Deportes

Entrevista a Roberto Calles

“El fútbol es prácticamente mi vida”

25|10|20 19:34 hs.

Por Alejandro Vis

Roberto Calles está vinculado al fútbol desde chico y desempeñó diversas funciones en un deporte que lo apasiona. Fue jugador, director técnico, coordinador de inferiores y actualmente reside en Mar del Plata, donde es agente de la empresa Football Capital. Realiza un seguimiento de juveniles, para brindarles la oportunidad de intentar llegar al fútbol profesional. 

Nació en Tandil, donde dio sus primeros pasos como jugador. El fútbol le ha permitido radicarse temporalmente en muchas ciudades, entre ellas Gonzales Chaves y Tres Arroyos. 

En un diálogo con La Voz del Pueblo, describe sus experiencias, habla de la necesidad de dar acompañamiento a los adolescentes, la conducta que se requiere para llegar a ser profesional y de los amigos, un legado que le dejó su paso por numerosos clubes. 

Primera etapa 
Sus inicios tuvieron lugar en Ferrocarril Sud en 1972 y debutó en Primera División a los 16 años. “Fue el club de mis orígenes hasta que pasé en 1977 a Independiente, cuando llegó Arturo Petrillo y revolucionó un poco el fútbol de Tandil. Después me sumé a Loma Negra de Barker, por un período de tres años”, recuerda. 



Aunque con una menor dimensión, la entidad de Barker creció en forma paralela al equipo Loma Negra de Olavarría, que por entonces era una verdadera potencia, a partir de los recursos y la fortaleza económica de la empresa conducida por Amalia Lacroze de Fortabat. 

Roberto Calles fue capitán del plantel de Barker. Desde las inferiores había sido volante central, pero Loma Negra tenía la necesidad de reemplazar a uno de los referentes, Carlos Feriozzi, quien era marcador central. “Le tomé el pulso al puesto, terminé jugando un montón de años de primer y segundo marcador central”, explica sobre el cambio de posición en la cancha. 

En Chaves 
En 1984 formó parte de Deportivo Independencia, convocado por Alberto Arozarena, un técnico de Tandil; “ahí compartí plantel con Guillermo Rivada, nos conocimos y quedó una linda amistad”. A Independencia también se incorporaron ese año otros jugadores provenientes de Tandil: Néstor Díaz, Eduardo Deshusse y el arquero Oscar Pilas; “habíamos sido compañeros con Díaz en Ferrocarril Sud desde los inicios en inferiores hasta Primera, con Deshusse y Pilas jugué en Independiente”, relata. 



Ganaron el Torneo Preparación y el partido definitorio fue en Tres Arroyos ante Huracán; “ese Torneo Oscar Pilas atajó tres penales y yo tuve la suerte de convertir un penal que fue decisivo. Nos dieron un gran recibimiento cuando volvimos, la gente estaba junto a la ruta esperándonos”. 

Señala que “es un club que se manejó con criterio, siempre cumplieron. Tengo una amistad de muchos años con el Negro Lynch, hoy también con el hijo Juan Manuel. Me quedaron un montón de amigos”. Se abrió así “una puerta para que hoy en día Independencia siga llevando jugadores de Tandil. También Huracán Ciclista, El Nacional y otros clubes de Tres Arroyos”. 

 Vocación 
Al año siguiente, Roberto Calles regresó a Ferrocarril Sud, también con Alberto Erozarena como director técnico. Sin embargo, sentía ya por entonces vocación por ser director técnico y consideraba que no era compatible cumplir tal función y jugar. 

Fue incorporado luego por Atlético de Ayacucho. “Estaba Héctor Arrieta, un puntero que había vestido las camisetas de Independiente y Argentinos Juniors. Me convocó Juan Carlos Cángaro, quien había sido jugador de Ramón Santamarina”, puntualiza. 

En forma paralela a su actividad como jugador, dirigía a Gimnasia de Tandil. Sin embargo, tenía en claro que “si no me dedicaba de lleno podía descuidar un poco el trabajo de técnico, lo que iba a hacer mucho tiempo”. 

Por este motivo, a los 32 años comenzó de manera exclusiva con la conducción de los equipos, desde afuera de la cancha. “Le di paso a los más jóvenes -afirma-. Me concentré de lleno en la nueva función”. 

En 1991 y 1992 realizó el curso de técnico a nivel nacional en la Escuela Nº5 de La Plata, para acceder al título y trabajar ya con la formación necesaria. 

 El regreso 
Volvió a Tres Arroyos en 1993, ya recibido, como técnico de Villa del Parque. “Tengo un grato recuerdo de Guillermo (Rivada) y su gestión. Fue una de las personas que confío en mí, para dirigir los destinos de Villa, me trataron de maravillas y con colaboradores de Primera como Gustavo Appas y Horacio Iriarte”, expresa. 



En su análisis, subraya que “la liga de Tres Arroyos era muy competitiva. La gente llenaba las canchas. Logramos poner a Villa en un lugar de preferencia, a punto de ingresar a la Liguilla, le ganamos 4 a 0 a Alumni de Orense pero necesitábamos un resultado en otra cancha, y no se dio”. 

Villa trajo varios refuerzos e incluso, en dos partidos contó con el ex jugador de Boca Claudio Dykstra. Roberto Calles elogió sus condiciones, pero contó que decidió no tenerlo en cuenta porque no estaba bien físicamente. Su segundo partido, ante Huracán, fue suplente y jugó los últimos minutos; “estábamos logrando un empate y pensé que era el hombre indicado para frenar el vértigo, retener la pelota. “Cuando le dije que se levantara para entrar en calor, pensé que me iba a hacer una cara, o se iba a negar, pero tuvo la mejor predisposición, entró e hizo valer su experiencia sin poner reparos”, indica. Tras el encuentro, Dykstra le dijo que “sentía que estaba para otra cosa, si bien aceptaba que yo hubiera decidido que no venga más. A mí no me parecía ético dejar afuera a chicos del club, que se habían ganado un lugar”. 

