Juan Marcos Forchetti junto a Marcelo “Pega” Schumacher, un incansable colaborador de Huracán y a qu

Deportes

Por Martín Orsili

Juan Forchetti, su experiencia en Boca y su continuo crecimiento junto al fútbol

20|10|20 11:45 hs.

A principios del 2000 Boca Juniors marcó una era en el fútbol mundial, con Carlos Bianchi como entrenador y figuras como Juan Román Riquelme, Chicho Serna, Nicolás Burdisso, entre otras estrellas. Y entre ellos asomaba una promesa local, un joven tresarroyense que se fue siendo un niño de nuestra ciudad, se codeó con los grandes, tuvo acción en la Primera y luego viajó por diferentes países con el fútbol como eje: Juan Marcos Forchetti. 


Claro que la historia de Juan Marcos arrancó mucho antes que Boca sea campeón del mundo por segunda vez, al ganarle al Real Madrid en noviembre del 2000. Nacido en abril de 1981, con 7 u 8 años arribó de Claudio Molina a Tres Arroyos junto a su familia, se instaló en una casa cerca de la Plaza Italia y rápidamente llegó a Huracán, donde se destacó de temprana edad como defensor central. Luego llegó una prueba en el Xeneize, fue elegido entre cientos de chicos por Jorge Griffa, vivió en la pensión y luchó por llegar a la Primera, donde debutó pero no logró tener la continuidad deseada. Sin la chance en el Xeneize, Forchetti emigró, pasó por Estados Unidos, el ascenso argentino y cerró su trayectoria en Grecia.



En cada paso Juan destaca su crecimiento, principalmente como persona, valora cada charla y agradece al fútbol que fue su puente para recorrer el Mundo y conocer miles de personas. “Estoy súper agradecido al fútbol. Todas las experiencias que me dio, todos los lugares que conocí, las personas que conocí, tengo amigos en todo el Mundo. En cierto modo fue el puente", destacó Forchetti, uno de los pocos tresarroyenses que jugaron en Primera División y el único que lo hizo defendiendo los colores de Boca Juniors, club del cual, además, es hincha.

En Huracán 
Entre los años 88/89 la familia Forchetti se mudó a Tres Arroyos desde la pequeña estación Claudio Molina, y Américo José, papá de Juan, “lo primero que hizo fue a mí y mi hermano meternos acá”, destacó en la rica charla mantenida con La Voz del Pueblo en las instalaciones de Huracán. 

Su destacado nivel se notó rápido en las inferiores del Globo, y con 9/10 años Forchetti había dado un “estirón” que lo hacía aparentar un poco más grande, además de ser “medio rapidón”. Así fue que “a la categoría ‘80 le hacía falta un par de defensores y un día me llevó el técnico de la ‘80, más que nada por la velocidad, venía del campo", destacó con simpleza. 


En la cancha vieja de Huracan en 1991


En las formativas del albo estuvo algunos años, donde pudo viajar y ganar torneos vistiendo el globo en el pecho. Su juego era observado, y a principios de los ’90 “hay una orden de la dirigencia de empezar a promocionar algunos chicos, y tuve la suerte de ser uno de ellos”. Por esos días el Globo se preparaba para los regionales, con jugadores de vasta trayectoria; “yo tenía 12 años, y me acuerdo que en un amistoso metí un banco con lo que después fue el Argentino B que estaban el Pela Di Luca, Franklin Martínez, me llevó Barberón, me vio jugar y me llevó al banco”, recordó con alegría, y agregó: “Obviamente no iba a entrar nunca, pero es de los recuerdos que más tengo de todos los viajes y de lo que he jugado, eso no se me olvida más. Me quedó siempre el recuerdo". 

Su buen desempeño coincidió con una camada de jugadores un par de años más grande que él que se destacó con la selección Sub-15 comandada por Carlos Mastrángelo. Ahí lo invitaron a sumarse a algunas prácticas, y eso le abrió la puerta para probarse en Boca… 

Al Xeneize 
Por la relación entre Mastrángelo y Griffa un grupo de 8 chicos viajó a Buenos Aires para probarse. “Carlos hizo un rejunte de acá, preguntó a las familias, y se dieron dos pruebas en Parque Sarmiento en el '96. Griffa traía tandas de 300 pibes por día a probar, y tenía bien en claro lo que quería”, recordó Forchetti. 





