“Al ser tan hincha del club no he disfrutado tanto de mi etapa como jugador ni como entrenador”

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Ascendió como jugador y fue campeón cinco veces como DT

Alberca, referente como jugador e ídolo como DT

09|11|20 22:06 hs.

En Indio Rico hablar de fútbol es hablar de Once Corazones. Y si nos referimos de una persona ilustre que fue fundamental en el crecimiento futbolístico de la institución, Ariel Alberca es símbolo del Azul. 


Primero como jugador, donde arrancó en Segunda a mediados de 1980, fue parte del ascenso de 1993, defendió la camiseta de su club en Primera hasta el 2002 y luego convirtió al club en el más respetado de la Liga en la década de 2010 siendo el técnico en los cinco títulos del año entre 2010 y 2016. 

Toda su vida ha transcurrido a la par del club del cual es hincha, y aunque dice que sabe “muy poco de la institución en sí” ya que lo de él “siempre fue la semana, primero como jugador y después como entrenador”, es parte de la historia del club, y de la grande. 

También es hincha, y por ser “tan hincha” le ha costado disfrutar sus dos facetas, ya que “por ahí te cargas de una responsabilidad en donde te duele demasiado perder y le saca lo lindo que tiene el fútbol que es poder disfrutar”. 

Una linda charla de Ariel Alberca con La Voz del Pueblo para repasar sus inicios, su etapa como jugador donde a excepción de 1991 donde jugó para Ferro de Tandil siempre se vistió de Azul, su primera experiencia como DT y el momento más glorioso de Once Corazones, los cinco títulos del año en Primera División.

El comienzo 
En Indio Rico la pelota es la mejor amiga de los chicos, pero la escasa población siempre fue una dificultad para que Once Corazones pueda tener divisiones inferiores. Es por eso que Ariel Alberca debutó primero en Segunda que en inferiores, donde solo jugó un año con 17 años cuando se logró armar una categoría con Juan Escobar y Raúl Rodríguez como entrenador. 

Nacido en 1969, en su etapa de menor participaba de forma esporádica en torneos de la zona y también a nivel secundario con el colegio de Indio Rico. En inferiores tuvo la particularidad que arrancó como defensor central y terminó como delantero, mientras que también disputó el Torneo Beccar Varela representando a la selección de Tres Arroyos que en ese momento estaba a cargo de Gustavo Parra.

“Se jugaba a nivel provincial. Llegamos hasta semifinales que nos eliminó Coronel Suárez y tuve compañeros como Pablo Camino, los dos Gustavo Coronel, el de El Nacional y Bobby, Gustavo Suhit, Gustavo D'Annunzio, Sergio Arámbulo, Néstor Loustau, Toly Andreasen, Mario Díaz, Nelson Espinosa, Beyuk, había muy buen equipo, me estoy olvidando de varios. Después seguimos frecuentando a través de los años en el fútbol", contó. 

En Cuarta su paso fue corto, “creo que jugué tres partidos”, y luego llegó el turno del plantel superior. “Tuve la suerte de jugar en Segunda División, debuté con 16 años. Fueron cuatro o cinco años hasta que tuvimos la suerte de ascender en el ’93. Había chicos que teníamos la suerte de ser tenidos en cuenta y nos llevaban de muy chicos a jugar en categorías superiores", describió. 

En Segunda 
En sus primeros años en Segunda División Once Corazones fue protagonista, “en el 89, 90 y 91 tuvimos la suerte de pelear torneos”, recordó. Luego llegó el 92, donde repitieron una buena temporada pero quedaron afuera de la Liguilla ya que la Liga le otorgó los puntos a Claromecó que debía enfrentar a Echegoyen que estaba suspendido y aunque ganaron no lo pudieron superar. “Fue bastante especial porque llegamos con bastante bronca y se dio el partido con Olimpo (ganó Once 1 a 0 con un gol sobre la hora de Alberca)”. 

Al año siguiente tuvieron revancha. “Hicimos una gran campaña, perdimos un solo partido, fuimos punteros prácticamente durante toda la temporada. Peleamos palmo a palmo con Colegiales, chocamos en la anteúltima fecha en Indio Rico y ganamos 5 a 0. Sacamos 2 puntos y necesitábamos un empate para ascender, y empatamos en Chaves con Ciclista en la cancha de San Martín”, explicó Alberca. 


