115 años junto a cada tresarroyense

ST 9. 6°
Despejado

Opinión

Crónica de errores anunciados

“Gobernar es poblar”, sin pueblo no existe futuro

09|09|18 12:15 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


La realidad es la única verdad. 
Una realidad a la que nadie escapa y que todos debemos soportar, porque incluye las 24 horas de cada día que transcurre en el cotidiano desenvolvimiento de nuestra vida. 

Una vez más la Argentina enfrenta una crisis económica, que ha devaluado la vida de la mayoría del pueblo y arrastrado a una decadencia preocupante la actividad económica, a una degradación de la calidad de vida de una mayoría de las familias argentinas, a una fragilidad extenuante de la seguridad, a una carencia de medidas oficiales que intenten atenuar la situación de pobreza de gruesos sectores carenciados, de los más necesarios elementos de supervivencia digna. 

Una clase media agredida, arrinconada cada vez más a estrecheces y necesidades insatisfechas, bombardeada por un ajuste que castiga todos los sectores de su desenvolvimiento: inflación, tarifazos, políticas impositivas provinciales, nacionales y municipales y achicamiento de posibilidades en la producción, comercialización y trabajo, de las múltiples actividades que conforman el amplio espectro que abarca este dinámico y fundamental sector socio económico. 

 Basta de atender y gobernar para los mercados, hay que reglamentar sus actividades con clara y firme decisión oficial 


Una clase trabajadora cada vez más golpeada, en sus ingresos por la falta de paritarias que reconozcan la realidad de la pérdida del poder adquisitivo del salario. Sumada a una dirigencia gremial, con reclamos verbales, que no acompaña con medidas que sostengan la voluntad de defender, no sólo el salario, sino también las propuestas tendientes a debilitar los derechos adquiridos. Los dirigentes parecen más interesados en sus luchas internas que en la preocupante situación de los asalariados. 

Caso aparte y digno de mención, la marcha de los profesores universitarios de todo el país, concentrando 200.000 personas en Buenos Aires, para reclamar sus derechos avasallados y en cuyo desarrollo físico, pese a los miles de participantes, no ocurrió un solo acto de vandalismo, que perjudicara a otros sectores y actividades.

Los trabajadores deben analizar seriamente la situación de crisis, unificar presencias y fundamentalmente propuestas para superar el presente. Los discursos sin propuestas y los paros que no han proporcionado ninguna solución al día siguiente. El Gobierno no responde, pero el sindicalismo, como otros sectores nacionales, debe oponer a la frágil gestión oficial, con respuestas concretas de cómo y cuáles medidas se enfrenta la situación. 

Los empresarios de todos los sectores, ídem, reconocer con realismo la situación, aceptar sus errores y su gestión corporativa egoísta y acompañar con acciones concretas, no al Gobierno, sino al país. Si nos pusiéramos a continuación a enumerar los factores económicos actuales, por los que atraviesan los sectores dinámicos, las cifras nos dan una realidad en la que ninguna actividad escapa a resultados negativos y a pronósticos no esperanzados de mejoría en corto plazo. 

Son seres humanos que dependen en su desenvolvimiento de la responsabilidad de los gobernantes, que están obligados a tomar medidas que los protejan


El riesgo país de 770 puntos, 49% aumentó el dólar, una inflación estimada en 45% anual. Promesas incumplidas: “En mi gobierno los trabajadores no pagarán impuesto a las ganancias”, cuando entró Macri pagaban este impuesto 1.250.000 trabajadores. Actualmente lo pagan 2.500.000 asalariados. 

Otra: “Las retenciones son un muy mal impuesto”, volvieron las retenciones al sector productivo más importante. Aumento de la pobreza con riesgo de desempleo y una continuidad del ajuste, con aumentos permanentes de combustible, gas, electricidad.

Cuidar la “macroeconomía”, sostener el mercado, contribuir a la rentabilidad de las empresas extranjeras que cubren los servicios. Paralelamente reconocer, tarde, los sacrificios, las necesidades y los reclamos de la mayoría de la sociedad argentina, para expresar como respuesta que no había otro camino, sin consultar, aunque sea por respeto a sus antecedentes, a los economistas nacionales que expresaban otras alternativas. 

Buscar excusas en la experiencia turca, la situación internacional o las guerras comerciales de los poderosos de la economía global. Este gobierno, es muy ingenuo o muy cínico,

Usted elija; lo que no es con seguridad, a las pruebas me remito, es contar con funcionarios capacitados para enfrentar las responsabilidades que se les confiaron y a las que prometieron implementar con soluciones de gestión para normalizar el rumbo y proyectar un futuro de bienestar y seguridad, que nunca hasta la actualidad, llegó. 

No hay peor soberbia, que la que defiende la ignorancia. La soberbia de no escuchar las advertencias de la oposición y de muchos sectores independientes de analizar el rumbo para frenar el deterioro económico y social, que finalizó en el anclaje y los peligrosos compromisos con el FMI. 

