Sudamericano 2013. Tercera tras dos chilenas en Los Ángeles, Chile


Pero “el súmmum fue haber competido en el Mundial 2013 de Porto Alegre, Brasil. Llegué rankeada en el puesto 18 y terminé en el puesto 18; pero estuvieron las mejores lanzadoras del mundo, un nivel increíble, la mejor técnica del planeta; y todo eso fortificado con un valor humano hermoso. Pude comunicarme con mi rústico inglés y fue divino. Las vivencias recogidas en ese Mundial no puedo explicarlas en palabras; tengo fotos con un argentino que con 99 años fue campeón en los 400 metros, y que lamentablemente poco más de un año después falleció. Había una mujer de 82 años que corría los 100 metros con una velocidad increíble, y que me hizo acordar tanto a mi madre”, destacó con un profundo sentimiento.


La ceremonia inaugural del Mundial 2013


Con Sebastián alonso y Antonio Martínez, los tres tresarroyenses que participaron en el Mundial 2013


“Estos atletas eran todos jóvenes de 80 años, verdaderamente hermoso”, confesó. 


Mundial 2013. Junto a representantes de Alemania, Chile, Gran Bretaña y Australia


El próximo desafío en aquel entonces era el Sudamericano de Colombia, en 2014, “pero problemas para viajar frustraron esa chance; ese mismo año con la gente de Bahía teníamos previsto ir a Uruguay a un GP del Mercosur pero una semana antes sufrí una tremenda lesión en mi mano derecha, que me demandó una recuperación de 10 meses”; pero no había que quedarse parada por su convicción y determinación, “porque para mí esos encuentros o torneos son vida, de esa manera hice amistades de todo el país, lo mismo que en Chile”, la llevaron a resolver tirar con la mano izquierda en el Argentino de Mendoza donde el lanzamiento del disco lo hizo con giro para la izquierda. 

Y la satisfacción que se trajo desde los resultados “fue no haber quedado última que era mi objetivo; terminé sexta entre nueve participantes” valoró con orgullo, aunque un año después en la misma provincia cuyana tuvo revancha coronándose monarca nacional en martillo, temporada donde también fue 1° en el Metropolitano disputado en el CENARD. 


Podio en el CENARD


Multifacética 
El atletismo es el deporte que mejores resultados le dio, la disciplina que le permitió sentirse deportista a pleno durante tantos años, pero su deporte es el vóley. “Soy una apasionada del vóley, no para jugarlo sino para enseñarlo. En todo el 2019 e inicios del 2020 estuve a cargo del minivoley de Villa Mitre en Bahía, pero con esta pandemia tuvimos que dejar todo”. 


Oficiando de jueza en voley


Para Graciela, parece que las opciones de vincularse con el deporte nunca se acaban, ya que ahora también se recibió como masajista deportiva. “Es verdad, esto es lo más nuevo” destacó la misma persona que tanto en atletismo como en vóley es jueza. “En Bahía oficié mucho como árbitro de vóley; mientras que el atletismo me ha permitido tener mayor actividad, incluso en competencias con los mejores exponentes del país”. 


En el Sudamericano 2016, donde fue Ayudante de Jueces


Sudamericano de Arequipa, Perú. Año 2017


Así, en un GP Internacional conoció a deportistas como Germán Lauro, Jennifer Dahlgren, el propio Brian Toledo, todos atletas olímpicos, los más destacados del último tiempo en nuestro país.


Con Jennifer Dahlgren


“Cuando Lauro me dio su bala para pesarla, la misma con la que competía en el circuito internacional, la agarré como si fuera oro, imagínate!!! Con Lauro y Dahlgren tengo fotos; son dos personas bárbaras, muy amables. Hice de ayudante en la prueba de salto con garrocha, una disciplina hermosa para ver pero muy, muy exigente, donde compitió Germán Chiaraviglio; lamento no haberme podido sacar una con Toledo; yo fui juez en jabalina femenina y cuando terminé me tuve que ir en el momento que él empezaba la competencia; una verdadera pena haberlo perdido tan joven y con tanto futuro…” lamentó. 

