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Por Martín Orsili

Facundo Quiroga, un Maestro que llevó al ajedrez de Tres Arroyos a ser Internacional

10|11|20 18:31 hs.

El ajedrez y Facundo Quiroga están unidos desde hace más de medio siglo. Algo que nació en su casa, de la mano de su hermana una vez que estuvo engripado, se convirtió en su gran actividad de la vida. Apasionado por el juego, profesor de más de 20 maestros, Maestro Internacional y un gran representante de Tres Arroyos en cada lugar que le tocó ir a competir o a enseñar.


Radicado en Buenos Aires hace más de cuatro décadas, la conexión con su ciudad no ha cambiado, es un lugar de paso obligado, para visitar amigos, tomar un café en los lugares de siempre y hasta compartir algún tablero. Con una personalidad muy dispuesta a charlar, contar y una memoria envidiable, el repaso de su historia sería casi eterna, pero sin dudas sus anécdotas y vivencias son tan ricas como su nivel de ajedrez, el mejor de la ciudad por muchos años y que lo convierten en un orgullo para Tres Arroyos. 

Las “culpables” de que Quiroga conozca el ajedrez fueron su hermana y la casualidad, porque durante esa gripe cuando tenía 8 años plantaron la semilla, que tardó cuatro años en germinar. Hasta los 12 no volvió a tocar un tablero, la cancha de básquet del Club Huracán era su lugar, ya que era un apasionado por la pelota naranja y desde muy chico tiene su altura actual. Hasta que tres ataques al corazón hicieron preocupar a toda su familia y de ahí sí el ajedrez pasó a ser su deporte, haciendo que la semilla crezca hasta los lugares más alto y prestigiosos de Argentina. 



Los inicios 
De chico Facundo Quiroga vivió en el Barrio Obrero, y luego junto a su familia se mudó en reiteradas ocasiones, entre ellas a la calle Reconquista, luego a Derqui frente a Argentino Junior, Maipú 370, Suipacha y Brandsen. Tras sufrir los ataques al corazón, “en la pileta de Huracán el primero y después dos veces en una cancha de básquet”, Facundo Quiroga concurrió al médico y éste le “prohibió todo tipo de actividad física”, recordó. Pero él era una “loco por el deporte”, y rápidamente comenzó a concurrir a los clubes que tenían tableros, peones y reyes. 

De niño iba a todos los lugares que había ajedrez, Club de Pelota, Costa Sud, Huracán, Quilmes con el doctor Fontán y el ya desaparecido Círculo de Ajedrez. La actividad en esa época era mucho más activa que ahora. “En Tres Arroyos de joven era espectacular”, aseguró sobre la práctica de ajedrez. “Empecé a jugar. Jugaba en dos o tres clubes a la vez, en Club de Pelota, Huracán y Costa Sud”, explicó sobre sus inicios, y también aclaró que tuvo más de un maestro; “unos cuantos, todos querían que aprendiera”, aseguró. Entre esos profesores que le dieron las primeras armas, y aclarando que se “disculpa si alguno no fue nombrado”, recordó “al Vasco Ezcurra de Costa Sud, Rudolf Bjerring de Huracán, los dos locos por el ajedrez, y Gustavo Fernández”. 

Con 14 ó 15 años tuvo su debut, y ahí ya le veían algo especial, ya que “me invitaron sin jugar los torneos previos de Tercera y Segunda, directamente a un torneo de Primera”. En su estreno contó que le fue bien, y así fue que siguió en las competencias en Tres Arroyos y también en Juveniles con algunos viajes. 

Entre los distintos destinos que tuvo en su etapa como menor de edad, jugó en Mar del Plata, Necochea y también un Nacional Juveniles en Gualeguaychú. En ese proceso también inició su otra faceta, la de enseñar, ya que con su corta edad dio “algunas clase de ajedrez cuando iba a la escuela secundaria en el Colegio Nacional”. 

Sobre los viajes, recordó que en Mar del Plata le tocó conocer “a grandes maestros, los dos o tres grandes jugadores del mundo de ese momento”, entre ellos Miguel Najdorf, con quien luego continuó teniendo una gran relación. En la Feliz paraba en el hotel de Luz y Fuerza, ya que su papá trabajó en la Cooperativa Eléctrica, y disputaba los torneos abiertos más importantes que había. 

Por esa época también representaba a Tres Arroyos en los torneos Playas de Necochea, donde formaba equipo con “Jorge Liébana, Carlos Pozzoni, Justo Fernández de Club de Pelota y Víctor Herrera que fue uno de los jugadores más fuertes de Tres Arroyos”, mencionó. A esa competencia iba “con don Rudolf, con el Vasco. Me acuerdo de todos como si fuera hoy, pero no puedo nombrar a todos”. 

