Parados, Ricardo De Isusi, José Recari, Luis Rocha y Jorge De Isusi; hincados, Mario Carrera, Rubén

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Hockey sobre patines

La gloria de Quilmes en el ‘74

30|11|20 10:04 hs.

Cuando se habla de hockey sobre patines en Tres Arroyos es imposible no hacer referencia al histórico logro del Club Quilmes en 1974. Fueron años de gloria para la disciplina en la ciudad, con jugadores en un altísimo nivel y el público colmando los estadios. 


Pero antes de aquel glorioso marzo del ’74 hubo cimientos que se construyeron, años de crecimiento para que se dé algo impensado en la previa. La llama se encendió en 1950 con la llegada del cordobés Oscar Luis Misana, que reunió a grupos de adolescentes y transformó algo que era un pasatiempo en competencia. En el ’60 Huracán se afilió a la Federación Marplatense, algo que abandonó dos años después. Hasta que en 1968 el hockey resurgió, Quilmes le dio el espaldarazo y el deporte se hizo nacional. 

Por esos años al gimnasio cervecero llegaban los principales equipos de Capital Federal, San Juan, Mendoza y hasta algunos internacionales, incluida la selección argentina (en dos mundiales lo tuvo como arquero a Roberto Carrín). 

Quilmes fue armando un gran equipo, la ciudad tomó al plantel como propio y acompañó de gran forma, lo que desató que en 1974 se concrete el momento más glorioso: el Cervecero campeón de la Copa de Campeones.

Fueron noches imborrables para los que la pudieron ver, para aquellos que colmaron el estadio o siguieron las acciones de alguna manera. El team dirigido por Carlos Mohamed y conformado por Roberto y Rubén Carrín, Luis Rocha, Ricardo y Jorge De Isusi, Mario Carrera, Mario Balbi y José Recari ilusionaba, pero enfrente estaban los mejores del país. 

La competencia se desarrolló a fines de marzo, y a Tres Arroyos llegaron los campeones de las cuatro federaciones: Racing por la Porteña, Andes Talleres por la Mendocina, Concepción por la Sanjuanina y Quilmes por la Marplatense, más Estudiantil de San Juan por haber sido el campeón de la edición anterior. 

A la definición Quilmes llegó un punto debajo de Estudiantil que estaba puntero con puntaje perfecto y siendo el equipo más goleador del certamen. El Cervecero tenía que ganar para dar la vuelta olímpica, y lo hizo. 

Con las tribunas colmadas, el conjunto de la ciudad fue por la gloria. De entrada jugó de igual a igual con el último campeón, con solvencia en la defensa, buen traslado de la pelota y veloces contragolpes que crearon zozobra en el marco estudiantil. El primer gol de la jornada lo hizo Luis Rocha, y enseguida Recari amplió y generó el delirio en la gente que vio que era posible. Los visitantes se encontraban desconcertados, y movieron el banco para buscar respuestas. 

Según las crónicas de la fecha, “no jugo mal Estudiantil, sino que Quilmes no lo dejó armar”. En el segundo tiempo quien amplió y puso el 3 a 0 fue Ricardo De Isusi. Los sanjuaninos se desesperaron, y “con más amor propio que técnica” lograron descantar por medio de Raúl Martinazzo. Más allá de seguir intentando, Quilmes siguió ordenado, concretó la victoria por 3 a 2 y gritó campeón argentino para el deleite del público tresarroyense. 

Fueron días de fiesta para la ciudad, que vio cómo “su equipo” se codeaba con los mejores y se daba el gusto de vencerlo. Por algunos años la actividad perduró, pero a mediados de los ’90 se apagó la llama y recién se volvió a encender hace unos años con la reincorporación de la actividad en Huracán primero y ahora también en el Club Municipal. 

Los campeones 
Días después de terminar el campeonato, La Voz del Pueblo realizó un análisis de los jugadores del Cervecero que lograron el título. Sobre los protagonistas afirmó: 

Roberto Carrín: demostró ser sin ninguna duda ser uno de los mejores arqueros argentinos. Su inclusión en el seleccionado que va a disputar el próximo Mundial, después de las actuaciones que realizó en este certamen, es un hecho que no puede ofrecer discusión. 

Rubén Carrín: se le pueden contabilizar algunos errores especialmente en el partido disputado ante Concepción. Sus arranques hacia el campo rival, lo dejaron en algunas oportunidades desubicado. No obstante, fue el buen marcador que todos conocemos, quitando con firmeza e imponiendo respeto en la zona defensiva. 

Luis Rocha: fue el gestor del juego y a su cargo estuvo el traslado de la pelota. Labor que cumplió con acierto. Un solo error de importancia le costó un gol a su equipo en el partido con Concepción. Fue muy importante en el andar del conjunto y sobre él giró todo el andamiaje quilmeño. 

Ricardo De Isusi: con la “polenta” de costumbre, se brindó íntegramente en todos los partidos que disputó y aportó su cuota de gol. Importante por la velocidad que produjo desequilibrio en las defensas adversarias y porque cerca suyo no pasó un rival sin que sintiera el peso de su marca. 

José Recari: la revelación del torneo. No sintió la responsabilidad de jugar con los monstruos del hockey permitiéndose algunos “lujos” que asombraron a sus rivales. Ya dejó de ser una promesa, para convertirse en una importante figura cervecera.

Jorge De Isusi: no actuó con la firmeza necesaria para este tipo de torneo. Reemplazado por Recari, no tuvo oportunidad de recuperarse.