La primera práctica fue un lunes, y “yo cero expectativa porque eran todos los ‘80. Yo fui literalmente a divertirme, y jugaba como si estuviera jugando acá”, explicó. Tras ese primer día les indicaron que volvieran a la semana siguiente, retornaron y “a los 4 ó 5 días nos llama Carlitos Mastrángelo, de los ocho chicos quedamos 2, Adrián Leguizamón -de lo mejorcito que salió de la ciudad, muy completo- y yo”, recordó Juan, que se sumó en marzo del año siguiente a la Séptima. 

Sus primeros meses en Buenos Aires fueron en la pensión de Parque Sarmiento, en habitaciones con cerca de 40 chicos de todo el país, hasta que la dirigencia de Macri culminó el predio de Casa Amarilla y los trasladaron. “Ahí estábamos en habitaciones con cuatro chicos, una experiencia increíble, de los mejores recuerdos que tengo”, afirmó Forchetti, que detalló que sus primeros compañeros fueron el tucumano José Galván, el santafesino Leonardo Pérez y Cristian “Chaco” Giménez, quien luego se convirtió en ídolo en México. 



El traslado de Tres Arroyos a la capital Forchetti lo tomó con naturalidad. “No me costó para nada, el día que me dijeron 'quéres ir a Buenos Aires' para mí era como ir a Chaves, Tandil o De la Garma, viajar es lo que más me gusta y si es ir a jugar a la pelota mejor”, explicó, aunque sí recordó las sensaciones de su mamá: “Mi vieja la pasó mal, la última noche lagrimones, pero yo feliz de la vida porque básicamente no sabía a dónde iba y eso me genera siempre como la curiosidad". 

Al principio Juan no tenía expectativas de sí mismo, solo quería jugar a la pelota. “No me importaba el sueño de llegar, de hecho cuando llegué era de los peorcitos, ni tenido en cuenta, y yo me di cuenta”, reconoció, pero tras seis meses de crecimiento se puso a la par de sus compañeros; “esos seis meses me llenaron un montón, la vez que me tocaba hacer fútbol con los que eran más tenidos en cuenta aprendía un montón y en seis meses estaba adentro de los 18 convocados y de titular", siendo su debut en la cancha de Ferro en Séptima División. 

En resultados, la categoría 81’ de Boca tenía nombres que luego tuvieron una destacada carrera como Cristian Giménez, Omar Pérez, Nicolás Burdisso o Willy Caballero y sumó infinidad de títulos. “Siempre se ganaba, se salía campeón jugando bien, teníamos presión, había que ganar, y gracias a esos campeonatos y la chapa de Griffa recibíamos todos los años invitaciones de afuera, torneos de lindos de Europa", destacó el tresarroyenses que entre otros país le tocó viajar a Italia, Suiza, España y Perú.

A luchar por Primera
 Mientras fue creciendo y aprendiendo en las inferiores de Boca, Juan Forchetti se empezó a acercar a la Primera, y comenzó a esforzarse para integrar ese plantel plagado de estrellas. Con Bianchi como entrenador llegaron las primeras chances de saltar al plantel superior, y sobre eso recuerda: “Cuando te promocionaban Bianchi te quería ver jugando contra el equipo de Primera y en base a eso te volvían a llamar o no". 

Tuvo una primera chance cuando estaba a punto de cumplir 18 años, pero una lesión por la sobrecarga de entrenamientos entre Boca y la preselección Sub-20 de Argentina, que lo obligó a operarse, lo privó. “Me citaron a ese plantel que después ganó todo y yo lo veía como una chance espectacular. Dije, 'apretemos un poquito y vemos qué pasa' y terminé operado a los 18 años…". 

Nuevamente a inferiores, a ponerse bien físicamente, algo que logró con rapidez. “Y en el año 2000 empecé a participar en Reserva otra vez y Bianchi me empezó a llevar”, recordó Forchetti. 