Posteriormente, dirigió en Deportivo Independencia, “a través de la amistad que tenía con la gente del club, de la época de jugador”. 

Hasta que dirigentes de El Nacional lo llamaron, porque “les gustaba la forma de juego, el sistema. Buena gente también, en un momento difícil porque El Nacional estaba peleando el descenso, tuve que agarrar un fierro caliente y acepté. Se fue Carlos Mastrangelo. Repatrié a Toli Andreasen, gran jugador y persona, se logró salir de la zona de descenso. Eso me valió trabajar después un año tranquilo, fue en los años 96-97”. 

 Gratitud 
Durante la entrevista, se mostró agradecido por cada lugar que lo recibió de la mejor manera. Su labor como director técnico continuó en Independiente de Tandil con dos subcampeonatos, en 1988 y 1989; “siempre digo que fui cebollita”, dice al mencionar estas campañas. 

Grupo Universitario, Ramón Santamarina y una tarea de selección de chicos para la escuela de fútbol de Banfield, fueron sus pasos siguientes en la profesión. 

En 2009, lo contrató Club Social y Deportivo San Jorge de Tucumán para integrar el cuerpo técnico. Roberto Calles sostiene que “me llevó la inquietud de ver algo distinto, es un lugar que no conocía, con gente macanuda. Era un equipo nuevo, que tenía como presidente a Marcelo Sáez, y ahora desarrolla tal función su hijo Gastón”. 

San Jorge ascendió y tuvo una participación protagónica en el Torneo Federal A, hasta que la AFA lo sancionó por el abandono en una final ante Alvarado de Mar del Plata en junio de 2019 (los jugadores se negaron a seguir el partido en protesta por la actuación del árbitro). 

Se radicó en Mar del Plata en 2010. “Vine a Talleres, fue un año muy positivo, salió campeón. Fui luego coordinador de dos categorías de Unión, y trabajé también en Club Atlético San Isidro”, enumeró. Asimismo, durante dos años dirigió Deportivo Norte. 

Ante el llamado de la empresa Football Capital, para ser agente, inició un camino novedoso; “es otra gestión diferente, tuve que dejar la vocación de DT e incursionar en una actividad que me brinda un futuro muy bueno en lo que me gusta”. 

Se dedica a la “captación, el informe y la evaluación de juveniles. Un poco también del seno familiar, porque la empresa trata que la persona sea íntegra en lo deportivo y en lo personal. El seguimiento tiene que ser bastante continuo”, observa. 

Es necesario “estar cerca de los chicos de 14 o 15 años. Nosotros nos dedicábamos a patear una pelota en el potrero o ir al cine, el tiempo cambió, el contexto que tienen ellos es muy diferente. Tenés que llevar una línea de conducta y dedicarte al fútbol; si no con todo respeto jugas a nivel local o un Federal, donde realmente para lo único que te alcanza es para comer”. 

Le otorga relevancia a que “la empresa está bien vista” y comenta que “hay chicos que los tuvieron en cuenta en Huracán, Estudiantes, Independiente, Boca. La relación es muy fluida. Tengo dos en Aldosivi, que tienen su contrato firmado; hay que estar cerca, que no les falte nada”.

Una huella 
Todo el recorrido descripto por clubes de la provincia y también de lugares más alejados del país, “no hace más que reafirmar que el fútbol es prácticamente mi vida”, expresa Roberto Calles. 

En este sentido, destaca que “es una vocación a la que le debo mi vida, mi familia. Dedico horas para tratar de darle lo mejor a la gente que me lo pide. A los 63 años, sigo con las redes sociales, la televisión, los apuntes. Tengo guardada en una carpeta cosas de 20 o 30 años que las voy a conservar con cariño, es una manera de afianzar lo que me gusta”. 

El desafío, de acuerdo a su mirada, es “saber escuchar a los más jóvenes y capacitarse día a día”. 

A modo de conclusión, considera que “los contactos son importantes, haber dejado una huella, manejarse con claridad y dando pasos firmes. Después se recibe una devolución”.  


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Con afecto de padre  
Los hijos de Roberto Calles son Vanesa, Yesica y Cristhian, el menor que tiene 28 años de edad y fue mascota de Villa a los dos años. Al hablar de los períodos de su actividad, los menciona de una manera muy especial. Feliz de haberlos tenido para compartir el desarrollo personal y familiar. 

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Para no olvidar

Un recuerdo imborrable, en la carrera deportiva de Roberto Calles, es haber podido jugar ante Boca y River dos partidos amistosos. 

Cuenta que “Ferrocarril Sud se puso las pilas y trajo a los dos equipos más importantes de Buenos Aires, en un momento en el que no bajaban al interior. La cancha se llenó en ambas oportunidades”. 



Boca llegó a Tandil en una época de oro, dirigido por Juan Carlos Lorenzo. “Y River en el mediocampo -subraya Calles sobre su poderío- tenía nada menos que a J. J. López, Merlo y Alonso, había salido campeón”. 

Integró “una pequeña selección de Tandil, que hicieron con la base de Ferro. Tuve la fortuna de jugar los dos partidos como titular en la función de volante central”. 



Dice de aquellos encuentros deportivos ante los más grandes del país que “era como tocar el cielo con las manos. Lo valoro y me quedó muy grabado”. 

Posee recortes periodísticos y fotografías junto a referentes del Xeneize y el Millonario. Esos regalos que brinda la práctica del fútbol, circunstancias y días especiales que pasaron a formar parte de la historia personal y también de este deporte en la ciudad de Tandil.