Mientras que otro de los torneos que aún brillan en su memoria con sincera felicidad es el Campeonato Juvenil Argentino de 1972/1973. Ir a Gualeguaychú fue una difícil decisión, ya que tuvo que resignar su viaje de egresados, pero lo hizo convencido y entró “bastante bien para el conocimiento del ajedrez que tenía”. En ese viaje lo acompañó “Rossi, el Vasco Ezcurra y Gustavo Fernández, y tuvimos que cruzar en balsa el río porque no estaba el puente todavía”, graficó. La competencia fue muy fuerte, y “casi todos los que jugamos ahí después fuimos maestros, incluso salieron grandes maestros y campeón mundial juvenil después de ahí”.

A Buenos Aires 
Con 17 años se planteó una nueva disyuntiva, mudarse a Buenos Aires o al Valle de Río Negro. Y la forma de decidir su destino fue, increíblemente, definida por la suerte: “Tiré la moneda, salió Buenos Aires y me vine para acá”. Así dejó su idea de ir a Río Negro a estudiar biología marina, algo que su mamá no quería, y salió para la capital para anotarse en Medicina. “No me manejé como lo usual. Yo me vine a estudiar a la facultad y trabajé esporádicamente de empleado”, explicó. Pero su trayectoria en la universidad fue muy corta: “Hice el tríptico y rendí un solo final, el de Anatomía, me lo tomó el decano de la facultad que era el que más sabía de Anatomía en Latinoamérica, de casualidad. Me tuvo que poner 10, le digo ‘bueno, muchas gracias’ y me dice ‘¿cómo sabe tanto?’, le digo ‘porque le quiero demostrar a mis viejos que puedo ser médico, pero que no me interesa. Ahora que usted ya firmó no piso más acá’…”. Su idea estaba clara, “como era menor necesitaba alguna causa para estar en Buenos Aires…”, explicó. 

Ya en la capital, comenzó un nuevo camino, formó una familia y creció de gran manera en el ajedrez, al punto de llegar a ser Maestro Internacional y jugar los torneos más importantes del país y fronteras afuera también. Por otra parte le sumó sacrificio, ya que “siempre fui para el ajedrez muy estudioso, siempre fui muy aplicado”, y le agregó “mucha gimnasia”. Sobre esto detalló: “Casi todas las cosas que hice desde los 18 años hasta ahora eran para fortalecer el ajedrez, hice muchos ejercicios de resistencia, tenía días de 10 horas de gimnasio, pero no de pesas y eso, ejercicios de resistencia física, para fortalecer la voluntad y resistencia mental”. 

A la par del ajedrez trabajó, fue mozo de un café de ajedrez, luego tuvo uno, pero aclara: “También he hecho otras cosas aparte del ajedrez. Por supuesto que las otras cosas tenía grandes chances que me vaya mal, en ajedrez... cuando haces lo que te gusta no te importa si te va bien o te va mal”. 





Maestro Internacional 
Lo habitual en el ajedrez es que los jugadores logren su título de Maestro Internacional de jóvenes, pero Facundo Quiroga también rompió ese molde, y se convirtió en el único MI tresarroyense a los 43 años y “con siete hijos. Hay que hacerle un monumento a mi señora”. 

Aclarando que era un objetivo personal, contó que hizo promesas consigo mismo, “y las cumplí, hice dos o tres promesas y las cumplí. Me mentalicé tanto que es el día de hoy que las sigo realizando y yo cumplí con lo que pacté conmigo mismo”, relató. 

Sobre cómo fue esa proeza, detalló: “Durante dos meses hice alto rendimiento deportivo de verdad, 12 horas por día todos los días y conseguí la tercera norma para ser Maestro Internacional, ya tenía dos y me faltaba una, y la hice a los 43 casi”. 

Quiroga tenía su idea clara, ya que con su rendimiento en los torneos y sus puntos de ELO pudo obtener a mediados de los ‘90 el título de Maestro de la Federación Internacional de Ajedrez. “Es un logro muy importante, es cuando llegas a los 2300 de ranking ELO. Pero yo no lo quise, lo tuve porque llegué a 2460 de ELO que era un montón, estaba entre los 10 mejores del país. Pero ese título no lo quería, quería el título de Maestro Internacional”, afirmó. 

El país y el Mundo
Entre los torneos más importantes donde estuvo Facundo Quiroga y llevó el nombre de Tres Arroyos, se destacan cuatro finales del Campeonato Argentino. “Es más difícil clasificar para la final que la final propiamente dicha”, aclara, y con razón ya que los cuatro mejores jugadores de Argentina lo hacen de forma directa y el resto deben disputar una clasificación con una gran cantidad de jugadores. 

Sobre su experiencia en la competencia de mayor relevancia a nivel país, indicó: “Es un torneo que juegan muchos jugadores y es terrible, la clasificación de la semifinal es terrible, pero el nivel de juego de la final es otra cosa. Jugué cuatro finales, jugué en Villa Martelli en el ‘98 que fue donde hice mi título, me lo entregó el trofeo el Japonés García que era el intendente de Vicente López; después jugué otro en La Plata en el 2008 y jugué dos que eran abiertos, uno que se jugó en la Bolsa y otro en el Club Argentino”. 