El FMI es un administrador de los mercados y nunca contiene en su accionar, sensibilidad social; a las pruebas me remito. Tampoco es realista la fácil condena política a su presencia y acción. El FMI no sale a buscar clientes, solamente atiende a los que acuden a solicitar su presencia y sus recursos, que lógicamente no son gratis y contiene reglas contundentes, que aseguren los pagos de los países clientes. 

No responde a lo que ocurre en esos países, fronteras adentro, esto no es responsabilidad de la entidad crediticia, sino de los gobiernos deudores, ni la demagogia populista, ni el accionar de los neoliberales, soberbios e insensibles, que destruyen los países, modifican sus decisiones. Sólo interesa a su accionar financiero, cobrar, objetivo que siempre logran por obvia estructura de poder que imponen sus convenios. Para enfrentar esto, el tremendismo no ayuda, tampoco la pasividad sólo discursiva opositora. 

La política debe buscar la solución que no es fácil, pero si posible. El realismo es necesario, pero también la sensibilidad social. No se debe tomar a la gente como un elemento de cálculo matemático, son seres humanos, con la complejidad que esto significa y representa. Significan personas vivas que dependen en su desenvolvimiento de la responsabilidad de los gobernantes, que están obligados a tomar medidas que los protejan.

A su vez, representan la universalidad de un reclamo material y moral, para los que el Gobierno debe disponer sus capacidades intelectuales y políticas, administrando y distribuyendo los recursos que respondan a esos reclamos. La oposición debería responder también con propuestas concretas que clarifiquen a la ciudadanía como gobernarían ellos si les llegara la oportunidad de ejercer el poder. 

Hasta el momento no entorpece el accionar oficialista y han garantizado la gobernabilidad, oponiéndose duramente al plan económico oficial, pero anunciando que trataran de otorgar a Cambiemos la necesaria herramienta que es el presupuesto, lo demás es “harina de otro costal”. 

El Gobierno debería atenuar el ataque al peronismo por cuestiones electoras y buscar el consenso que necesita, después del “doble papelón” al que expusieron al Presidente, con presentaciones públicas, al final de las cuales, el mercado respondió con aumento del valor del dólar. El Señor Presidente, lo hemos pedido otras veces, no debe protagonizar acciones personales públicas aisladas. Para eso están los ministros y el jefe de Gabinete, ausentes y responsables de la errónea estrategia política.

Carolina Stanley cumple una tarea valiosa en Desarrollo Social. Con los cambios, quedó bajo su órbita el área de Salud


Lo demás es conocido con el cambio de estructura ministerial y el alejamiento del dúo “fantasma”, Lopetegui-Quintana y el debilitamiento de Peña. Trascendental para el cambio la dura posición de la gobernadora Vidal y la ministra Stanley. Vidal, destinando 1000 millones de pesos a los sectores más vulnerables y Stanley asumiendo la conducción social y de salud, esta última tras el fracaso de Rubistein en la responsabilidad y en el derrotado apoyo al aborto. 

Estas dos mujeres, únicas referentes positivas de Cambiemos, asumen responsabilidades y reconocen la vulnerabilidad en sectores sociales a raíz de la política económica. Funcionarias con total apoyo de la Iglesia y con teléfono directo al Vaticano. 

Un párrafo para las actitudes payasescas y las declaraciones mesiánicas de la señora Carrió, cada vez más cercanas al delirio político. Otro para Verónica Magario, intendenta de La Matanza y presidente de la Federación Nacional de Intendentes. Con la compañía de 100 intendentes de país, pidiendo audiencia a Macri para reclamar por el Fondo de la Soja.

Magario, incursionó como jefa, en un acto peronista nacional, un detalle no menor. Cristina Kirchner, sólidamente instalada en su 39% de adhesión, jugando a “si voy o no voy” de candidata como anunciando “sin mí no hay triunfo”. Tiene un “hado” a favor, no por mérito propio, sino por las groseras fallas políticas del oficialismo, donde hasta ahora transita cómoda en su rol de víctima. 

El tema de los cuadernos no le ha resultado importante políticamente como esperaban en el Gobierno. La preocupación de la gente es más angustiante para poder comer, con la salud cada vez más amenazada por el ajuste, la incertidumbre laboral y lo incierto del futuro. La reflexión lleva a la opinión mayoritaria a pedir basta de atender y gobernar para los mercados, hay que reglamentar sus actividades con clara y firme decisión oficial: ejecutiva, parlamentaria y judicial. 

No entorpecer el ámbito del mercado, pero poner los límites, que lo conviertan, con decisión democrática, pero sin claudicaciones, en una herramienta útil a la sociedad. Los mercados se convierten, si no controlás su voracidad de lucro, en enemigos de la comunidad. 

La actual realidad es el producto de errores anunciados y un principio olvidado: “Gobernar es poblar”. 

Sin pueblo incluido no existe gobierno ni futuro. 


Por Esteban Ernesto Marranghello