Sus inicios, sus guías, el orgullo 
Smail, Scolaro, González son algunos de los “profes que nos llevaron a nosotros a hacer querer la profesión y a poder brindarle a nuestros alumnos, atletas, deportistas y competidores, todo el amor que uno puede dar; ellos nos marcaron y guiaron. En mi vida como entrenadora siempre di lo máximo, siempre lo sentí así para que fueran lo más competitivos posibles porque, en definitiva, la vida es una competencia; para mí es un orgullo que Cristina Gagliardi, quien hoy es la doctora del CEF, haya sido alumna mía en el CEF. Sin dudas quiere a ese lugar para convertirse hoy en su doctora, y ahí entiendo que uno algo entregó. Lo mismo con Sabrina Sthempelet, a quien tuve en mis últimos años en la Escuela 1 y hoy es la encargada del básquet en Claromecó; el otro día la saludé por un nuevo progreso conseguido en su club y ella me respondió diciendo que yo era su referente. A mí me falta conocer mucho de básquet, pero si con lo que sé le pude hacer amar el básquet, yo me siento satisfecha, realizada. Es lo mejor que me pasó en la vida. Lo mismo en el vóley con Cintia Martínez e Irene Tiemersma. Estos casos me hacen mirar para atrás y ver que algo dejé, que una persona ame el deporte o la actividad física, te llena”, confesó. 


Con el equipo de Vóley del Colegio Nacional, en el año 1985


“La nota con los hermanos (Ezequiel y Agustín) Sorgue que en este mismo espacio se publicó, me emocionó porque recordaron y valoraron los momentos que pasamos juntos, el trabajo llevado adelante en la Escuela 8. Empecé reemplazando con una suplencia a Liliana Ginestar; entrenábamos afuera, junto a ese increíble árbol que hay en el patio. Hacía frío, las tardes nubladas se ponían bravas pero estos pibes no faltaban, siempre estaban firmes en cada clase, era un grupo como de 15 chicos; por suerte pude ser parte de la formación técnica de todos ellos. Recuerdo que a Ezequiel le insistía para mejorar su técnica, y que un día le dije que él sería llamado para la selección por ser un jugador completo, no sólo por tener un buen remate. Por eso, la emoción que tuve cuando lo convocaron a la preselección fue tremenda; lo mismo con esa foto que me regaló vistiendo la camiseta celeste y blanca...” 

Todos los que conocemos a Graciela sabemos de la constancia, garra, pasión e insistencia con la cual llevó a cabo su rol; pero también siempre descubrimos que detrás de todo había mucho amor. “Y sí, indudablemente, pero también hubo un alto respeto por el trabajo en equipo”, afirmó convencida. 

Más deportes 
El hockey sobre césped también tuvo un lugarcito en su vida. “Tal cual, en el 78 jugué para Huracán; cuando me fui a estudiar mi hermano Pedro agarró los palos y junto a un grupo de amigos hicieron algo lindo en Costa Sud. Estudiando en Olavarría yo viajaba para jugar acá; un muy lindo deporte pero yo tuve que dejarlo porque los golpes en las piernas complicaban mi circulación sanguínea”, reconoció. 


Con el equipo de hockey sobre césped de Costa Sud, en 1983


Ampliando su horizonte deportivo, Graciela jugó “tenis, padle y bochas”, prolongando una ‘herencia’ de familia ya que su padre Héctor fue un gran especialista, y ni hablar de su tu tío Quito Colantonio. “Jugué para Club de Pelota, en torneos locales y especiales que se hicieron en distintas ciudades”, reconoció. 


Trio de Bochas en Club de Pelota en 2013. Junto a Wilfredo Traverso y Susana Bengoechea


También hizo natación en Costa Sud. Haberse criado en el campo, más precisamente en el Paraje el 43 le dio una cercanía y una relación especial con la naturaleza. “Esto nos hizo, a mí y mi hermano Pedro, va, a toda la familia, muy practicantes de la caza y la pesca, como de todos los deportes en general”, es que vienen de una cuna de atletas, “mi madre Ethel jugó básquet en Argentino Junior; mi papá practicaba fútbol y bochas; he hecho de todo porque lo amé, siempre me gustó vivir así”. 


Jornada de pesca en familia


Tantos años compitiendo, enseñando, disfrutando y haciendo que el deporte penetrara en otros corazones y llenara otras almas, le permiten a Graciela mirar para atrás con orgullo y la satisfacción de saber que no ha dejado nada pendiente. 