Pero no todo fue color de rosas… "En el 2000 Bianchi no me lleva a la pretemporada de Primera, 2001 pasa lo mismo, estoy preseleccionado para el partido antes de la pretemporada y ahí Bianchi veía. Hacíamos un partido y ahí hacía su lista. En 2000 y 2001 me dejó afuera, me dejó la vena así…”. 

En ese momento Juan escuchó que Bianchi no lo tenía en cuenta por su baja estatura, ya que quería centrales altos. “Me lo tragaba, no respetaba esa decisión porque cuando volvía a entrenar me exigía el doble, y sabía que iba a tener una chance en algún momento, pero la pretemporada es la oportunidad para cualquier futbolista, es el mejor momento, te pueden ver con más profundidad, te pueden ver la parte humana”, afirmó. 

Tras varios años brillantes de Bianchi, el entrenador dejó su cargo, llegó Óscar Washington Tabárez y también la chance de Forchetti de ir a una pretemporada. Fue en enero del 2002, “ese año entro en la lista oficial cuando llega Tabárez que lleva a varios juveniles". Rápidamente se da su debut, el 16 de enero en un amistoso en Mar del Plata ante Gimnasia (triunfo de Boca 3 a 2) que entró por Omar Pérez, y en las semanas siguientes enfrentó a River como titular en las dos ocasiones (empate 1-1 y derrota 1-0). Sobre aquel momento recordó: “Se vuelve a repetir la misma situación, yo cero expectativa de mí mismo y el resto cero expectativa, en realidad fuimos recomendados por Griffa. No había expectativa por mí porque estaban Clemente Rodríguez, Jorge Martínez, Schiavi, Burdisso, Crosa, entonces fui a ver qué pasaba y tuve la oportunidad. Lo sorprendí a Tabárez y me empezó a usar, un tiempito pero me empezó a usar". 

Pasado el verano, Forchetti comenzó como titular el Torneo Clausura 2002 que Boca terminó tercero. Su primer partido fue ante Belgrano el 10 de febrero en la victoria xeneize por 3 a 2. “Tabárez quería un lateral con proyección y otro que esté más o menos en equilibrio, entonces usaba a Martínez o Clemente por derecha y me tiraba a mí por izquierda, y en ese sentido le hacía el laburo a Tabárez", explicó. 

Cruza al Burrito Ortega. Forchetti intenta frenar al jugador de River en el súper clásico de verano jugado en enero del 2002 en Mendoza


A la par del tresarroyense había figuras como Riquelme, Serna, Battaglia, Abondanzierri, Tevez, entre otros. ¿Cómo fue vivir con ellos adentro de la cancha? “En Argentina somos expertos en endiosar o idolatrar demasiado a alguien que hace algo bien. En ese momento yo era hincha de Boca y digo, estoy jugando al lado de Riquelme, el Chelo Delgado, Chicho Serna, Bermúdez que venían a ganar todo, al Real Madrid, pero se trabajaba con mucha humildad y esa gente tenía ese perfil, había un par que eran complicados pero como en cualquier grupo humano”, simplificó.

Igual sobre el momento aclaró: “No pisaba mucho tierra, lo disfrutaba, pero no me daba mucho cuenta, seguía disfrutando cada entrenamiento y cada partido igual. En un momento que se empezaron a poner exigente y en el grupo se empezaron a tensar algunas cosas con el técnico por quién tenía que jugar, el amigo de quién, y ahí eso me empezó a afectar y fue una sensación media rara, me quedó un sabor amargo, pero no por los demás sino por no haber podido atravesar yo esos momentos que hablar de madurez de persona, no estaba tan maduro para esa situación". 

Fin del ciclo 
Tras una temporada Tabárez dejó Boca y volvió Bianchi. "Mi historia en la Primera de Boca es muy corta, llego a jugar 13/14 partidos. Después me mantengo en el plantel, pero siempre jugaba en Tercera”, aclara Forchetti que jugó siete partidos del Clausura 2002, uno de la Copa Libertadores 2002 ante El Nacional de Ecuador y cinco amistosos. 