Mientras que en Mar del Plata disputó el Abierto Internacional, con un gran nivel y trascendencia en los medios más importantes del país. “Jugué el Torneo Abierto más fuerte de los últimos años, en la última rueda en la mesa 1, en la novena rueda, con Larsen, mi amigo, el que ganaba se quedaba con el torneo. Y en la mesa 2 jugaba el número 1 de Brasil y el número 1 de Perú. Perdí, si ganaba era famoso (risas). Se jugó en Luz y Fuerza de Mar del Plata”. 

Más allá del primerísimo nivel que pudo jugar, aclara que no puede destacar un torneo que haya participado ya que por su pasión le “resbalan los resultados”, y esto le sucede “desde chico”. Esta forma de ver el juego la grafica del siguiente modo: “Sufro más cuando juega algún chico que entreno. Para los maestros mayores hay torneos Supra, yo no los juego, yo sigo jugando con los jugadores fuertes, jóvenes, algún día quizás juegue, pero nunca quise jugar los torneos esos. Si me cagan a palos mejor porque es que jugaron bien. Sigo jugando o juegan conmigo, me gusta así el ajedrez a mí, no me tomé nunca a pecho el sentido de perder. A mí me preocupa la posición, antes me pasaba dos o tres días sin dormir por una posición, ahora eso se resolvió con las computadoras…”, indicó el tresarroyense que se convirtió en Maestro Internacional y jerarquizó el ajedrez de Tres Arroyos hasta ponerlo en el primer plano nacional.


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Datos personales

Nombre completo: Facundo Quiroga. 
Fecha de nacimiento: 16 de julio de 1957. 
Estado civil: casado con Eva Jacinta Beatriz Gómez. 
Padre de: siete hijos. 
Apodo: varios, “en todos lados me bautizan”. 
Jugada favorita: Defensa Siciliana variante Najdorf. 
Pieza favorita: los peones. 
Otro deporte: el básquet, “sin dudas”. 
Deseo personal: “Que se resuelva todo esto en lo que estamos metidos (por la pandemia)”.

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“Para mí es un juego” 

“Yo he sido apasionado por el ajedrez, pero uno va madurando y para mí es un juego”, respondió Facundo Quiroga a la hora de definir el ajedrez, y amplió: “Se puede practicar como deporte y se puede estudiar como ciencia, pero para mí es un juego, se pierde y se vuelven a poner las piezas, desde chico nunca lo tomé competitivamente, jugaba sabiendo que es mejor ganar pero nunca porque perdía me hacía mala sangre, al contrario, me ganaban y me reía. A mí me lo que motivaba jugar eran las dificultades que uno tenía que resolver para poder llegar a la verdad del tablero”. 

Atareado con la enseñanza a jugadores de todas las edades, desde niños hasta a adultos mayores, aclara que tiene “amigos que no son del ajedrez, pero mis amigos son del ajedrez”, dejando en claro la importancia que tiene la disciplina en su vida. Y a la hora de hablar de la enseñanza, destacó que formó a cerca de 20 Maestros, entre ellos Jorge y Deysi Cori Tello de Perú -ambos Gran Maestro Internacional-, Alex Cuevas que es el maestro más joven de Argentina y Florencia Fernández, la ganadora de los últimos cinco Campeonatos Argentinos de mujeres, pero no se olvida de dos alumnos de Tres Arroyos, como Candela Lozano y Matías Viera, “un orgullo para mí”.



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La relación de Quiroga con Miguel Najdorf 

Una de las personas que cobijó a Facundo Quiroga en Buenos Aires fue Miguel Najdorf, ese Gran Maestro Internacional polaco nacionalizado argentino que está considerado como uno de los mejores jugadores del Mundo. Facundo lo conoció en Mar del Plata, en esos viajes de joven, pero en la capital “hicimos más trato, nos veíamos todos los días”, especificó. Y sobre su relación agregó: “Fue una cuestión que los dos éramos apasionados por el ajedrez, entonces él no tenía paciencia para enseñar y conmigo sí, a mí me comentaba o me enseñaba. Le di mucho valor mientras vivió, como me gustaba el ajedrez te imaginas Najdorf, de lo mejor del mundo y todos los días en el café charlando y jugando partidas, no solo conmigo, con medio mundo lo hacía. Podíamos estar horas. Me ayudó en mi formación, pero realmente yo me hice a los ponchazos”.


Miguel Najdorf


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Un jugador agradecido

Siempre pendiente de lo que sucede en Tres Arroyos y en contacto permanente con los jugadores de la ciudad, a la hora de hacer una mención, Facundo Quiroga expresó: “Un agradecimiento a toda la gente que hace posible la realización de los torneos del CRECE y muy especialmente a las autoridades municipales. Siempre que ido a gestionar algo para el ajedrez en Tres Arroyos el intendente Sánchez dijo que sí”.