Policiales

Por Enrique Mendiberri LA VOZ DEL PUEBLO

El último día como menor inimputable de un dolor de cabeza para el comercio

06|12|20 10:02 hs.

Robó, amargó, frustró, despertó odios y sentimientos desconocidos para muchos que lo sufrieron, pero finalmente un día se terminó su crédito con la ley. Y fue de una manera absoluta, porque 24 horas antes de cumplir 16 años, o sea, el momento límite que impone la legislación a los menores inimputables para cometer delitos sin consecuencias mayores a una demora en la comisaría, también perdió la libertad. 


Tuvo forma de “medida de protección”, una propuesta que surge desde el Fuero de Responsabilidad Juvenil cuando se agotan las estrategias del Servicio de Promoción y Protección de los Derechos del Niño (SPPN) para trabajar con el menor a los efectos de evitar que continúe inmerso en el delito hasta la edad de punibilidad o susceptible de recibir un castigo o responsabilidad penal (16 años). 

En ese contexto, en su último día como menor de edad inimputable (o sea que no se lo puede aprehender, juzgar ni condenar), fue capturado durante un nuevo allanamiento en su casa, en el marco de la investigación al robo en la confitería La Perla en la madrugada del pasado jueves 26 de noviembre, dos días después de una violenta fuga en la que su madre y hermana terminaron aprehendidas, tras herir a uno de los efectivos de la DDI que fue a buscarlo y dañarles el móvil arrojando piedras para facilitarle la huída. 

Sin embargo, el viernes, no fue detenido por el hecho de La Perla, sino por orden de la Jueza de Garantías del Joven, doctora Verónica Vidal (subrogante), ante la declaración de rebeldía que se había iniciado un mes antes, tras su ausencia a anteriores convocatorias para resolver la medida que el viernes lo envió a Bahía Blanca por 90 días, hasta que se resuelva su alojamiento en un centro con las características que requiere su perfil. 

Una situación judicial que, en su caso, desnuda una contradicción del sistema ya que, si bien no es una detención con la forma del fuero Penal, termina privando de su libertad por 90 días a un adolescente que, a instancias de su inimputabilidad, logró todo un record de 40 robos cometidos en Tres Arroyos en esa condición; pero que a un mayor, por el mismo delito, difícilmente le cueste tantos días encerrado sin condena. 

Así, muchos se preguntan hoy por qué no se aplicó antes ese criterio o por qué no se impone a otros menores en su misma situación. Y es ahí donde precisamente radica la diferencia. 

Una situación judicial que, en su caso, desnuda una contradicción del sistema ya que, si bien no es una detención con la forma del fuero Penal, termina privando de su libertad por 90 días a un adolescente que, a instancias de su inimputabilidad, logró todo un record de 40 robos cometidos en Tres Arroyos en esa condición; pero que a un mayor, por el mismo delito, difícilmente le cueste tantos días encerrado sin condena


Particularidades 
Cuando la consulta se le volcó a una funcionaria del Fuero de Responsabilidad Juvenil, la respuesta a la eventual contradicción que, incluso habría sido manifiesta por el defensor asignado al chico en la audiencia del viernes, giro en torno a una subjetividad basada en que “nada es tan blanco o nada es tan negro” cuando se trata de menores inimputables. 

 Eso es a raíz de que existe una cantidad de matices que, al margen de la normativa que impone el Código Penal, deben evaluarse al momento de tomar una resolución y está relacionada con distintas circunstancias del mundo del menor y, las decisiones que se toman sobre ese chico en particular, a veces no se toman con respecto a otro. 

De esta manera, la medida de seguridad dictada el viernes fue la tercera a la que es sometido este chico. La primera fue enero, duro 90 días, hubo una segunda, que fue denegada, y posteriormente, el SPPN dispuso una guarda en un instituto, de donde se escapaba para cometer hechos delictivos. Luego volvió a Tres Arroyos, donde continuó con su carrera delictiva hasta la antevíspera. 

Hace un mes, la fiscal de Menores, doctora Marina Vizzolini, apeló nuevamente a una medida de seguridad. La jueza Verónica Vidal, aceptó la realización de la audiencia para coordinar sus condiciones, pero el menor no se presentó en las distintas fechas fijadas. 

 Así, fue declarado en rebeldía y se le pidió la última detención para poder realizar la audiencia postergada y resolver qué hacer en el marco de la medida de seguridad solicitada, como finalmente se hizo el viernes. 

El futuro llegó 
Desde ayer, con 16 años cumplidos, si bien va a seguir siendo menor de edad, los delitos que cometa van a ser asumidos de una nueva manera. 

 Antes de los 18 años podrá ser juzgado y hasta declarado autor responsable, pero la pena se la van a aplicar a partir de la mayoría de edad y, de acuerdo al delito, puede ser de ejecución condicional.

 Al mismo tiempo, si el juez entiende que, en el tiempo desde que se lo reconoció como autor responsable y el momento de aplicación de la pena tuvo un tratamiento tutelar favorable, puede resolver aplicarle la pena o no. 

 Por el momento, teniendo en cuenta que la repetición de hechos fue lo que posibilitó el dictado de la medida de seguridad que lo sacó de las calles de nuestra ciudad, hoy la prioridad pasa por evitar una nueva posibilidad de escape en su nuevo lugar de alojamiento. 

Para ello, al momento de elegirlo, se tienen en cuenta las habilidades demostradas en la comisión de los distintos robos en los que fue filmado en Tres Arroyos (afirman que hay imágenes de más del 80 por ciento de las casos), donde a las autoridades les consta que puede trepar paredones de más de dos metros y escapar corriendo con gran capacidad física. Por eso, a la luz de sus antecedentes y las posibilidades que se puedan generar en el futuro, la intención de la Justicia es encontrar un lugar donde no pueda entrar y salir con facilidad.