Con el regreso de Bianchi, nuevamente le toca jugar el partido previo a la pretemporada para que el DT defina los últimos lugares de la lista de los que viajarían. “En el 2003 nos presentamos para el famoso partido, estaba re afilado y metí un partido espectacular de central, tuve que marcar a Palermo que nos peleamos y todo, yo quería entrar a la pretemporada, pero no entro”, afirmó Forchetti. 

Sin chance en Boca, al tresarroyense le surgió una nueva alternativa, pasar a préstamo al MetroStars de New Jersey (hoy New York Red Bulls). Su objetivo fue buscar continuidad para retornar rápido al Xeneize, sumado a “conocer otra cultura que me genera mucha curiosidad y me despierta algo nuevo, esa ambición de seguir creciendo como persona fundamentalmente” y “la experiencia de 10 meses fue espectacular”, destacó. 

En el País del Norte Forchetti jugó, que “era lo que necesitaba”, y lo hizo “enfocado en que quería volver”. En ese momento le quedaban cuatro años más de contrato, “y quería sacarme la espina de jugar en Primera, jugar de titular”. La razón era clara, “tenía la competencia muy en la cabeza, nada que ver al día de hoy, para mí era jugar o nada. Quería tener mi oportunidad con Bianchi, quería sacarme esa espina”. 

En esos 10 meses, que “se pasaron rapidísimos” y duda si los pudo “disfrutar a pleno", llegó a semifinales de la Copa de Estados Unidos y se ubicó en mitad de tabla en la Liga.

En Estados Unidos. El tresarroyense vistió la camiseta del MetroStars de New Jersey



Concluido el préstamo, recayó nuevamente en Boca, y la historia se repitió. “Vuelvo a Boca en el 2004, está Bianchi otra vez, la misma situación… Volvemos al famoso partido, juego de lateral, me fue espectacular, otra vez no estoy en la lista. Ahí lo encaré, hablamos un rato largo en el vestuario de él, una conversación espectacular, me hizo crecer muchísimo, de hecho él me daba la chance si quería madurar y crecer con él iba a ser de lateral y yo quería jugar de central. Y no quería salir de lo que yo sabía que podía rendir muy bien, de central era muy fácil jugar y de lateral se me complicaba en cuanto a la proyección que Bianchi siempre quería que los laterales se manden. Medias caprichosas las cuestiones mías, pero siempre mucha confianza en mí mismo. Tuve esa charla, me dijo que consideraba que había dos o tres jugadores que tenían más futuro que yo, que eran más jóvenes, y que estaría bueno que busque otro club para tener continuidad”, relató. Tras esa charla, habló con la dirigencia de Boca que no quería dejarlo ir, Bianchi intercedió ante su pedido y consiguió la libertad de acción. “Mi salida de Boca fue de 10, y ahí me voy a Chacarita", explicó. 

Al ascenso 
Para la temporada 2004/05 Forchetti, que se manejaba sin representante, arregla con Chacarita para jugar el Nacional B. “Me interesó porque venía escuchando que era un torneo lindo, duro, y yo necesitaba hacerme más físicamente para jugar en Argentina. Ahí metí el campeonato entero, casi 30 partidos, Nacional B relindo para jugar, súper competitivo, la pasé espectacular, un club reinteresante Chacarita", describió.

En Chacarita. En la temporada 2004/05 Forchetti jugó el Nacional B



Tras un año no renovó con el conjunto de San Martín, y explicó: “Estaba medio renegado con el fútbol, si seguía jugando me daba lo mismo, y me sale una posibilidad para ir a la CAI de Comodoro Rivadavia (B Nacional)”. Pero algunos problemas internos del club del Sur y la salida del dirigente que lo había contactado hicieron caer su arribo a una semana del cierre del libro de pases. 