Con la Azul. Ariel Alberca (quinto de arriba) con la camiseta de Once Corazones



Sobre las sensaciones describió: “Fue extraordinario porque nosotros nos criamos en el ascenso, nuestro sueño era ascender. Por ese entonces el fútbol de Tres Arroyos era muy fuerte, recuerdo que cuando termina la fiesta de los campeones pensábamos 'el año que viene tenemos que volver a festejar el permanecer en la categoría'. Ya permanecer era un hecho significativo, había equipos fuertísimos, todos con jugadores foráneos. Cuando ascendimos éramos 3 jugadores titular de Indio Rico, el resto eran todos de otras ligas". 

En Primera
Tras el ascenso en 1993 Once no volvió a descender, siendo protagonista en la lucha por el título pero también teniendo que defender su lugar en el Permanencia. "Yo jugué en el 94 el primer año hasta el 2002 que sufrí la rotura de ligamentos y me tuve que ir en camilla”, contó Alberca, que sobre su retiro describió: “Fue bastante triste la despedida. Un partido contra Independencia, una jugada con Martín Jiménez de esas situaciones casuales que se dan y termino con una rotura de ligamentos, tenía casi 34 años y se terminó la carrera deportiva”. 


Con Ariel Alberca como DT, Once ganó en 2009 el Apertura de Primera División, su primer titulo


Sobre los años en el círculo superior, el defensor central recordó: “El primer año fue buenísimo porque sabíamos lo complicado que iba a ser mantener la categoría, de hecho llegaron 13 o 14 jugadores, costó bastante ensamblar el equipo y terminamos redondeando una muy buena campaña detrás de los cuatro grandes de la ciudad de ese momento que eran Huracán, Quilmes, El Nacional y Boca, terminamos quinto en la general”. 

En el 95 jugaron el Permanencia ante Copetonas y en el 96 disputaron el Torneo del Interior sin ser campeones del año, aunque Alberca se lo perdió por un desgarro crónico en el gemelo. 

En el 97 Once quedó a un paso del festejo, algo que quedó en poder de Quilmes. “Dio mucha lastima no poder ser campeón, coincidieron Alvarez Castillo, Valverdi, Montenegro, Guevara, había un equipazo”.

Al año siguiente nuevamente les tocó jugar el Permanencia, esta vez ante Cascallares donde lo superaron en tres partidos. Y los años siguientes fueron de mitad de tabla, sin sufrir pero sin poder conseguir sumar una estrella. 

Como DT 
Tras la lesión en el 2002 Ariel Alberca tuvo su primera chance como entrenador de manera muy rápida, ya que ese mismo año la dirigencia le ofreció el cargo. “El club hizo una especie de transición y me da la posibilidad de dirigir el torneo Interligas. Nos fue bien, perdimos en semifinales por penales y al año siguiente dirigí Tercera, que fuimos campeones del año, y Primera que llegamos con chances a la última fecha que perdemos en Chaves con Independencia 2 a 1 (el Ventarrón fue el campeón). Después jugamos un Master que lo jugaban los primeros cuatros equipos, lo vuelve a ganar Independencia, nosotros quedamos subcampeones y ganamos el derecho de participar del Torneo del Interior, lo jugamos y no pasamos la zona”, y ahí cerró su primer ciclo como entrenador. 

Los años más gloriosos 
En 2008 Alberca retornó al banco de Once Corazones, y puso en marcha el proceso más glorioso del club en sus 63 años de vida. Asumió con el equipo complicado con el descenso, y comenzó a formar un plantel que luego llenó de orgullo a todo Indio Rico. “En Tercera perdemos la final del año con Huracán, y en Primera hacemos un Apertura más o menos y un muy buen Clausura, terminamos subcampeones, salvamos la categoría y terminamos redondeando un buen año", recordó sobre el 2008. 

Mientras que en el 2009 llegó la primera vuelta olímpica de Once en Primera División. “Tuvimos la suerte de ganar el Apertura, estuvimos muy cerquita en el Clausura y se nos escapa la final del año con Huracán”, contó. 

Sobre cómo se dio el proceso, Alberca reconoció: "Sinceramente empieza algo que jamás pensamos que podía darse de esa manera o que tuviera tanta continuidad en el tiempo”. 

En 2009 accedieron a la final del año y el título se lo quedó Huracán: “En el tercero nos ganan 3 a 2 con un gol sobre la hora de Ciccioli. Te vas con la tristeza de decir 'cuándo tendré la posibilidad de jugar otra final'. Y resulta que a los tres meses estábamos jugando la final del Preparación, la ganamos, y ahí sí empezó un poco el derrotero de jugar finales permanentemente y de tener la suerte de ganar más de lo que se perdió. Cosas lindas que se disfrutaron y hoy con el paso del tiempo se valoran cada vez más". 