Claromecó a sus espaldas. Un lugar donde encuentra la paz y disfruta a pleno de la vida


Y también para abrir un espacio, darse tiempo y agradecerle “a todos quienes fueron mis profesores en todas las disciplinas que hice, a todos mis compañeros de escuela como también en el CEF que estuvieron a la par mía en este hermoso camino recorrido. Y agradecerle a la vida porque yo fui una de esas personas que trabajó disfrutando lo que hacía; yo hice lo que siempre me gustó. He disfrutado muchísimo de esta pasión, siempre…” 

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El 43, los estudios, su vida en el CEF        
Comenzó la escuela primeria en “El 43” y la completó en la Escuela 3. “Hasta tercer grado la hice en el campo, y la secundaria en el Colegio Nacional; y si algo me quedó marcado es que como estudiante no fui lo mismo que como deportista (risas). En la primaria todo bien, pero en el secundario siempre me llevé alguna materia, más en cuarto y quinto año, cuando más deporte hacía porque jugaba vóley, hacía atletismo y me encantaba entrenar. Amo el gimnasio, para mi es salud, vida; así que en esa época el estudio no era el principal objetivo”, confesó. 



Habló del Paraje 43 y su voz tuvo una calidez y color especial; allí creció dado que su padre le arrendaba y trabajaba el campo de su abuelo hasta que “yo tuve 15 años, en ese momento se vendió el campo y a mí eso me causó un fuerte dolor porque viví una infancia hermosa en ese lugar, lo amaba; no volví a pasar nunca más por ese lugar hasta el censo del 2001, cuando me tocó ir a cubrirlo junto a Patricia Cortés y con el acompañamiento lógico de mi padre; ahí pude volver a revivir la imagen del abuelo”, acotó emocionada…  

Graciela pensaba estudiar farmacia. “Me gustaba mucho, pero rápidamente me di cuenta que estudiar educación física era lo que más me representaba". 

Por las materias que le habían quedado de quinto perdió un año, por lo que recién en 1980 se fue a estudiar a Olavarría, con el “monitoreo” cercano de su padre, quien la tuvo “a prueba”… 


En el casamiento de dos de los amigos que le dio la profesión: Filu De Cristófaro y Horacio Iriarte, en Rauch. Graciela junto a sus padres


“Roberto Goizueta y Corcho Santa María nos prepararon un buen trabajo para el examen de ingreso eliminatorio que pasamos junto a Sonia Alonso, Juampi Tumini, Horacio Iriarte y Mato Ajargo. La primera materia que rendí y aprobé fue handball con 9,12. Ahí mi papá se convenció y me dio todo su apoyo; en el instituto perdí un año, en vez de 3 me recibí en 4 porque por mi sobrepeso me costó la parte de gimnasia deportiva. Igualmente en ese tiempo que estuve ‘de más’ haciendo práctica de la enseñanza, empecé a trabajar en reemplazo de Silvia van del Hewell y arranqué con vóley en el Club Estudiantes, donde jugaba y era entrenadora. El 8 de octubre del 83 vine a Tres Arroyos, me encontré con Diana van del Hewell, hermana de Silvia, quien me comentó que el CEF necesitaba una profe en gimnasia para adultos; hablé con Carlos Ochandio, le dejé mis datos y él los elevó al Concejo. El día 18 aprobé la materia pendiente y si no fue el 19 fue el 20 de octubre que me habló mi mamá diciéndome que el 24 me tenía que presentar a trabajar en el CEF”, fue todo meteórico; su padre viajó en la Rastrojera a buscarla y de inmediato se insertó en el sistema. 

“Hay gente que dice ‘mucha suerte, mala suerte, quién sabe’… Por eso, yo no sé si el año que debí quedarme para rendir en la secundaria lo perdí; para mí lo gané desde la maduración, lo mismo que ese año de más en Olavarría. A mí todo me encajó justito, todo eso me permitió recibirme y comenzar a trabajar de inmediato en el 83 hasta el 2011, año en el que me jubilé”. 


Un emotivo encuentro junto a sus colegas del CEF


En ese paso por el CEF, además de apuntalar a muchos deportistas, de formarlos con un claro sentido, de transmitirle su pasión por el deporte, a Graciela Rodríguez la reconfortó “todo porque fue mi segundo hogar; viví muchas horas allí; hasta fui regente. Junto a Silvia (Thöstrup) que era directora y la querida Norma Civetta y Corcho que era Inspector, pudimos hacer las extensiones de Orense y después Claromecó; para que luego salieran y se confirmaran en CEF 113 y 148 de ambas localidades; eso te llena el alma. Después se amplió a las extensiones en las escuelas 5, 15, 8 de acá; luego estuvieron Filu (De Cristófaro), Patricia Cortés como secretarias; con Roberto y Corcho se creó la Fiesta del Color... Hubo muchas cosas, pero para uno que estuvo en la cabeza lo más importante son los ‘hijitos’ de Orense y Claromecó; obviamente que hubo un gran acompañamiento de todos mis compañeros que permitieron hacer realidad ese trabajo, formando un grupo humano y de trabajo bárbaro”.