En ese momento Forchetti estaba en Tres Arroyos y dijo: “Bueno, seguiré entrenando y veré qué pasa”. Y el qué pasa fue el llamado de Santamarina de Tandil que estaba en el Argentino B. “Me voy hasta Tandil, la ciudad excelente, el club relindo, todas las comodidades, y les digo que mi idea es volver a jugar el Nacional B lo más pronto posible, les digo '¿les sirve si me quedo 3 ó 4 meses acá?' me dicen que sí, que querían formar un equipo para empezar a ascender”. 







En el club tandilense pasó los primeros meses del 2006, donde logró el ascenso en junio de ese año al Argentino B. “Viene un técnico que hace línea de 3, teníamos unos jugadores excelentes para la categoría, arma línea de 3 y yo termino jugando por izquierda, como stopper". 



Ese paso por Santamarina aseguró que le “ayudó muchísimo a crecer como persona, trabajar la humildad, la honestidad, a darme cuenta que hay muchísimas realidades dentro de este mundo deportivo-competitivo, que los caprichos no pueden ser, me di cuenta lo que no aprendí con Bianchi. Pero yo sabía que estaba físicamente para competir a otro nivel, sentía ganas de jugar a otro nivel". 


Campeones en Tandil


A Grecia 
Aunque el club tandilense pretendía que se quede, otros factores empezaron a afectar en la decisión de Forchetti y su nuevo destino fue Grecia, tras el llamado de un ex compañero para ir a la segunda del país europeo. Los dirigentes de Santamarina le hicieron la propuesta de renovar, él la analizó y definió: “Lo pensé, tenía 25/26 años, mi hija chiquita, y dije 'ya está, no me veo en esta película de volver a intentar jugar en Primera' y opté por la otra opción, viajar a Europa, intentar ahorrar que siempre fui un desastre con el dinero, nunca había ahorrado nada, y conocer Europa, eso me re motivaba, y Grecia más". 

Ya en su nuevo destino, ideó el plantel de jugar la primera temporada en el ascenso y luego pasar a Primera, “y no se me dio la chance de ir a jugar a un equipo de Primera”. Así fue que priorizó lo económico, “buscando la comodidad mía y de mi familia, caímos en una isla espectacular y me quedé viviendo ahí”, explicó. 

Fue en el 2009, con 28 años, que decidió retirarse del fútbol, “literalmente no tenía ganas de competir”, afirmó. 


Año 1993


El retiro 
Cuando dejó de jugar al fútbol de forma profesional comenzó con una nueva etapa en su vida, entrenar chicos en formativas. "Termino de jugar y al otro día estaba trabajando con chicos. Empiezo en formativas en la isla de Kos en el equipo de un amigo, y ahí estudié entrenador personalizado para jugadores de fútbol, hice tres años de curso a distancia, siempre en Grecia”, explicó. 

Tras tres años trabajando y uno paseando en Kos, le surgió una posibilidad en Atenas, la capital de Grecia, en el Panathinaikos. “Con un amigo abrimos un gimnasio y a la vez empecé a ir al Panathinaikos para trabajar con los chicos entrenamientos específicos de fortalecimiento de tendones, una parte de estiramiento funcional”. 

En el 2014 se separó de la mamá de su hija Juana, a quien visitó a fines de ese año y le pidió que él también vuelva a Tres Arroyos. Comunicó su decisión a sus socios en Grecia, retornó a Argentina, vivió un tiempo en Brasil con un proyecto de escuelas libres y en Uruguay, y desde el 2017 se instaló fijo en la ciudad.

En Tres Arroyos volvió a estar cerca de fútbol, ya que estuvo a punto de trabajar en las inferiores de Villa del Parque y de Olimpo, pero finalmente no se dio. “Me ofrecían de entrenador y yo no quería, que si me ofrecen hoy les diría que sí, siempre de formativas, chicos de entre 10 a 16 años”, detalló Juan Forchetti, que creció junto al fútbol como persona y busca seguir haciéndolo con una admirable humildad.   