En 2010 fue el primer título del año de Once Corazones, en el 2011 fueron protagonistas y luego cinco años consecutivos de jugar la final del año, con cuatro títulos. "Ganamos 2012 y 2013 y después 2015 y 2016. Se nos escapa el campeonato del 2014 con el gol de Juancito Fritz a los 93 o 94 minutos, que podrían haber sido cinco campeonatos en fila”, afirmó. 

Por esos años, Alberca aseguró que “sentíamos el reconocimiento del resto. La Voz del Pueblo hacía las encuestas a principio del año y nosotros generalmente aparecíamos como el equipo más respetado y eso te llenaba de orgullo porque es el mejor reconocimiento que podés tener. Era muy lindo”. 

En 2017 Alberca dirigió su último año, donde nuevamente fue protagonista, mientras que luego le dejó su lugar a Guillermo Torlaschi y en este 2020 había vuelto pero la pandemia le impidió dirigir de forma oficial. “Era una desafío importante, y el desafío más grande era saber cuando fueran tres o cuatro fechas si iba a estar arrepentido o no de haber vuelto al fútbol de Primera División", reconoció el técnico más ganador de la historia de Once Corazones. 

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A nivel nacional
A Ariel Alberca también le tocó dirigir a Once Corazones en el proceso más glorioso a nivel nacional, en el 2011. “Estuvimos a nada, se nos escapó por poquito que fue el año del primer Torneo del Interior que llegamos a semifinales, eran 324 equipos divididos en zonas y nosotros llegamos a la semifinal de una de las zonas, quedamos entre los 20 mejores, perdimos en Alvear. Era toda una aventura por ese entonces, los dirigentes decían 'si ganamos vamos a estar contentos y si perdemos también' por el tema económico”. 

Al año siguiente volvieron a participar, superaron la fase de grupos y cayeron con El Fortín de Olavarría que “era uno de los grandes candidatos a ascender. Empatamos 2 a 2 en Indio Rico y nos ganan 1 a 0 allá”. Mientras que tras conseguir los títulos de 2013, 2015 y 2016 Once decidió no participar.   

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Con los más chicos
En su etapa sin dirigir a la Primera de Once Corazones, Ariel Alberca puso en marcha otro proyecto: el de las inferiores. Primero trabajaron con la escuelita, y el año pasado hicieron el debut en las divisiones inferiores dela Liga. "Era un proyecto que había iniciado con Alejandro Copló y Maciel San Román en 2018 y en 2019 pudimos continuar con Joaquín, mi hijo”, describió. 


Ariel Alberca dirigió el año pasado junto a su hijo Joaquín la Predécima de Once Corazones en el torneo Oficial de la Liga de Tres Arroyos (Facebook Dale Once)


Sobre cómo fue ese trabajo, relató: “Jamás había tenido experiencia con chicos tan chiquitos, realmente termine sorprendido, fue una experiencia hermosa que pudimos compartir con los chicos, los papás de los chicos, realmente fue una situación que me gustó mucho y superó mis expectativas. Había estado un par de años acéfalo en inferiores y se jugó con una sola categoría que era la más chiquita y se terminó haciendo una campaña bárbara, se quedó a nada de entrar a la Liguilla final. Eran sensaciones nuevas para los chicos y muy reconfortante paranosotros por un montón de situaciones, por cosas que decías y veías reflejadas en los chicos, el grado de compromiso. Fue un año bárbaro, de aprendizaje mutuo”. 

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Agradece
Tantos años dedicados al fútbol obligan a hacer un reconocimiento, y en esas palabras Alberca se acordó de su familia. “Vos podés dedicarle tanto tiempo al fútbol siempre que estés acompañado por tu familia, sino no es posible. A mí me toca hoy por hoy tener la suerte de poder compartir la semana de entrenamiento con mi hijo Joaquín, es un placer y es un sueño y trato de disfrutarlo. Y después un agradecimiento grande a mi esposa Sofía y a mis tres hijos, Melina, Joaquín y Lucía”. 


Un merecido reconocimiento de Once Corazones para Ariel Alberca


Mientras que por el club, “agradecer tanto a la gente como a los dirigentes por el respeto durante tanto años, siempre fue un orgullo trabajar en Once y ha sido espectacular”. 

Y el recuerdo permanente de dos personas que ya no están, Jorge Torres que fue dirigente de Once, pero antes lo tuvo como entrenador y luego terminó formándose una amistad, y Raúl Gil, que fue su ayudante en su etapa como DT y ya no está desde el 2014, aunque se mantiene vivido en su recuerdo permanente.