La Ciudad

Los corralones de Tres Arroyos muestran las dos caras

Un boom de ventas, un boom de faltantes

17|11|20 09:22 hs.

“Con respecto al trabajo estamos mejor que el año pasado, lo complicado que tenemos ahora es el abastecimiento. Hay faltantes en todos los materiales”, dice Maximiliano Alemani. “Si pudiéramos responderles a todos los clientes que vienen a comprar sería un segundo semestre espectacular”, cuenta José Alvarado. “Para la construcción es un momento súper bueno, pero no hay insumos para vender”, aporta Daniel Codagnone.


Tres Arroyos no escapa a la realidad que vive la construcción en gran parte del país y muestra las dos caras de la moneda: alta demanda y entregas a cuentagotas. 

El coronavirus y la inestable economía argentina son los factores en común que tienen las dos cuestiones. “La situación es la misma para todos, la gente demanda materiales de construcción, pero lamentablemente las fábricas no están entregando o están entregando a cuentagotas”, indica José Alvarado. 

“La explosión de la demanda fue allá por julio, la gente empezó a querer más materiales, algo que yo relaciono con la aversión que tiene por el peso, nadie quiere ahorrar en pesos. Mientras que el problema con la oferta viene dado principalmente con el coronavirus. Las fábricas tienen que cerrar cuando tienen casos positivos y eso retrasa la salida de la mercadería”, agrega el empresario de Alvarado S.A.

A comprar 
“Veníamos mal, con falta de ventas, y la actividad comenzó a mejorar justo antes de la pandemia. Una vez que terminó el aislamiento estricto, a mediados de abril, empezó una demanda muy importante. Al principio pensamos que era porque habían estado para las obras por la cuarentena, pero no fue eso porque cada vez tuvimos más demanda”, cuenta Maxi Alemani. “Y de a poco se empezó a complicar la entrega de materiales. Hoy estamos con mucha demora en recibir los productos. Faltante hay en ladrillos, en hierro, en chapas y en algunas cosas que dependen de esos rubros”, completa. 

Con 26 años en el rubro, Codagnone no recuerda haber atravesado un momento como este. “Nosotros vamos a buscar cal con turno, así y todo, el camión tiene que esperar cuatro o cinco días”, cuenta el titular de El Corralón. “Entre los tres corralones (en alusión a Alvarado y Alemani) nos prestamos los materiales. Pero llegamos ahora a un momento que ninguno tiene. Hoy no tenemos ni cemento ni cal”, asegura. 


Tras varios años en baja, la actividad de la construcción se reactivó en el verano. Pero la gran explosión llegó en el invierno


En ese caso, el principal motivo del faltante fue el contagio que sufrió en Olavarría parte del personal de la fábrica Loma Negra hace un par de semanas. “Ayer ya nos avisaron a los tres corralones que los turnos que teníamos de entrega para esta semana se postergan”, indica Codagnone. 

Respecto a la demanda, la gente que tiene un resto para ahorrar está imposibilitada de comprar dólares, entonces apuesta por materiales para la construcción para resguardarse con alguna inversión. También están los que compran electrodomésticos u otros productos. 

A eso se le suma que, por ejemplo, durante muchos meses nadie pudo viajar, entonces esas personas tienen más capacidad de compra. Fueron muchos, ante ese escenario, que también se decidieron a hacer refacciones y arreglos en sus casas, obras que venían siendo relegadas. 

Con el agregado de que al estar más tiempo sin salir, también muchos quisieron mejorar sus viviendas para pasarla mejor. “Hoy (por ayer) tengo para mover 42 contenedores, que no llego porque con los tres camiones no puedo hacerlos a todos. Pero es un indicador de que muchísima gente está haciendo refacciones y limpieza de sus casas”, cuenta Codagnone. 

Sin venta anticipada 
La falta de materiales obliga a que los corralones cambien sus estrategias de venta y también que vean resentida su eficiencia. “En este momento atendemos las obras todo lo que podemos, pero no estamos generando acopio. Antes el comprador podía venir, comprar y retirar la mercadería cuando la necesitara. Eso lo suspendimos porque no sabemos si en ese momento que lo necesite vamos a tener la mercadería. Sí podés venir y llevarte todo lo que quieras de lo que hay. Pero ya no vendemos en forma anticipada”, explica Alvarado. 

“Antes lo normal era que pedías ladrillo y lo tenías de un día para el otro. Hoy rogamos que cada fábrica nos entregue uno o dos viajes por semana. Estamos en una situación crítica. Y eso nos genera ineficiencia, porque al no poder comprar todo lo que necesitamos, a un cliente le tenemos que llevar dos o tres pallet por semana en lugar de llevarle 10 una sola vez. Se me multiplica el reparto”, cuenta Alemani. 

Y claro que esta alta tensión entre la escasa oferta y la alta demanda empuja lo precios para arriba. “En dos semanas la chapa pasó de valer 1100 pesos a 1800, y de todas maneras tenés que tener suerte y que te la entreguen”, se lamenta Codagnone.

Ni que hablar del ladrillo hueco, producto que desde el invierno se recibió de especie en extinción. “Lo más preocupante de la situación es que no tenemos certezas. Hay productos que hacés el pedido y te dicen que tenés 30 días de espera. Pero si llamas a los 30 días te dice que no pueden hacerte la entrega porque les agarró coronavirus y tuvieron que parar una semana… Entonces vos no podés cumplir con los compromisos que asumiste. Es muy complicado, porque, por ejemplo, si no me entregan cemento, yo no lo puedo resolver”, explica Alemani.

“La falta de información por parte de los proveedores, que no saben lo que va a pasar mañana, los lleva a restringir más las entregas, y eso termina de generar el combo que estamos viviendo”, resume Alvarado.