Provincial de Arrecife 1992


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Algo personal
Nombre completo: Juan Marcos Forchetti. 
Fecha de nacimiento: 1º de abril de 1981. 
Hijo de: Mónica Mesa y Américo José Forchetti. 
Hermano de: José Agustín, María Celina, Simón Pedro y María Jesús.
Papá de: Juana (17 años); "el amor de mi vida". 
Estado civil: "Es complicado".
Apodo: "No tengo, en un tiempo me decían Forcha". 
Hincha de: Boca y Huracán (TA). 
Altura: 1,77/1,78. 
Un amigo del fútbol: Nico Burdisso. 
El compañero más destacado: Carlitos Tevez y Nico Burdisso. 
Un ídolo: No tengo. 
Un partido: “El que fui al banco con la Primera de Huracán que era un amistoso con 12 años. Lo vi desde el banco cagado de frío pero estaba al lado de esas bestias". 
Otro deporte: Tenis. 
Comida favorita: Arroz en cualquier versión. 
Hobby: Bailar. 
Deseo personal: "Ser mejor persona cada día y ser humilde, que para mí, van de la mano". 

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En la preselección
La categoría ’81 y ’82 de Argentina se consagró campeona del Mundo Sub-20 en el 2001, y del proceso de preselección fue parte el tresarroyense Juan Marcos Forchetti. “Pekerman estaba en las selecciones juveniles, y lo que quiso hacer era unir a los clubes. Yo entré en esa camada. Creo que pasó lo mismo que cuando me fui a probar a Boca, a Griffa no le cerraba porque yo era petizo, muy rápido pero le gustaban grandotes, pero algo le picó”, contó. 

El seleccionado comenzó a entrenar varios meses antes de la cita mundialista, con entre 40 y 50 jugadores, “a hacer fútbol una vez por semana en el predio de AFA. Después empezó con tres días a la semana, y hacíamos físico, técnico-táctico y fútbol hasta que hacían la selección oficial", describió. 

Sobre esa experiencia, recordó: "Fue súper interesante, estar con Pekerman, su cuerpo técnico, los médicos, gente que te trataban como persona, bien sencillo, y después pasan a lo competitivo. Yo tuve la suerte de estar tres meses, cuando voy a ese preseleccionado me llama Bianchi para subir a Primera. Ahí me pasa mi primera lesión que es pubalgia que es por tanta exigencia con la selección que empezaba a apretar y en Boca se entrenaba muy fuerte. Charlamos con Pekerman y me dijo 'gracias por haber participado, me parece que sería buena idea que usted ahora descanse un poco, se enfoque ya que lo llamaron en el primer equipo de su club y después vamos viendo'. Fue una experiencia hermosa". 


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En la actualidad
Desde el 2017 Juan Forchetti vive en Tres Arroyos y trabaja con el desarrollo del cuerpo y el desarrollo personal. “Trabajo con dos terapias, la masoterapia y la respiración. En la masoterapia uso las técnicas del tai yoga y la medicina china, que estoy estudiando medina tradicional china, y en la respiración uso un método que se llama ‘respiración alquímica’ donde hay un mapa energético del cuerpo y se divide al cuerpo en fragmentos y aplicamos la respiración para poder unir internamente las partes del cuerpo que la mayoría no nos damos cuenta pero las tenemos separadas. La mayoría de las personas pensamos una cosa, sentimos otra y hacemos otra, la idea es que esto pueda ser uno, que no tiene nada que ver con ser espiritual, trabajo desde el desarrollo físico, vivo, orgánico, desde respirar para que tengas los intestinos saludables, abrir los pulmones, y eso lo que hace es que te lleva a ser un poco más vos y dejar de ser todos esos hábitos que alguien te dijo ‘qué’ y puedas tomar la salud bajo tu responsabilidad y dejar de depender ‘de’”. 

Con estas técnicas aclaró que “acompañamos lo tradicional, normal. Son caminos, tratamos de acompañar a las personas en esos caminos para que todos estemos un poquito mejor, si vos estás bien yo voy a estar un poquito mejor”. 

En los masajes se instruyó en Grecia, mientras que medina china comenzó a estudiar desde que está en Tres Arroyos. “Trabajo todo con la parte que tiene que ver con la vibración que somos internamente, que no tiene nada que ver con lo espiritual, es bien orgánico", indicó Forchetti.